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Cómo mejorar tu sexualidad

Ejercicios de Mindfulness en terapia sexual

Autora: Ana Hidalgo

Saber cómo mejorar tu sexualidad es más sencillo de lo que crees. De hecho, en ocasiones basta con aprender a disfrutar del momento presente.

Muchos problemas sexuales que terminan llegando a consulta se deben a problemas por ansiedad.

Los miedos sobre el sexo, el “estar a la altura”, las preocupaciones generales de la vida… pueden hacer que disfrutemos menos de nuestras relaciones sexuales e incluso dificultarlas en gran medida, como ocurre en problemas de vaginismo o disfunción eréctil.

Es por eso que hoy quiero compartirte varios ejercicios de Mindfulness que te mostrarán cómo mejorar tu sexualidad.

Estos ejercicios te ayudarán a disminuir tu ansiedad, centrarte en el momento presente y facilitarán, por tanto, tus relaciones sexuales.

Si no sabes muy bien en qué consiste esto del Mindfulness, o cómo puede ayudarte en tu relación de pareja, te animo a echarle antes un vistazo a estos artículos dado que en este artículo daré ejercicios específicos para usar en tu práctica sexual.

¿Qué es la sexualidad?

Me llama la atención que la sexualidad es algo de lo que hablamos mucho, pero al mismo tiempo tenemos poca o mala información.

Si bien yo no soy sexóloga, y quizás no sea la persona más apropiada para hablar de educación sexual, creo que para poder mejorar nuestra sexualidad debemos tener en mente algunas ideas básicas sobre la misma.

Ideas básicas sobre sexualidad:

  • Bajo mi punto de vista, la sexualidad es un concepto inherente al ser humano, con independencia de su edad.
  • Es un concepto complejo en constante transformación. De hecho, no entendemos igual la sexualidad con 5 años que con 15, 30 ó 70 años.
  • También quiero resaltar que el concepto de sexualidad tiene componentes biológicos, psicológicos, afectivos, sociales y culturales. Es precisamente por eso, por su valor sociocultural, que la sexualidad no siempre es entendida igual por todos.
  • La sexualidad va mucho más allá del coito. Implica conductas, pensamientos y emociones.
  • Además, conviene entender la sexualidad desde una perspectiva amplia para lograr una sexualidad sana, placentera y responsable.

¿Por qué Mindfulness para mejorar la sexualidad?

Con frecuencia, encuentro muchas parejas que con el paso del tiempo han convertido sus relaciones sexuales en monótonas.

  • “Ana, al final terminamos haciéndolo siempre en el mismo sitio y en la misma postura”.

Es decir, están haciendo de su vida sexual algo repetitivo, monótono y previsible.

Cuando esto sucede, nuestra mente automatiza los actos y movimientos y deja así vía libre a los pensamientos intrusivos.

Es por eso que la ansiedad puede llevarnos a no disfrutar de nuestra sexualidad.

  • “No lo puedo evitar, sin saber por qué me descubro revisando la lista de tareas pendientes”.
  • “Sólo puedo pensar en que no le gusto y no consigo excitarme lo suficiente”.

Las técnicas de Mindfulness o atención plena, nos invitan a percibir el momento presente en cada momento.

Así, empleando estas técnicas, podemos aprender a centrarnos en nuestra sexualidad y aparcar nuestros miedos y preocupaciones por un tiempo.

Ahora bien, si por lo general al hablar de Mindfulness nos viene a la cabeza la respiración consciente como su principal ingrediente, hoy vamos a ir un poco más allá.

Vamos a llevar la atención a nuestros 5 sentidos.

Cómo mejorar tu sexualidad con ejercicios de Mindfulness empleados en terapia

Primera parte: privación sensorial


Cuando una persona se ve privada de alguno de sus sentidos, los otros sentidos se agudizan.

Pues bien, vamos a poner en práctica esta idea para ir practicando la atención a cada uno de estos sentidos.

Estos ejercicios se realizan en terapia con una premisa muy importante: está prohibido el coito mientras dure el ejercicio.

El hacerlo así rebajará tensiones, pensamientos intrusivos y facilitará el entrenamiento sensitivo.

Os invito a centraros en un sentido por entrenamiento para aprender a apreciarlo, después podéis ir sumándolos poco a poco.

Para facilitar este aprendizaje progresivo, podéis prescindir de algún otro.

Por ejemplo, podéis vendaros los ojos, tratar de no emitir sonidos o poneros una pinza en la nariz, a fin de bloquear alguno de estos sentidos.

Recordad poned en común vuestras experiencias después de practicar cada ejercicio.

Agudizar el sentido del olfato:

Utilizar velas o aceites aromáticos y masajear poco a poco el cuerpo de vuestra pareja.

En esta ocasión tendréis que centraros en las sensaciones que se despiertan en vuestro cuerpo.

¿A qué momentos os llevan los recuerdos que despiertan estos olores?, ¿qué sensaciones os provocan?

Explorar el sentido del tacto:

Acariciar por turnos el cuerpo de vuestra pareja empleando distintas técnicas.

Podéis aplicar más o menos presión, mayor o menor velocidad, utilizar objetos o distintas partes de vuestro cuerpo para realizar las caricias, emplear ungüentos con distintas texturas y temperaturas…

Es importante que os centréis en el placer de ser acariciados cuando os dan el masaje, y en el placer de acariciar cuando sois vosotros quien lo dais.

Tened en cuenta que el placer puede lograrse por muchas vías y que los órganos genitales no son los únicos que os aportan placer, por lo que os animo a recorrer todo el cuerpo tomándoos vuestro tiempo, sin prisas.

¿Qué emociones os llegan?, ¿qué sensaciones?

Descubrir el sentido del gusto:

A día de hoy existen muchos productos que podéis usar al respecto, desde aceites y lubricantes con sabores a comidas usuales tipo “Nueve semanas y media”.

Fíjate en cómo se acelera vuestra respiración cuando acerca o aleja ciertos alimentos u objetos que puedas lamer o comer.

El límite está en vuestra imaginación.

Podéis usar la comida para paladear, oler, descubrir sensaciones nuevas…

Jugar con el sentido de la vista:

¿Quién dijo que el sexo tiene que ser a oscuras?

Practicar las caricias con distintas luces, ante espejos, en lugares donde el agua refleje vuestros cuerpos…

Fantasear a ser quien queráis ser en cada momento, emplead disfraces, complementos, preparad un striptease a vuestra pareja…

Busca cada lunar, cada arruga, cada milímetro de piel de tu pareja… y hazle saber que valoras su belleza.

Muy importante, no olvides mirar a los ojos a tu pareja y sonreír con ternura.

Seducir con el sentido del oído:

Escucha los sonidos de vuestra sexualidad, cada susurro, jadeo, roce de piel… Podéis vendaros los ojos por turnos para atender mejor a los sonidos.

¿Cómo se escucha vuestra respiración en cada momento?

Seduce a tu pareja con tus palabras, con tus susurros, con música…

Ten en cuenta que cada persona se excita de forma distinta y que cada momento de intimidad es distinto.

Dialoga con tu pareja, escucha lo que tu pareja tiene que decir, sus fantasías, sus propuestas… y expón tú también las tuyas.

Recuerda que para mejorar tu sexualidad será importante escuchar y respetarse el uno al otro.

Segunda parte: cómo mejorar tu sexualidad disfrutando del momento

Después de haber practicado una semana con cada sentido ha llegado el momento de aunarlos.

Para ello prepara el ambiente.

Ya sabes que el olor de la habitación, su iluminación, temperatura, incluso la música que puede sonar influye en vosotros. Pues bien, acondicionarlo conforme a vuestras preferencias según lo aprendido estas semanas de atrás.

Recordad que también podéis disponer de juguetes adicionales que provoquen distintas sensaciones y texturas.

Prestad atención a vosotros y a la persona que tenéis delante, sincronizar vuestras respiraciones (un truco: acompasarlas con música).

Podéis comenzar con luz tenue, ritmos musicales no excesivamente duros, y canciones suaves para aumentar la intimidad y las miradas.

Las velas perfumadas también pueden ayudar a crear intimidad.

A continuación, para la fase de seducción podéis pasar a melodías sugerentes que expresen emociones o fomenten vuestras emociones.

Aprovechad los recursos que tengáis disponibles para centraros en vuestras sensaciones físicas en el momento actual.

Podéis susurrar a vuestra pareja lo que os agrada de esta experiencia, lo que veis, oléis, escucháis, tocáis, saboreáis…

Para esto, puede venir muy bien imitar el estilo de las novelas eróticas para describir vuestras sensaciones y pensamientos.

Recuerda que el introducir elementos novedosos hará que vuestra mente esté más centrada y divague o se escabulla menos.

De este modo, podréis disfrutar de vuestra sexualidad más plenamente y con menos estrés.

Evidentemente, cuanto más practiquéis, más podréis disfrutar de sus beneficios.

Una vez que os sintáis seguros empleando esta técnica, ya podéis incorporarla durante el coito.

Una anotación: cómo mejorar tu sexualidad cuando no tienes pareja

Dado que la sexualidad es algo inherente a todos, tanto si tienes o no pareja es normal tener necesidades sexuales.

Si bien he descrito los ejercicios enfocados a realizarlos en pareja, también puedes experimentarlos a solas.

Es más, te animo a que practiques en tu intimidad tanto si tienes como si no tienes pareja. De esta manera ganarás una mayor confianza y una mayor claridad sobre tus gustos y preferencias.

La masturbación, además de placentera, es muy terapéutica especialmente cuando los miedos relacionados con la sexualidad están presentes.

Por ejemplo, te ayuda a vencer inseguridades sobre tu propio cuerpo, conocerlo mejor, experimentar sin riesgos añadidos…

En cualquier caso, esto son sólo unas directrices básicas sobre cómo mejorar tu sexualidad y por ampliación, tu relación de pareja.

No obstante, estas directrices no sustituyen a una terapia y, para determinados casos, puede necesitar de un tratamiento específico.


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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

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