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Qué hacer con los pensamientos molestos

Metáfora del camello y estrategias para sobrellevarlos mejor

Autora: Ana Hidalgo

Probablemente tú también hayas tenido alguna vez pensamientos molestos que te han incomodado.

Estos pensamientos molestos pueden ser desde la típica canción repetitiva y cansina que no puedes sacarte de la cabeza, hasta preocupaciones o problemas que te inquietan y te hacen sentir mal.

Por lo general, no sabemos reaccionar demasiado bien cuando nos llegan, por eso me propongo desmitificar una acción muy común.

Y es que, generalmente tratamos de luchar contra estos pensamientos, o distraernos, pero esto no siempre funciona.

Hoy quiero explicarte precisamente por qué estos métodos a veces no funcionan y mostrarte otras alternativas.

Antes de ello, aclaremos

¿Qué son los pensamientos intrusivos?


Los pensamientos intrusivos son aquellos que surgen de forma involuntaria.

Todos podemos tener pensamientos intrusivos a lo largo del día, sin embargo, no todos son pensamientos molestos para nosotros.

Por ejemplo, el recordar una y otra vez una canción es un pensamiento intrusivo estrictamente hablando, sin embargo, no es dañino.

Sin embargo, en psicología, nos referimos a los pensamientos intrusivos como aquellos que, además de aparecer de forma involuntaria, son molestos o dañinos para nosotros.

Estos, generalmente aparecen de forma recurrente y pueden llegar a obsesionarnos y generar gran malestar.

Estos pensamientos molestos habitualmente nos muestran nuestros miedos y preocupaciones y pueden hacernos dudar incluso de nuestra integridad o moralidad.

De hecho, son bastante frecuentes en trastornos relacionados con la ansiedad, como en el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), pero también pueden estar presentes en nuestra vida sin llegar a generar un trastorno psicológico.

Diversas investigaciones han señalado que la mayoría de las personas experimentamos pensamientos molestos o desagradables a lo largo del día.

Sin embargo, en la mayoría de los casos estos pensamientos molestos vienen y desaparecen sin más, sin mayor importancia.

Ahora bien, si nos detenemos demasiado tiempo en analizarlos, si les damos importancia, estos pensamientos se convierten en molestos.

¿Por qué aparecen estos pensamientos molestos?

Gracias a la evolución de nuestra mente, somos seres creativos, capaces de plantearnos cuestiones que van más allá del ahora. Así, podemos resolver problemas, imaginar, inventar nuevas cosas…

Debido a ello, podemos tener pensamientos muy variados a fin de tener más alternativas.

Dentro de esta gran variedad, algunos de nuestros pensamientos serán adaptativos, mientras que otros serán absurdos y desadaptados.

El tener esta capacidad de generar alternativas es algo bastante sano para nosotros y que además no podemos evitar.

Por eso, cuando alguno de estos pensamientos molestos o absurdos llegue a tu mente, recuerda que en realidad te está mostrando que tu mente es creativa, y eso es bueno.

Sin embargo, si tu mente los interpreta como una amenaza, los vivirás como tal y pasarán a ser pensamientos molestos.

Ten en cuenta que tu mente verá como una amenaza aquello que pueda poner en peligro tu vida o interfiera con tus valores.

Es por eso que, cuanto más interfieren nuestros pensamientos con nuestros valores o experiencias personales, mayor atención tendemos a mostrarles.

Pensamientos tipo: “me van a despedir”, “mi pareja no me quiere”, “soy mala persona” harán saltar nuestra alerta interna más fácilmente que aquellos que anuncian catástrofes poco probables para nosotros.

Por ejemplo, si pienso: “mi pareja no me quiere” pero no tengo pareja, es más probable que este pensamiento sea pasajero y se aleje de nuestra mente.

Ahora bien, si tengo pareja y temo no ser correspondido, probablemente el pensamiento me asaltará con más fuerza.

¿Cómo solemos reaccionar ante estos pensamientos molestos?

Generalmente nuestra mente trata de resolver aquellos pequeños conflictos internos que todos llevamos dentro.

Es por ello que nuestros pensamientos suelen versar sobre estas temáticas a fin de buscar una solución creativa a ellos.

Por ejemplo, a quien le preocupa enfermar pensará más sobre aquello que puede causar enfermedades.

De este modo, si un pensamiento absurdo o molesto de esta temática le pilla en un momento emocional más sensible, tratará de apartarlo de su mente pues le produce gran ansiedad experimentarlo.

Esto es una reacción bastante lógica, de hecho, la distracción puede aliviarnos en muchas ocasiones.

Sin embargo, te voy a explicar de un modo muy sencillo por qué con pensamientos intrusivos no suele funcionar.

La metáfora del camello

Me gustaría que te tomases un momento en realizar un sencillo ejercicio conmigo.

Tan solo necesitarás pensar en un animal que conozcas pero que no veas con frecuencia. Por ejemplo, un camello.

Cierra los ojos y trata de visualizar un camello recorriendo cada una de sus partes: cabeza, pelo, jorobas…

Dedícale un minuto a pensar en el camello y después dime sinceramente ¿pudiste mantener la atención sólo en el camello o se te cruzó algún otro pensamiento por medio?

A no ser que seas todo un experto en Mindfulnes o cualquier otra técnica de meditación o concentración, es muy probable que se te hayan cruzado otras imágenes o pensamientos por tu mente, ¿ha sido así?

Como dijimos, a todos se nos cuela de vez en cuando algún pensamiento, y no pasa nada por ello.

Ahora bien, para la siguiente parte del ejercicio, quiero que intentes que no se cuelen pensamientos intrusivos en tu mente.

Es más, te voy a pedir que durante un minuto trates de imaginar animales en tu mente. Sirve cualquier animal, sirven todos menos el camello.

Concéntrate, ponte el crono y adelante, recuerda cualquier animal menos el camello.

Mi pregunta ahora es, ¿apareció el camello en tu mente?

Con mucha probabilidad sí. Dado que al pensar “no puedo pensar en un camello” ya estás pensando en un camello.

Por ello, cuando intentas no pensar en algo en concreto, ya estás pensando sobre ello.

Y es precisamente por eso que muchas veces el luchar contra tus pensamientos intrusivos hace que estén más presentes.

¿Qué podemos hacer entonces ante pensamientos molestos?

Aunque te resulte molesto al principio, una muy buena opción es permitirlos estar.

  • Ana, pero es que me producen gran ansiedad, ¿cómo lo hago?

Para que te resulte más fácil te propongo 3 estrategias:

  1. Cántalos.

Sí, como lo oyes. Convertirlos en tu banda sonora particular les hará perder fuerza.

Por ejemplo, puedes usar la melodía de cumpleaños feliz para convertirlos en canción

Me van a despedir

Me preocupa eso a mí

Pero no pasa nada

Sabré sobrevivir

  1. Ridiculízalos.

Para hacerlos ridículos, puedes usar varios métodos. Por ejemplo:

  • Haz que tu pensamiento suene en tu cabeza con distintas voces más graves o agudas de lo habitual.
  • Visualiza tu pensamiento de forma ridícula. Por ejemplo, tu jefe disfrazado de ardilla y un tiesto por peineta gritándote ¡Despedido!
  • Exagéralo lo máximo posible, como si la ley de Murphy se cebara contigo. Por ejemplo, tu jefe anunciando en todos los medios de comunicación tu despido y pidiendo que nadie jamás vuelva a contratarte.
  1. Dales una cita.

Queda auna hora concreta con tu pensamiento intrusivo, de tal forma que aceptas su presencia, pero no le prestarás atención hasta, por ejemplo, las 5 de la tarde.

Esos sí, cuando llegue la hora de la cita tendrás que atenderlo y rumiarlo el tiempo que le hayas concedido (media hora es suficiente).

Todo lo que no te haya dicho en ese tiempo, tendrá que esperarse hasta la siguiente cita con él.

 

Como ves, esto son sólo algunas de las estrategias que puedes utilizar para restarle fuerza a tus pensamientos molestos.

Me encantará leer en los comentarios cómo los manejas tú.

Ya sabes que, si necesitas mi ayuda profesional para hacerlos frente, me tienes a tu disposición.

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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

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