google-site-verification: google7dcda757e565a307.html

Un hábito que cambiará tu perspectiva: Mindfulness

Autora: Ana Hidalgo

El Mindfulness viene pisando fuerte en los últimos años. Sin embargo, quiero mostrarte porqué es algo más que una moda.

Estamos acostumbrados a hacer varias acciones a la vez: desayunar leyendo el periódico, hablar mientras revisamos el móvil, contestar al teléfono mientras seguimos trabajando en el ordenador…

Sin embargo, por mucho que nos empeñemos, ser multitareas no va nada bien para nuestra salud.

Vivir tan ajetreadamente es uno de los principales motivos de estrés y ansiedad en nuestra vida, por no hablar de la cantidad de emociones negativas que nos genera: nos sentimos insatisfechos y frustrados por no poder abarcarlo todo,  impotentes, sobrecargados, agotados…

Diversos estudios señalan que el hecho de prestar plena atención a aquello que estamos haciendo, hace que de algún modo seamos más felices.

Esto funciona dado que nos ayuda a sentir un mayor control de la situación en la que nos hayamos.

Concretamente, nos ayuda a modificar nuestra perspectiva sobre nuestra realidad.

Por eso hoy quiero proponerte que te inicies en un nuevo hábito: la práctica del Mindfulness o atención plena.

¿De qué te estoy hablando?, ¿qué es el Mindfulness?

El Mindfulness es un conjunto de técnicas que si bien cuentan con más de dos mil años de tradición entre los budistas, se ha ido instalando poco a poco, en la cultura occidental, desde hace aproximadamente tres décadas.

La práctica del Mindfulness consiste en prestar atención plena a aquello que se está realizando, al momento que se está viviendo, sin juzgar de algún modo su impacto.

Es decir, estas técnicas ayudan a entrenar la mente a centrarse en el presente, en el aquí y ahora sin atender a problemas no resueltos, o a cualquier otro tipo de distracciones que pueda pasar por nuestra mente, como pensamientos obsesivos o preocupaciones.

Algunos estudios señalan el Mindfulness como una herramienta valiosa en el tratamiento de problemas tanto físicos como psicológicos y han señalado importantes beneficios como: disminución del estrés y la ansiedad, aumento de la creatividad, optimización del proceso de toma de decisiones, mejora del manejo emocional…

Aprender todos los secretos del Mindfulness es una tarea que requiere esfuerzo y dedicación, no se consigue de un día para otro, sino que hay que entrenarla.

Sin embargo, quiero animarte a que te inicies a ella con unos simples ejercicios que puedes ajustar a tu día a día:

Cómo iniciarse en el Mindfulness:

  • Cuenta hasta diez:

Suena sencillo, ¿verdad? Ahora bien, no es tan fácil como parece, o al menos no suele salir a la primera.

El ejercicio consiste en sentarse en una posición cómoda, cerrar los ojos y respirar con tranquilidad pero de forma constante.

Debes contar cada exhalación: 1, 2, 3… pero guiando toda tu atención hacia el sonido de tu respiración y el número que corresponda.

Si entre medias te distraes y te pasa otro pensamiento, por ejemplo “tengo que hacer la compra” sonríes y vuelves a empezar desde el principio pero sin abrir los ojos, esto es, comienzas el ejercicio desde la exhalación con número 1.

  • Desayuna como un príncipe o una princesa:

No te pido que desayunes una barbaridad ni nada inusual, sino que te lo tomes con más calma de lo habitual, necesitarás algún minuto más de lo normal y mucha atención a lo que haces.

En este caso, se trata de centrarse en lo que vas a hacer: desayunar.

Observa cómo está dispuesta la mesa para el desayuno, cada detalle: el color de la taza, del mantel, las servilletas…

Fíjate en la temperatura del café, en el aroma que desprende, en su sabor, su color, su textura…

Nota cómo se desliza por tu garganta, como cambia la temperatura de tu cuerpo, como varía el peso de la taza conforme lo bebes, el sonido que haces al beber o apoyar la taza, nota su peso y cómo varía con cada sorbo…

Dirige todos tus pensamientos a lo que estás haciendo.

De este modo, te sorprenderán las emociones que se generan en ti y el sabor del desayuno esa mañana.

  • Siéntete como un artista:

¿Recuerdas cuando eras niño y aprendiste a colorear sin salirte de los bordes?

Cuando creamos algo desarrollamos nuestra atención, por lo que realizar actividades manuales te ayudarán a estar más concentrado en aquello que estás haciendo.

Un ejercicio sencillo para ello es colorear mandalas.

Puedes descargarte imágenes de internet, existen muchísimas, sino siempre puedes ayudar a tus hijos con sus libros de colorear 😉

Lo importante es que te centres en lo que estás haciendo.

Trata de combinar los colores de forma artística, no salirte de los bordes, añadir alguna sombra… pero sobre todo, ser consciente de lo que haces en ese momento.

Ten en cuenta que el mejorar tu atención no es una carrera de velocidad, sino más bien una de fondo.

Necesitarás practicarlo día a día e ir ampliándola a las distintas situaciones que se te plantean, trabajando los detalles en los que centras atención y aprendiendo a guiar tus pensamientos hacia aquello que realizas.

Cuanto más consciencia real tengas de una situación a la que te enfrentas, más fácil te será asumirla y superarla.

Mejorar tu atención hará que tu perspectiva vaya modificándose, sea más realista y más positiva.

Otros artículos relacionados que te pueden interesar son:

Si deseas recibir mi ayuda profesional, puedes contactar conmigo a través de este enlace, estaré encantada de ayudarte.

Ana M. Hidalgo

www.terapiaconAna.com

Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”