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Cómo mejorar tu inteligencia emocional fácilmente

Aumenta tu inteligencia emocional y gana bienestar

Autora: Ana Hidalgo

Ni matemáticas, ni sociales, ni lengua, ni naturales… la inteligencia que más se valora actualmente es la inteligencia emocional.

Cuando éramos niños nos hicieron creer que aquellas personas que sacaban mejores notas en el colegio eran las más inteligentes.

Sin embargo, tanto la vida real como las investigaciones han demostrado que existen muchos tipos de inteligencia y, desafortunadamente, no todas han sido enseñadas o cultivadas en la escuela.

Muchas personas, por ejemplo, pese a no tener estudios, han conseguido ser exitosos en muy distintas facetas de su vida.

Así, han levantado negocios prósperos, han logrado una vida social y familiar satisfactoria, se sientes a gusto consigo mismos…

Y todo ello, gracias a su alta inteligencia emocional.

¿Te gustaría saber a ti también cómo mejorar tu inteligencia emocional?

Pues abróchate el cinturón porque arrancamos, pero antes, aclaremos algo importante…

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

La Inteligencia Emocional (IE) es un tipo de inteligencia amplio, que abarca desde la inteligencia intrapersonal, hasta la interpersonal.

¿Qué quiere decir esto?

Que de ella va a depender cómo te sientes internamente contigo mismo (inteligencia intrapersonal), hasta cómo te relacionas y te sientes con los demás (inteligencia interpersonal).

Esto es, aspectos tan importantes como tu autoestima o tus relaciones familiares, laborales o de pareja dependen de tu IE.

De hecho, las investigaciones apuntan a que el desarrollo de la Inteligencia Emocional aporta grandes beneficios como un mayor bienestar personal, unas mejores relaciones o un mayor rendimiento laboral…

Al fin y al cabo, la IE se basa en cómo gestionas tus emociones y las de los demás y eso es algo muy importante.

Tu IE te permitirá entender mejor cómo te sientes, empatizar con la emoción de otros, y gestionar todo este conocimiento.

Es más, tu IE también puede ayudarte a crecer laboralmente. Por eso, si te interesa esta temática, te animo a revisar este artículo de Gananci donde hablan de qué tienen que ver las emociones con el éxito.

Ahora bien, ¿cómo podemos desarrollar nuestra Inteligencia Emocional?

Para desarrollar nuestra IE tenemos que conocer los 5 elementos que la componen:

Auto-conocimiento, Auto-control, Auto-motivación, Empatía y Habilidades sociales.

Los tres primeros, se relacionan con la inteligencia intrapersonal, mientras que los dos últimos se relacionan con la interpersonal.

Ahora bien, vamos a ver cómo podemos influir en estos componentes para así mejorar nuestra inteligencia emocional.

  1. Aumentando tu auto-conocimiento.

Ya en su día publiqué otro artículo sobre auto-conocimiento, te animo a leerlo pinchando aquí.

Además, dado que quieres mejorar tu auto-conocimiento emocional, vas a necesitar potenciar un aspecto importante: tu vocabulario emocional.

Si no sabes cómo se llama la emoción que estás experimentando te verás mucho más limitado a la hora de reconocerla.

Por ejemplo, si sólo sabes decir fruta, pero desconoces los tipos de fruta que hay, a la hora de querer saborear una pieza en concreto, no vas a saber explicar fácilmente qué es lo que quieres ( no es lo mismo un albaricoque que un kiwi o un melón, por ejemplo).

De este modo, ampliar tu vocabulario emocional te será de gran utilidad para conocer mejor tus emociones.

  1. Mejorando tu auto-control.

No se trata de que puedas tener tus emociones a raya, ahora siento esto, ahora siento aquello, no funciona así.

Se trata de aprender de ellas.

Un ejercicio muy recomendable es aprender a detectar de dónde proceden tus emociones, qué te intentan comunicar.

Esto es, trata de conectar con tus emociones, ver hacia dónde te llevan y cómo te están influyendo.

Llevar un diario de emociones te servirá para averiguar qué situaciones y pensamientos concretos han derivado en determinadas emociones.

De este modo, podrás re-orientar tus pensamientos para que tus sentimientos puedan ir en otra dirección.

Ten en cuenta que las emociones son más fugaces y los sentimientos más duraderos, y que estos últimos proceden de la unión de la emoción y el pensamiento.

Al cambiar el pensamiento, podrás cambiar tu sentimiento, que es lo que coloquialmente decimos “controlar tus emociones”.

Por ejemplo, si tu hijo rompe accidentalmente la foto un ser querido que ha fallecido, puede que tu primer impulso sea enfadarte con tu hijo.

Sin embargo, si sigues explorando sobre tu emoción, quizás te des cuenta de que lo que realmente te duele es la pena de no tener a ese ser querido cerca.

Es decir, estás en realidad más triste que enfadado y saber esto, te va a llevar a reaccionar de forma distinta ante tu hijo.

Por eso, te animo a que trates de descubrir cuáles son tus emociones más profundas.

  1. Desarrollando tu motivación

Difícilmente vas a potenciar tus habilidades, sean del tipo que sean, si no estás motivado a hacerlo.

Quizás quieras aprender inglés, hacer más ejercicio o mejorar tu inteligencia emocional, pero si no encuentras motivos para hacerlo, muy probablemente terminarás tirando la toalla.

Para cultivar tu resiliencia te animo a revisar el artículo que escribí hace tiempo y que habla sobre ello.

Tan solo pincha aquí para averiguar cómo desarrollar tu motivación.

  1. Practicando tu empatía.

Tener empatía significa ser capaz de acompañar al otro en sus sentimientos, es decir, entender sus emociones.

Para entender e incluso anticipar las emociones de los demás, es importante averiguar el porqué de esas emociones.

Pregúntate qué sentimientos y emociones puede haber detrás de sus palabras y reacciones, cuál es su origen.

No juzgues si las crees o no adecuadas o exageradas, simplemente entiende por qué están ahí y acéptalas.

A la larga, te irás dando cuenta que todos reaccionamos de determinadas maneras porque tenemos nuestros propios motivos.

Quizás no te sea fácil averiguarlo, especialmente al principio, pues además estos motivos pueden estar muy relacionados con su pasado y experiencias vitales, pero, de algún modo, el intentar averiguarlo, te ayudará a entender y conocer un poco más a la persona que tienes delante.

  1. Potenciando tus habilidades sociales.

Si hay algo clave en las habilidades sociales es la comunicación asertiva.

Expresar tus emociones con asertividad es más fácil de lo que crees.

Tan sólo, expresa cómo te sientes en primera persona, sin atacar al otro, explicando de forma clara y concreta la situación que te genera esa emoción sin buscar dobles intenciones ni criticar.

Finalmente, incluye tu propuesta de solución recordando que sólo es una propuesta, no una imposición hacia otros.

Por ejemplo: “Ayer me sentí intranquila y preocupada al ver que era tarde y no habías vuelto a casa, creo que me sentiría mejor si a partir de ahora me avisas cuando te vas a demorar, de este modo sabré que te encuentras bien y no me preocuparé tanto”.

Esto te ayudará a crear un ambiente positivo donde las emociones fluyan en la comunicación y, por tanto, donde el mutuo conocimiento sea posible.


Como ves, mejorar la inteligencia emocional es posible, si bien, no voy a engañarte, requiere de tiempo y dedicación.

Sin embargo, es un camino que merece la pena recorrer pues entre sus ventajas está una mayor sensación de bienestar personal y armonía interpersonal.

Te animo a que te adentres en el camino de la Inteligencia Emocional y descubras todo tu potencial.

Próximamente compartiré contigo un curso gratuito en el que te mostraré con más detalle algunas técnicas de Inteligencia Emocional que te ayudarán a mejorar tus relaciones, no te lo pierdas.

En cualquier caso, si quieres potenciar tu IE de forma más personalizada, ya sabes que me tienes a tu disposición.

Me encuentras en terapia@terapiaconana.com, así como a través del WhatsApp (+34) 625 82 22 04 para recibir mi ayuda profesional.


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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

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