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Cómo abrazar el silencio

Autora: Ana Hidalgo

A pesar de que a muchas personas les asusta el silencio, es importante que descubras cuáles son los beneficios del silencio para tu salud.

Muchas de las personas que acuden a mi consulta por estrés han olvidado como suena el silencio. Viven rodeados de estímulos constantes: la tele, el móvil, el tráfico, los niños… y olvidan cómo suena la paz interior.

Es por eso que buscar algo de tranquilidad, de silencio, les suena a gloria bendita, aunque también inalcanzable.

– Es imposible, Ana, tengo demasiadas cosas que hacer.

En esos momentos todavía no saben que el silencio es algo necesario en nuestra vida, y sin él podemos enfermar.

Pero, ¿por qué es tan importante el silencio?

La OMS ha señalado que la contaminación acústica puede ser un importante riesgo para la salud.

De hecho, puede causar problemas de sueño, cardiovasculares, de estrés, trastornos digestivos, elevar la presión arterial… y por supuesto, pérdida de audición.

Ahora bien, sin llegar a exceso de ruido como para contaminarnos acústicamente, cada vez se descubren más beneficios del silencio.

¿Cuáles son estas ventajas?

Son muchos los beneficios del silencio para tu salud.

De un lado, relaja tu cuerpo y tu mente. Te ayuda a descansar mejor y también a reflexionar más y actuar con más cautela. Al fin y al cabo, también facilita la concentración.

Por estos mismos motivos, te ayuda a combatir el estrés y la ansiedad al disminuir los niveles de cortisol en sangre.

De otro lado, el silencio, suaviza los dolores de cabeza y migrañas, y baja tus pulsaciones y presión arterial.

Es más, otro de los beneficios del silencio para tu salud es que ayuda a elevar tu estado de ánimo y revitaliza tu creatividad.

De hecho, cuando estás en silencio te resulta más fácil reordenar tus ideas, ordenar la información y desechar la innecesaria.

Por si esto fuera poco, a nivel social el silencio también puede ser tu aliado, al menos en determinadas circunstancias.

Esto tiene mucho que ver con un viejo refrán: “en boca cerrada no entran moscas”. A veces guardar silencio te evitará meterte en líos diciendo algo que realmente no piensas o quieres decir.

De igual manera, te ayudará a prestar más atención a lo que dicen los demás y mejorar tus habilidades de escucha.

Por tanto, el silencio te ayudará a nivel físico, mental y social.

Si el silencio es tan bueno, ¿qué hace que no lo disfrutemos más a menudo?

Son muchos los factores que interfieren en nuestra vida a la hora de disfrutar del silencio.

Por un lado, el ajetreado ritmo de vida que hoy en día solemos llevar. Las multitudes se aglutinan, especialmente en las grandes ciudades, y hace que la contaminación acústica crezca. Así, por las calles nos cruzamos con personas conversando, atascos, niños jugando, carteles publicitarios… Y todo esto genera un gran bullicio de fondo al que parecemos estar ya acostumbrados y vemos como algo normal.

No hay nada como salir unos días de la ciudad para darse cuenta de lo molestos que son estos ruidos.

Pero, por otro lado, muchas personas no disfrutan del silencio porque asocian el silencio con la soledad.

Como ya hemos hablado en otros artículos, la soledad es uno de los grandes miedos de la sociedad actual. De hecho, a muchos les aterra y conectan el televisor o la radio simplemente para no sentirla.

Así, poco a poco hemos podido llegar a interpretar el silencio como algo malo, extraño. Nos asusta o incomoda escuchar los sonidos de la naturaleza, el crujir de la madera… Nos hemos desacostumbrados a escuchar el silencio de la noche, o de nuestra propia casa.

Es más, se ha estigmatizado tanto al silencio que incluso podemos vivirlo como algo incómodo.

Esto se ve muy claro cuando se produce entre dos personas que comparten habitación o espacio. Tratamos de llenar el silencio incluso en el ascensor, con conversaciones banales que a nadie interesan.

Sin embargo, a veces el poder estar con alguien a solas, en silencio, demuestra confianza y respeto hacia el otro.

Finalmente, señalar que muchas veces puede que no disfrutes de tu silencio porque no prestas atención a las señales. Lo creas o no, tu cuerpo te avisa de cuándo necesitas silencio, ahora bien, ¿lo escuchas?

¿Cómo puedo saber si necesito estar en silencio?

Igual que en ocasiones necesitas beber agua (una sustancia insípida), o cerrar los ojos para dejar de ver durante un ratito, también necesitas descansar tus oídos.

Es por eso que, de vez en cuando, tu cuerpo te pide silencio.

Quizás no seas consciente de ello porque no te has parado a escuchar el mensaje que te lanza tu cuerpo.

Ahora bien, si te hablo de todas esas veces que sientes que el mundo te sobrepasa y quisieras escapar a un lugar desierto, quizás recuerdes alguno de esos avisos.

Cuando necesitas “huir” por un tiempo, generalmente es porque necesitas paz, paz en forma de silencio.

Si estás saturado, es el momento de disfrutar de los beneficios del silencio para tu salud.

Ya te adelanto que, aunque unas vacaciones sin duda te vendrían bien, no siempre son necesarias para disfrutar del silencio.

Al fin y al cabo, puedes conseguir tu ratito de silencio por varias vías.

Cómo conseguir tu ratito de paz y disfrutar los beneficios del silencio para tu salud

Como no siempre es fácil aislarse del mundo y su ruido, te propongo aprovechar la tecnología para estos fines.

Por ejemplo, puedes hacerte con unos cascos o auriculares con bloqueo de ruido. De hecho, este sistema es muy utilizado entre personas con autismo para librarles del exceso de ruido.

También los tapones para los oídos que muchas personas emplean para dormir puedes utilizarlos para aislarte temporalmente.

En cualquier caso, aunque no consigas un silencio absoluto, disfrutar de pequeños ratos de “silencio” te ayudarán a disfrutar de los beneficios del silencio para tu salud.

  • Aprovecha los ratos que llegas a casa antes que tu familia para tener periodos de silencio. Evita poner la tele, la radio o consultar el móvil, es un ratito para tu paz interior, disfrútalo.
  • De vez en cuando, usa los trayectos en coche para reflexionar y escuchar tu cuerpo y tus pensamientos.
  • Si te llama la atención, apúntate a clases de meditación o retiros de silencio. También puedes retirarte a tu pueblo, a la naturaleza o a algún lugar recóndito donde pasar tiempo a solas y alejado del ruido.

Practica el silencio al menos durante 10 minutos al día y conviértelo en una rutina. En un par de semanas podrás comprobar por ti mismo como tus niveles de estrés disminuyen.

En cualquier caso, si necesitas un poco de ayuda extra para combatir tu estrés y te cuesta relajarte y disfrutar de tu silencio, ya sabes que me tienes a tu disposición. Puedes contactarme pinchando aquí y reservar tu consulta.