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No te limites a cambiar, aprovecha para madurar

Autora: Ana Hidalgo

Quizás en alguna ocasión te hayan llamado inmaduro, pero ¿te explicaron cómo dejar de serlo?, ¿sabes cómo lograr madurez emocional?

Ser maduro emocionalmente no significa dejar de bromear o divertirse como algunos creen.

Puedes madurar emocionalmente y seguir haciendo pedorretas, reírte de cosas “infantiles” o decir chorradas continuamente.

La madurez emocional no está reñida con la diversión y con seguir disfrutando de la vida.

De hecho, cuando se habla de madurez emocional nos referimos a fortalecer/madurar tu inteligencia emocional.

Es decir, aprender a aceptar y manejar mejor tus emociones y las de otros, sin grandes dramas.

Beneficios de lograr madurez emocional

Como decía, cuando maduramos emocionalmente aprendemos a gestionar las emociones de forma más efectiva.

Esto te llevará a evitar sufrimientos innecesarios o, al menos, limitarlos en el tiempo. Por ejemplo, evitará que un cabreo con tu pareja por una chorrada te lleve horas solucionarlo.

Obviamente, esto te ayudará a protegerte del estrés continuado y te permitirá ganar bienestar en su más amplio sentido.

También, te permitirá relacionarte mejor con los demás, no sólo porque estés más sereno/a sino porque empatizarás con sus emociones.

Lograr madurez emocional te permitirá asimismo un mayor desarrollo personal al conocer mejor tus fortalezas y debilidades.

Al mismo tiempo, al ser capaz de alinear tus emociones, pensamientos y necesidades, ganarás confianza en ti mismo.

De esta manera, te será más sencillo ser más proactivo, responsable y estar más motivado, dado que entenderás mejor el porqué de tus actos y decisiones.

Algunos hábitos que te ayudarán a lograr madurez emocional

Son muchos los hábitos que puedes desarrollar para lograr madurez emocional. Ahora bien, a pesar de su aparente sencillez, requerirá de tu esfuerzo ponerlos en práctica.

Es por eso que te animo a que no te limites a cambiar de hábitos o incluso de creencias, sino que aspires a hacerlos evolucionar, avanzar. Es decir, si te son útiles, permítete hacerlos permanentes, de esta manera irás logrando desarrollar tu madurez emocional.

A continuación, te comparto 10 de estos hábitos.

  1. Céntrate en el momento presente.

Ya en otras ocasiones he hablado sobre mindfulness, y por eso te remito directamente a este artículo donde te explico cómo hacerlo. Pincha aquí para acceder.

  1. Permite alejarse aquello que te daña.

La nostalgia del pasado en muchas ocasiones puede anclarte a personas, a lugares, a objetos que no te hacen bien.

Con demasiada frecuencia, este pasado te daña porque te mantiene en un sentimiento que te impide avanzar, la añoranza.

En otras ocasiones, es el propio presente el que te ancla a una vida que no deseas. Tus miedos, tus inseguridades, pueden llevarte a la dependencia, incluso cuando ves claramente que esto te hace pequeño/a.

Aprender a soltar, a liberarte del dolor te permitirá alcanzar tu madurez emocional.

  1. Dejar atrás el miedo a cometer errores.

Sé que lo sabes, pero una vez más te lo voy a repetir: los errores son necesarios para el aprendizaje y para el crecimiento personal.

Para aprende a andar, patinar, montar en bici…tuviste que caerte decenas de bici, pero con cada error avanzabas, ganabas experiencia.

En la vida, maduras cuando te quitas de encima ese miedo a ser juzgado/a por tus errores. Es decir, ganas madurez emocional cuando te atrevemos a actuar, aunque eso suponga asumir éxitos y fracasos.

  1. Mejora la forma en que te relacionas con otros y contigo mismo.

No siempre es fácil ponerse en el lugar de otro o verte a ti mismo/a con otra perspectiva. Sin embargo, cuando trabajas tu asertividad, tu empatía, descubres que todos, aunque distintos, tenemos muchas semejanzas.

Ver más allá del contexto aparente, tratar de entender distintos puntos de vista, ser comprensivo con otros y contigo mismo/a, mirar desde el cariño… todo esto te permitirá no sólo sentirte mejor con quién eres, sino lograr madurez emocional.

  1. Escucha más y quéjate menos.

Desde pequeños nos enseñan eso de que “quien no llora no mama”. Sin embargo, es probable que hayas hecho de la queja una forma de comunicación habitual.

Al menos aquí en España, me da la impresión de que tendemos a quejarnos mucho y a actuar poco. No nos gusta el cambio climático, la política, las injusticias sociales…, pero muchos se limitan a quejarse sin más, sin aportar soluciones.

La experiencia me ha demostrado que escucharnos los unos a los otros, ayuda a que los cambios sean posibles. No sólo nos sirve para sentirnos más apoyados, sino a generar ideas que permitan ganar a ambas partes.

Fíjate, si somos lo que pensamos, quejarte continuamente sólo te llevará a ver el lado negativo de la realidad.

Escuchar, analizar otras perspectivas y actuar te permitirá en cambio lograr cambios, crecer y madurar.

  1. Practica gimnasia emocional

Ya en otras ocasiones he hablado de la gimnasia emocional, de cómo es importante aprender a observar tus emociones, analizarlas y ponerlas en forma.

Puedes encontrar una explicación de la misma entre las técnicas que explico en otro post. Tan sólo tienes que pinchar aquí.

  1. Comienza a ser más independiente sin dejar de ser cariñoso

A veces, construimos nuestra vida alrededor de otras personas (padres, hijos, pareja…). Cuando esto ocurre es difícil diferenciarnos de ellos, o de lo que pensamos que ellos quieren, piensan o necesitan.

Cuando esto ocurre, es fácil despersonalizarse, olvidarse de uno mismo y volvernos “infantiles”. Comenzamos así a ser dependientes de estas personas de referencia, a ser frágiles emocionalmente.

Fíjate que no hablo de que te aísles del mundo, no se trata de eso, sino de recuperar tu ser. De asumir que tú eres la persona más importante en tu vida y que sólo cuando tú te sientes bien puedes ayudar a otros.

Mantén el cariño con las personas de apego que te hacen bien, pero recuerda que tu vida no les pertenece. Eres libre y puedes decidir cuando estar o no en soledad o rodeado/a de otras personas.

  1. Confía, ábrete emocionalmente.

La madurez emocional también se logra cuando dejas de ponerte corazas ante los demás. Es decir, cuando puedes abrirte y mostrarte tal cual eres.

Como puedes imaginarte esto no es tan sencillo de hacer. Nos han enseñado en demasiadas ocasiones a ocultar las emociones, a disimular.

Por eso, en algunas ocasiones, confiar te resultará toda una prueba de fe, de sensación de lanzarte al vacío. Unas veces el resultado será maravilloso y otras te darás el tortazo del siglo.

Sin embargo, con independencia de cual haya sido el resultado, habrás ganado libertad. Pocas personas se atreven a ser ellas mismas, sólo las más valientes.

Lograrlo, aunque sea en contadas ocasiones, te ayudará a vivir de acuerdo con tus valores y principios, a madurar emocionalmente.

  1. Deja de intentar complacer a todos, es imposible.

Cada vez que cedes para complacer a otros olvidándote de ti mismo/a, tu autoestima se deteriora un poquito.

Como sabes, es imposible tener una inteligencia emocional fuerte con una autoestima dañada. Es por eso que, aceptar que es imposible contentar a todos te ayudará a no ceder de forma resignada.

Para ello es importante que aprendas a conocerte bien: qué deseas alcanzar, qué es importante para ti, cuáles son tus fortalezas, tus puntos débiles, tus principios y valores…

De esta manera, a través del autoconocimiento, irás ganando madurez emocional que te permitirá lidiar con tus emociones e inseguridades.

  1. Encuentra las prioridades de tu vida y síguelas.

En relación con el punto anterior, para alcanzar la madurez emocional es importante encontrar nuestras prioridades.

El equilibrio se alcanza cuando nuestras acciones, pensamientos y emociones se alinean y para eso, es importante entender porqué actuamos de una determinada manera.

Como sabes, todas las decisiones que tomes suponen ventajas y desventajas. Si eres capaz de asumirlo, y sabes qué es para ti prioritario, te será más sencillo alcanzar ese equilibrio emocional.

Es decir, cuando sigues tus prioridades y las antepones en tus decisiones, tu madurez emocional se desarrollará.


Como ves, hay muchas formas de ganar madurez emocional y hacer evolucionar tu inteligencia emocional. De esta forma, cuando notes que con el paso del tiempo vas cambiando podrás tener claro que no sólo has cambiado, sino que has madurado.

En cualquier caso, si necesitas un poco de ayuda en este proceso y deseas recibir mi ayuda profesional, ya sabes que me tienes a tu disposición.


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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional. Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas. Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”