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Cuerpo y autoestima

Autora: Ana Hidalgo

¿Sabes cómo mejorar la imagen corporal y por qué es tan importante hacerlo?

Tu imagen corporal es una parte importante de tu autoestima, y precisamente por eso no deberías descuidarla.

Con esto, como veremos, no me estoy refiriendo a tener un cuerpo de revista. De hecho, hay otros factores mucho más importantes que influyen en tu imagen corporal.

Qué factores influyen en mi imagen corporal

Por lo general, los psicólogos solemos ser un poco cansinos insistiendo en que la realidad se compone de muchos elementos.

Si lo aplicamos al tema que nos ocupa, la imagen corporal, podemos ver cómo ésta está influida por distintos factores. Te nombro a continuación los que considero más importantes:

– Tus emociones.

Seguro que ya lo has experimentado alguna vez. El día que te sientes emocionalmente bien (estás alegre o eufórico, por ejemplo), es más probable que sientas tu imagen corporal de una forma más positiva. Te ves más guapo/a.

Esto ocurre porque tus emociones te llevan a ver la realidad bajo un cristal distinto en cada ocasión. Por eso, al cuidar tus emociones, cuidas tu imagen corporal.

– Tu postura y apariencia.

Tu postura va a determinar mucho tu estado de ánimo y también la imagen que proyectas. Cuanto más encorvado/a estés, más fácil es sentirse abatido y triste y más sensación de inseguridad proyectas.

Sin embargo, cuando nos erguimos, ganamos seguridad y disminuyen nuestro estrés. De hecho, las personas seguras de sí mismas, caminan erguidas y muestran una mejor imagen.

Es decir, corregir tu postura te ayudará a que te vean con más confianza y, lo que es más importante, te verás con más confianza.

Lo mismo ocurre con tu apariencia. El día que nos arreglamos un poquito más nos sentimos mejor, nos vemos más deslumbrantes.

Por algo se dice eso de “vísteme un palito y verás que bonito”. Así, si quieres saber cómo mejorar la imagen corporal, puede serte de utilidad revisar la ropa con la que vistes o la postura que sueles tener.

– Tus pensamientos.

Si te pasas el día repitiéndote lo feo u horrible que es una parte de tu cuerpo, no sólo te sentirás mal contigo mismo y dañarás tu autoestima, sino que, muy probablemente te lleve a “atentar” contra tu cuerpo.

Con esto me refiero a dejarlo y abandonarlo. Quizás incluso trates de consolarte con comida o te abandones echándote en el sofá sin hacer nada.

Es por eso que, el cómo mejorar la imagen corporal también pasa por revisar tus pensamientos y autoafirmaciones.

– Tus amistades / entorno social.

Los comentarios que recibes sobre tu cuerpo y sobre los cuerpos de otras personas, te llevarán a mirarlos con unos ojos u otros.

Si tienes a tu lado personas que critican con mucha frecuencia tu cuerpo o el de otros, es posible que, si no estás fuerte en autoestima, acabes generando inseguridades sobre tu propia imagen corporal.

Qué pasa con la propia biología y genética.

Obviamente en tu imagen corporal influye tu realidad física del cuerpo.

Por eso, no te verás alto/a si tu estatura a penas ronda el metro y medio.

Sin embargo, la parte buena es que tu estatura no determina quién eres o cómo te sientes.

Muchas personas tienen más o menos peso/altura/pelo… del que marcan los cánones de belleza. Sin embargo, muchas de ellas se sienten bien con su cuerpo, lo exhiben y se recrean con él.

De igual modo, también hay personas cuyos cuerpos son admirados por otros, pero no por ellos mismos. Recuerdo una clienta que me decía: “sé que si viera mi cuerpo en otra persona me parecería un cuerpazo, pero lo miro y no me gusta”.

Esto ocurre porque tu biología no determina tu imagen corporal, puede influirla, eso sí, pero no determinarla.

Las personas orgullosas de su cuerpo son personas con una gran confianza y una fuerte autoestima y esto es algo que sí está en tu mano conseguir.

Ahora bien, cómo mejorar la imagen corporal

Aunque conociendo los factores que influyen en tu imagen corporal ya puedes deducir muchos pasos para mejorarla, quiero compartir 4 técnicas concretas para ello.

  1. Háblate con respeto

¿Dirías a alguien que quieres esto?:

– “¡Estás más gordo/a que una ballena!” o “nunca ligarás, tienes una cara horrible”.

Probablemente no, por eso no te lo digas a ti mismo/a.

Saber cómo mejorar la imagen corporal requiere saber manejar tus pensamientos.

Ten en cuenta que a veces nos hablamos mal porque no terminamos de estar a gusto con nosotros mismos. Si este es tu caso, tendrás que trabajar tu autoestima.

No hables mal a tu cuerpo por estar enfadado/a contigo mismo/a.

Una buena técnica para frenar este tipo de críticas autodestructivas es tratar de pillarte en ellas.

Cuando te descubras hablándote mal, sonríe y di alguna palabra fuera de contexto como “ornitorrinco”. Esto te ayudará a parar el flujo de pensamientos negativos.

A continuación, nombre 3 aspectos positivos sobre ti. Es decir, busca palabras amables hacia ti, igual que lo harías hacia alguien a quien quieres.

Háblate con cariño y respeto.

Sin duda, hablarte con amabilidad te ayudará a cuidar tu bienestar, tu autoestima y mejorará tu propia imagen corporal.

  1. Averigua qué es lo que realmente te está molestando de tu cuerpo

A veces pensamos que son nuestras piernas, nuestra barriga o cualquier otra parte de nuestro cuerpo la que está mal.

Sin embargo, la realidad no suele ser así. Tu cuerpo es un regalo que te permite disfrutar de muchas experiencias, con independencia de su forma, tamaño o aspecto.

Quizás pienses que no encuentras pareja porque tu cuerpo no es el adecuado, o que no asciendes en tu trabajo porque tu cara no es agradable. Sin embargo, tu actitud es más importante que las dimensiones o el aspecto de tu cuerpo.

También puede ocurrir que lo que te preocupa no es tu cuerpo en sí, sino tu salud.

Quizás pienses eso de que tu sobrepeso te está matando o algo similar. Sin embargo, quizás un problema de salud, una baja autoestima o unos malos hábitos son los que te están poniendo en esa situación.

Tu cuerpo solo sufre las consecuencias, no es el culpable.

Por eso, averigua qué puedes hacer para mejorar tu salud y ponte manos a la obra.

Una técnica para descubrir lo que te molesta realmente consiste en la auto-observación. Se trata de llevar un diario de pensamientos y emociones. Anota en tu diario el momento en el que se produce tu malestar (contexto), tus pensamientos, emociones y conductas. Pasado una o dos semanas revísalo. Esto te ayudará a entender mejor lo que sucede realmente.

  1. Sé realista, acepta y/o modifica

Lo mires como lo mires, hay aspectos de tu imagen corporal que no puedes modificar, como mucho camuflar.

Un ejemplo de ello es tu talla de calzado o tu altura. Mides lo que mides, y no pasa nada.

Da igual que otros te consideren alto/a o bajito/a. Lo cierto es que tu tamaño, como el del resto de las personas, tiene ventajas y desventajas.

En este tipo de aspectos inamovibles, tendrás que practicar la aceptación. Para ello, la mejor técnica consiste en encontrar los puntos fuertes y débiles de esa cualidad.

Por otro lado, siendo realistas, habrá aspectos de tu imagen corporal que no te gusten, pero que sí puedas modificar.

Por ejemplo, tu forma de vestir o tu tono muscular. En estos casos, analiza qué te aporta esa característica.

Recuerda que, incluso aunque algo nos vaya mal, generalmente si lo mantenemos es porque suele tener ciertas ganancias secundarias.

Pongamos un tópico como ejemplo: mi barriga me recuerda que soy libre de comer dulces o de no tener que esforzarme en determinadas ocasiones.

Una buena técnica para modificar lo que realmente te molesta y puedes cambiar es analizarlo en profundidad desde distintos ángulos, generar ideas para cambiarlo, marcarte objetivos accesibles y ponerse a ello.

Ten en cuenta que no tienes por qué hacerlo solo/a. Quizás necesites de algún especialista que te ayude a ello.

  1. Cuida tus compañías

Igual que no es oro todo lo que reluce, no todas las relaciones que tenemos nos resultan sanas siempre.

Relacionarte con frecuencia con personas que hablan de otras despectivamente, puede dañarte emocionalmente por temor a ser juzgado/a.

Las exigencias sociales pueden llevarte a creer que necesitas ser de una determinada manera. Sin embargo, somos diferentes y únicos, y eso nos hace especiales.

No necesitamos vestirnos igual, medir lo mismo o aceptar los mismos cánones de belleza. Eres libre para elegir los tuyos propios.

Una buena estrategia para cuidar la influencia social es hacer limpieza en tus redes sociales.

Todas aquellas personas que restan en tu vida simplemente elimínalas de tu libreta de contactos. En caso de no poder hacerlo (por ejemplo, algún familiar directo), puedes limitar el contacto con dicha persona.

De esta persona, procura que las palabras que escuches sobre ti o tu imagen corporal sea sincera y no dañina. Recuerda los 3 filtros de Sócrates: que sea información veraz, que no dañe por dañar, y que sea útil.

Confío en que esta información te ayude a mejorar el concepto que tienes sobre tu imagen corporal. En cualquier caso, ya sabes que si deseas profundizar en tu caso concreto me tienes a tu disposición.

 

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