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Cómo nos hablan las emociones

Aprende a comunicarte con tus emociones

Autora: Ana Hidalgo

Ahora que estamos inmersos en la era emocional, quizás te preguntes cómo nos hablan las emociones y para qué sirven.

Los últimos años han sido un boom para la inteligencia emocional, la empatía, incluso las habilidades sociales.

Hemos visto cómo se ha logrado una gran divulgación de estas temáticas y poco a poco nos vamos concienciando más de la importancia de escuchar nuestras emociones y desarrollar nuestra inteligencia emocional.

Ahora bien, ¿cómo nos hablan las emociones?

En este artículo trataré de explicártelo de una forma muy sencilla.

¿Cómo nos hablan las emociones?

Las emociones se comunican con nosotros básicamente por tres vías.

Sin embargo, no todo el mundo las escucha de igual modo o con igual facilidad.

Imagina que tuvieras tres radios que se conectan a la vez cada vez que quieres escuchar el fútbol.

Cada una tiene un volumen distinto y se encuentra en un dial diferente, a pesar de emitir lo mismo.

Habitualmente, tu atención se centrará en aquella emisora que te guste más y discriminarás fácilmente el ruido de las otras, igual que en un restaurante te centras en tu conversación y no en la de la mesa de al lado.

Sin embargo, si por algún motivo no oyes bien tu dial favorito, las otras radios te permitirán seguir el partido.

Ahora bien, dependiendo del volumen de cada radio, te será más o menos fácil seguir lo que te están narrando.

¿Por qué diales o vías nos hablan las emociones?

Nos hablan principalmente por tres: a través de nuestros pensamientos, de nuestras sensaciones físicas y de nuestras conductas.

Para que puedas entenderlo más fácilmente, te pongo dos ejemplos sencillos con el mismo contexto.

Contexto: Imagina que has quedado con un amigo y este comienza a retrasarse.

OPCIÓN 1: tu emoción quiere comunicarte enfado

Muy probablemente tu emoción te hable a través de pensamientos de este tipo:

  • ¿Qué se ha creído este?, ¿por qué me tiene aquí esperando como un tonto?, se va a enterar…

Pero, como además también hablan tus emociones a través del dial de tus reacciones corporales, probablemente te dirá algo así:

Tu cuerpo te mostrara el enfado tensando los músculos o hinchando la vena de la frente, por ejemplo.

De igual modo, tu dial comportamental, en cuanto llega tu amigo, se mostraría echándole una gran bronca.

Ahora bien, imagina que tu emoción es totalmente distinta.

OPCIÓN 2: tu emoción quiere comunicarte preocupación

Ante la misma situación, tu pensamiento vaga en dirección a lo que yo llamo el “pensamiento de abuela”

Ojo, lo digo con todo el cariño hacia las abuelas, eh, me encantan.

Tu pensamiento sería del tipo:

  • Madre mía, se retrasa mucho, eso es porque le ha pasado algo y le han atropellado por ir hablando con el móvil.

En este caso, hablan las emociones a través de tu cuerpo con nervios en la tripa e incluso con taquicardia.

De igual modo, tu reacción cuando llega tu amigo es totalmente diferente a la anterior, ahora lo abrazas aliviado.

 

Lo cierto es que ante el contexto planteado podrían dispararse cientos de emociones en ti que te llevarían a pensar, sentir y actuar de formas distintas.

¿Qué pasa si no atendemos su mensaje?

Las emociones se sitúan en la parte más primitiva de nuestro cerebro que nos empuja a la supervivencia.

Por ejemplo, si el miedo no te advirtiera de un peligro inminente cuando ve a un cocodrilo, probablemente acabarías muerto.

En momentos de estrés, por ejemplo, tu lado más primitivo del cerebro te avisa de que debes frenar el ritmo.

De no hacerlo, terminará dándote un colapso nervioso, un infarto o algo similar.

Por eso, en esos momentos de estrés, puede que tengas pensamientos del tipo: “ya no puedo más”, “todo me sale mal”.

También puede que sientas dolores en tu cuerpo. Por ejemplo, te duele la espalda, la cabeza, la tripa…

Y además, tu comportamiento también se verá afectado: quizás estés más irritable de lo normal, gritas o lloras con más facilidad.

Dado que estos mensajes no son agradables, puede que tengas la tentación de ignorarlos y no tomar medidas para aplacarlos.

Por ejemplo, te tomas un calmante para el dolor o te distraes con banalidades, pero sin solucionar nada.

En estos casos, cuando sientes ganas de desenchufar las radios por las que te hablan las emociones, recuerda algo importante:

Tu mente está tratando de comunicarse contigo a través de tus emociones y sus diales.

Su mensaje es importante pues de no escucharlo tu salud y tu vida pueden verse perjudicadas.

Por eso, si no le presta atención, seguirá hablando contigo a través de sus diferentes vías de comunicación.

Es más, irá subiendo el volumen de cada emisora hasta que atiendas su mensaje.

Ten en cuenta que, de lo contrario tu vida podría estar en peligro.


Ahora es tu turno:

Ya que sabes cómo te hablan las emociones, estate muy atento a lo que tu mente trata de comunicarte.

Tus emociones, aunque a veces las experimentes como negativas, están ahí para darte un importante mensaje.

Si te cuesta sintonizarlo y necesitas ayuda para entenderlo, pide ayuda profesional.

A este respecto, ya sabes que me tienes a tu disposición.

Me encuentras en mi centro de psicología de Alcorcón, así como a través de la terapia online.

 

¿Y tú?, ¿escuchas cuando te hablan las emociones?

Me encantará conocer tus experiencias en los comentarios.

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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”