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Cómo dar ayuda emocional

Aprende primeros auxilios emocionales

Autora: Ana Hidalgo

En ocasiones, personas cercanas a nosotros sufren sentimentalmente y requieren nuestro apoyo, sin embargo, no sabemos cómo dar ayuda emocional.

Es por eso que quisiera compartir contigo algunas directrices que te permitan aprender lo que sería algo así como los primeros auxilios emocionales o primeros auxilios psicológicos.

Antes de meternos de pleno en ello, quiero aclarar en qué tipo de situaciones podrías emplearlos:

Momentos de crisis en los que los primeros auxilios emocionales pueden ayudar:

  • Alguien acaba de enterarse de la muerte o accidente grave de un ser querido.
  • Él mismo o ella misma es quien ha sufrido un accidente.
  • La persona acaba de sufrir un robo o asalto con violencia.
  • Ante la pérdida de algo o alguien muy valioso para esa persona.
  • Él/ella o alguien muy importante para esa persona acaba de ser diagnosticado/a de una enfermedad grave.
  • Al finalizar una relación sentimental.
  • Acaba de recibir malas noticias…

En general, me refiero a todos aquellos momentos en los que cualquier persona puede tener una crisis emocional.

Es importante recordar que, ante una situación excepcional (de crisis o traumática), es normal tener reacciones desbordadas.

Entre los síntomas más habituales están: llanto desconsolado, falta de aliento, taquicardia, mareos, desorientación, mutismo, bloqueo…

Quizás ya hayas vivido alguno de esos momentos en los que sientes el dolor de la persona que tienes cerca y empatizas con su sufrimiento. Sin embargo, quizás hasta ahora no hayas sabido qué hacer o cómo dar ayuda emocional.

OJO: DERIVAR SIEMPRE EN LAS SIGUIENTES SITUACIONES y llamar a emergencias.

  • Existe riesgo de suicidio.
  • Posibilidad de daño/agresión a terceros.
  • Se trata de un paciente con trastorno psiquiátrico sin medicación.
  • No responde a estímulos o sus ideas quedan desajustadas a la realidad.

Qué hacer ante estas situaciones de crisis

Al igual que cuando alguien se atraganta o se desmaya existen unos primeros auxilios que pueden ayudar a salvar la vida de esta persona, emocionalmente hablando también podemos aportar unos primero auxilios psicológicos que evitarán a paliar el dolor de esta situación, asumirla y superarla más fácilmente sin traumatizar.

primeros auxilios psicológicosSi quieres saber cómo dar ayuda emocional, ten en mente estos objetivos esenciales:

  • Ayudar a recuperar la sensación de estar a salvo.
  • Buscar la sensación de calma.
  • Recuperar la sensación de control.
  • Aumentar redes de apoyo y recursos disponibles.

Vamos paso a paso:

PASO PREVIO

Antes que nada, para poder ayudar a alguien, debemos garantizar no sólo su bienestar sino también el nuestro.

Es por eso que antes de comenzar a dar ayuda emocional, tendrás que comprobar el entorno.

Plantéate si existen riesgos para su salud o la tuya propia. Por ejemplo, ante un incendio algo prioritario a los primeros auxilios psicológicos sería llamar a los bomberos .

Una vez no existan riesgos inminentes de sufrir daños, puedes preocuparte por su estado emocional.

PASO 1 PARA DAR AYUDA EMOCIONAL: CALMA

Cuando alguien se encuentra mal, en una situación de crisis, generalmente lo que menos quiere cerca son las personas efusivas. Los movimientos rápidos, las voces altas, la jovialidad… no suelen ser bien recibidos.

Ten en cuenta que está atravesando una crisis emocional y necesita un poco de calma, paz y control.

Por ello lo primero será realizar un primer contacto suave, lento, pausado, compasivo, sutil…

Puedes acercarte lentamente y, si es un desconocido, presentarte para, a continuación, preguntar qué nececita.

Una buena opción es ofrecer algo para beber o comer, algo que les sirva de abrigo o pañuelos de papel  para el llanto.

Ten en cuenta que ante situaciones extremas tendemos a centrarnos en lo sucedido y olvidamos el propio cuidado, por lo que ayudar a recuperarlo será importante.

Quizás te hayas fijado que, en caso de catástrofes, el primer paso suele ser acercarse, dar agua y una manta.

La persona necesita recuperar la sensación de estar a salvo. Necesita saber que no eres un peligro más, que no vas a juzgarle, simplemente que estarás allí si te necesita. Por eso la cautela será imprescindible.

2º PASO DE LOS PRIMEROS AUXILIOS EMOCIONALES: ESCUCHAR

Con frecuencia, cuando vemos a alguien sufrir tendemos a querer saber de inmediato qué es lo que ha pasado, sin embargo, esto es un error.

Se trata de acompañar escuchando, no interrogando.

Cada persona marca su propio ritmo. Algunas personas pueden no decir ni una palabra hasta que no pasa un tiempo, mientras que otras verborrean nerviosamente.

Tu misión, en cualquier caso, para prestar ayuda emocional, es tener paciencia y estar ahí para escuchar cuando sea necesario.

Ahórrate en este primer momento tus consejos, no es tiempo de adoctrinar con tu experiencia sino de escuchar y empatizar.

De este modo, estarás acompañando en su duelo, en su dolor.

Antes de seguir con el punto tres de estos primeros auxilios psicológicos, quiero hacer un inciso.

Quizás te estés planteando cómo puedes dar esta ayuda sin preguntar y sin saber bien qué ha pasado. Pues bien, es más sencillo de lo que crees, dando tiempo y animando a hablar.

Cómo dar ayuda emocional animando a hablar:
  • Mantente cerca. No hace falta que hables, pero que sepa que estás accesible por si él/ella quiere hacerlo.
  • Si arranca a hablar y sincerarse contigo, simplemente escucha. Es importante que respetes su tiempo y su intimidad.Algunas muestras de que estás escuchando son:
    • Emitir sonidos de atención: “aha”, “entiendo”…
    • Animar para que continue la conversación: “me puedes contar más si lo deseas”, “¿cómo te sientes al respecto?”…
    • Reforzar sus palabras y dar aceptación: “debe ser muy duro para ti”,”siento que pases por esto”.
  • Permítele hablar sin corregir sus opiniones ni pensamientos. Es un momento inusual, de gran estrés, recuerda: lo importante es su desahogo.

PASO 3 PARA DAR AYUDA PSICOLÓGICA: GESTIONAR LAS EMOCIONES

Ante una situación de crisis las emociones está a flor de piel.

Es importante aprender a gestionar las emociones, y no me refiero sólo a las de la persona afectada, sino también a las nuestras.

Con mucha probabilidad, llegará un momento en que la persona a la que queremos ayudar comience a llorar.

Aquí es fácil no saber qué hacer: si abrazar, mirar para otro sitio o ponernos a llorar también…

No hay fórmulas mágicas, distintas reacciones pueden ser mejores o peores en función de cada caso.

Lo importante: normalizar la situación.

Si la otra persona llora, le acercamos un clinex y permitimos que se desahogue. Si me contagio de su dolor y lloro, no importa, se trata de ser sinceros y acompañar el duelo. Por eso, si te sale dar un abrazo, hazlo.

Eso sí, si puedes, lo mejor es saber qué quiere o necesita la otra persona. Para ello no trates de adivinar, puedes anticiparte a la situación y preguntar qué necesita directamente.

¿Qué pasa si se queda totalmente en silencio y te sientes incómodo?

Como hemos dicho, hay que respetar sus tiempos y su silencio.

Aquí tendrás que gestionar tu sensación de incomodidad. Para ello, recuerda que todos necesitamos tiempo para reflexionar y procesar la situación. El silencio no tiene nada que ver contigo, sino con el tiempo que necesita la otra persona para calmarse y asimilar lo que está pasando.

¿Y si su situación nos trae a la memoria nuestras propias experiencias dolorosas?

A pesar de que a todos nos gusta contar nuestras propias vivencias y batallitas, este no es el momento.

Recuerda que estamos hablando de dar los primeros auxilios emocionales, no de animar. Esto podría hacerse en un momento más avanzado del proceso, cuando ya han pasado días del trauma.

El que la otra persona nos oiga hablar de nosotros mismos en estos momentos no es la mejor ayuda. Cada persona es distinta y gestiona sus asuntos con sus propios recursos.

Nuestra cabeza tiende a pensar así: “De nada me sirve que tú te dieras un golpe o te pasara esto o aquello y después te fuera luego bien la vida, lo que me preocupa es lo que va a pasar con la mía ahora”.

Por eso, aunque mueras de ganas por contar tu situación, piensa antes de hacerlo si realmente ayudará.

¿Qué hago si me dice que no quiere que esté allí, que prefiere soledad?

Como en el caso anterior, aquí tú no eres el protagonista, sino la otra persona. Es por eso que volvemos al punto base: hay que respetar sus tiempos.

Salvo que el dejarlo a solas pueda ser peligroso para su vida o su integridad, respeta sus decisiones. Cada persona se calma de manera distinta y, en algunos casos, se sienten más cómodos en su intimidad.

Eso sí, aclara que estarás cerca (por ejemplo en una habitación cercana) o a su disposición si te necesita.

4º PASO DE LOS PRIMEROS AUXILIOS EMOCIONALES: INFORMAR

En muchas ocasiones, los acontecimientos traumáticos como un accidente de tráfico o descubrir una infidelidad, pueden llevar a la desorientación.

Para ayudar a la persona a recuperar la sensación de control es necesario que se sitúe en el tiempo y el espacio.

Por ejemplo, explicar dónde está y qué es lo que ha sucedido puede ayudarle a lograrlo.

Al dar esta información, realízalo de forma lenta y pausada. Ten en cuenta que cuesta digerir este tipo de información dado que tendemos a autoprotegernos negando lo sucedido.

Informa además sobre los servicios de emergencia o recursos que tiene disponibles para hacerle frente a la crisis.

Es importante ofrecer información veraz y oportuna. Deja opiniones a parte y facilita sólo información de la que tengas certeza y de la que esté preparado a recibir.

5º PASO PARA AYUDAR PSICOLÓGICAMENTE: ACTIVAR

Tras haber permitido su desahogo emocional y haber informado sobre la situación, es momento de incitar a la acción.

Es probable que no pueda realizar grandes azañas, si bien puede comenzar a recuperar su sensación de control.

Un buen paso es reconocer recursos y apoyos disponibles y comenzar a contactar con sus redes de apoyo: amigos, familiares…

Podemos ayudarle a identificar personas cercanas que sirvan de apoyo durante los primeros días.

Está comprobado que la recuperación es mejor cuando tenemos a alguien cercano con quien contar.

También, el planificar pequeños retos diarios harán que el día a día sea más llevadero y facilitará la superación del trauma.

Como ves, dar auxilio emocional a alguien puede ser algo que está a tu alcance, puede aprenderse.


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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

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