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Ternura antes que amor

Importancia de la ternura en pareja

Autora: Ana Hidalgo

Si te dan a elegir, preferirías ¿ternura antes que amor o amor antes que ternura?

No hace falta que respondas todavía, espera a leer este artículo para comentar tu respuesta.

Con mucha frecuencia veo en consulta a personas que no se atreven a dejar a su pareja porque dice existir amor entre ellos, entonces yo les pregunto: “¿y ternura?, ¿hay ternura entre vosotros?”

Cuando pienso en ternura, me vienen a la cabeza palabras como cuidado, cariño, respeto, comprensión, afecto…

Quizás por eso, y por lo que me ha enseñado la experiencia, puestos a elegir, prefiero ternura antes que amor.

Lo sé, son términos que podemos confundir fácilmente, al fin y al cabo, la ternura está hecha de amor. Sin embargo, no todo amor conlleva ternura.

Aclaremos conceptos: amor y ternura

Tanto el amor como la ternura, son consideradas emociones positivas y valiosas, especialmente en el contexto de una relación. Sin embargo, puede haber amor sin ternura, pero no ternura sin amor.

El amor, parte de nuestra necesidad de compartir, al fin y al cabo, somos seres sociales, “dependientes” en este sentido.

Es más, este deseo de unión, señala la RAE, “nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear”.

Por su parte, la ternura hace alusión a un cariño entrañable, íntimo y muy afectuoso hacia otro. La ternura, prioriza el bienestar del otro antes que el nuestro propio.

En este caso, es el saber que el prójimo está bien lo que nos da bienestar, y no tanto el tener su compañía.

Estamos diseñados para amar y ser tiernos

Todos estamos “diseñados” para sentir amor en sus distintos niveles (amor fraternal, pasional, amor por los animales…) y, como puedes percibir fácilmente, no todos los tipos de amor son iguales.

Quizás seas de los que dicen: “amo a los animales”, y de hecho te encanten. Sin embargo, quizás no estés dispuesto a renunciar a algo que necesitas por ellos.

Por ejemplo, prefieres abrigarte tú a abrigar a un perro que ves solo en el monte. Es decir, hay amor, pero está “condicionado”.

Por otro lado, también estamos “diseñados” para sentir ternura hacia otros.

No es casualidad que, al ver un cachorrito, las manitas de un bebé, o dos ancianos que se miran amorosamente, te pongas tierno, es tu instinto protector el que saca tu emoción.

Probablemente, si en lugar de encontrar un perrito en el monte, hubieras encontrado un bebé solo, tu instinto protector habría convertido ese amor en algo más intenso, en ternura.

De esta manera, seguramente hubieras protegido y arropado a ese bebé de forma instintiva.

Y es que, la ternura nace de la delicadeza, el cariño y el cuidado desinteresado hacia otros.

Hay quienes dicen, incluso, que es la forma más pura de amor. De ahí su grandeza, de un amor desinteresado y sincero hacia otros. De ahí, que prefiera ternura antes que amor.

Conoce el estado de tu relación, revisa si hay ternura antes que amor

La ternura tiene mucho en común con el respeto y el cariño, de ahí su importancia en relaciones de pareja.

Algunas personas me dicen: “mi pareja me ama, pero a su manera”, y es que, como ya hablé en otro post (puedes leerlo aquí), “no es lo mismo que te quieran que, que te quieran bien”.

Sin embargo, cuando tu pareja es tierna contigo, está sacando una de sus mejores versiones.

En muchas ocasiones las personas dicen querer y amar a sus parejas, y no se trata de poner en duda sus palabras, sin embargo, en ellas veo amor condicionado: yo quiero a mi pareja, pero…quiero que cambie; si no hace esto o lo otro me enfado; prefiero hacer otras cosas a dedicarle tiempo… hay más reflexión condicionada que instinto.

La ternura no tiene tantas condiciones.

Ahora bien, siendo justos, la ternura suele ser más fugaz que el amor, se muestra de manera más puntual. Al fin y al cabo, el amor tiene muchas más formas de expresarse.

Sin embargo, son precisamente estos pequeños detalles los que marcan la diferencia en las relaciones. Puedes echarle un vistazo al artículo las 5 horas mágicas en pareja en el que hablo de ello.

Tu pareja puede amarte mucho, sí, pero quizás lo haga a su manera, no del modo que necesitas o quieres.

No es tan importante que te digan 20 veces al día que te quieren, sino que te lo demuestren.

Son los pequeños gestos de amor en forma de ternura los que a la larga cuentan y marcan la diferencia.

Algunos gestos de ternura que puede mostrarte tu pareja:
  • Permite que te acurruques junto a él/ella en el sofá.
  • Te arropa cuando te quedas dormido/a para que no cojas frío.
  • Sientes su abrazo y su apoyo cuando lo necesitas, incluso antes de saber tú mismo/a que lo necesitas.
  • Te reserva el último trozo del pastel que sabe que tú disfrutarás más.
  • No te juzga, sino que te ayuda y te anima.
  • Te mira a los ojos con atención cuando hablas.
  • Habla contigo desde el corazón.
  • Te besa con cariño y no de forma autómata por las mañanas.

Es importante aclarar esto: ser tierno no es ser débil

Sólo cuando mostramos nuestro lado más vulnerable y dejamos ver que otros nos importan, sacamos la ternura a relucir.

Es decir, sólo cuando sacamos nuestra valentía para mostrarnos tal y como somos, aparece la ternura.

A pesar de que la palabra tierna se utiliza en ocasiones para lo blando, hay que ser muy duro para atreverse a ser tierno.

Si bien la ternura está ligada a la oxitocina, la considerada hormona de la felicidad, no debemos olvidar que tanto hombres como mujeres la producen.

Sin embargo, dado que, las mujeres tenemos más oxitocina, muchos han llegado a asumir que es algo sólo de mujeres.

De hecho, las investigaciones han mostrado que la oxitocina aumenta en las mujeres en el momento del parto, facilitando el conocido “instinto maternal”.

Sin embargo, a día de hoy, se sabe que no sólo despierta el instinto maternal, sino también el paternal.

Al acercarse el momento del parto, los futuros papás comienzan a generar más oxitocina aumentando su instinto protector, su ternura.

No obstante, maternidad/paternidad aparte, también generamos oxitocina en otras circunstancias, como en los encuentros sexuales.

Es decir, nuestro cuerpo está preparado para sentir ternura tanto si eres hombre como si eres mujer.

Esto se debe a que expresar ternura no es una cuestión de género, sino de valentía.

Mostrar ternura señala que tenemos confianza y seguridad en nosotros mismos, para expresar lo que realmente sentimos.

Es decir, expresar ternura dista mucho de la debilidad. Tiene mucho que ver con percibir las necesidades de otros y ayudar a cubrirlas de forma altruista y respetuosa.

Por qué la ternura plantea un problema cultural

Pese a que los estudios sobre oxitocina ayudan a desmitificar que la ternura es solo tema de mujeres, creo que viene bien echarle un vistazo a la evolución cultural que ha ido surgiendo al respecto.

Recuerdo que cuando yo era pequeña se educaba a los chicos para ser duros, fuertes, “machos”. Se les prohibía de algún modo mostrar sus emociones, incluso se les insultaba ante algún signo de sensibilidad. Tenían en muchos casos censurada esta importante emoción: la ternura.

Por ejemplo, estaba mal visto que los hombres se encargaran del cuidado de sus hijos, pese a que su cuerpo les pidiese a gritos lo contrario.

Lamentablemente, el paso de los años no hizo mejorar esta situación.

Por el contrario, llevó también a muchas mujeres a querer imitar a los hombres en esta “dureza”, al fin y al cabo, no querían ser consideradas “el sexo débil”.

Por ejemplo, se atendía a mil cosas a la vez en lugar de parar un rato, escuchar y hablar con el corazón.

Esto llevó a que, poco a poco, la sociedad fuera olvidando expresar ternura.

Algunos clientes, por ejemplo, me confesaban que no sabían si era apropiado abrazar a su pareja cuando veían que se sentía mal: – “No quiero que piense que la veo como una persona débil”.

Afortunadamente, esto está cambiando, volvemos a ser más espontáneos, más receptivos a las necesidades y más altruistas. Es decir, volvemos a ser tiernos.

Estamos en un momento de cambio

Creo firmemente que, a día de hoy, está surgiendo un despertar general. Cada vez más personas toman conciencia de la importancia de expresar sus emociones (sean del tipo que sean) y están educando su inteligencia emocional para saber hacerlo.

Podría decirse que, comenzamos de nuevo a ser valientes y, mostrarnos como somos.

Ya no nos asusta ver a un hombre sonreír y hacer gracias a su bebé, no nos importa decir “ooohhh” al ver un cachorro o, simplemente decir “te quiero” con el corazón y los ojos.

Es decir, poco a poco volvemos a conectar la ternura que todos llevamos dentro.

Y tú, ¿te consideras una persona tierna?, ¿prefieres ternura antes que amor? Me encantará leer tu opinión en los comentarios.


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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional. Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas. Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”