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Acciones sencillas que cualquiera puede hacer para quererse más

Autora: Ana Hidalgo

Aunque he hablado muchas veces de autoestima, hoy quiero compartirte algunos ejercicios sencillos para la autoestima que te ayudarán fácilmente.

A pesar de lo que puedes pensar a priori, puedes comenzar a fortalecer tu autoestima fácilmente.

Ojo, no digo que los grandes traumas o heridas se puedan sanar de un plumazo, sino que existen ejercicios sencillos para la autoestima, que cualquiera puede realizar, y que ayudan a reactivarla, a darle una bocanada de aire fresco.

La autoestima puede modificarse.

Si te has fijado en tu vida, o en la de personas cercanas a ti, quizás te hayas dado cuenta de que la autoestima no es algo estático.

La autoestima fluctúa con el paso del tiempo y en función de las situaciones a las que nos enfrentemos.

Por eso, no es sólo que la autoestima pueda modificarse, sino que de hecho así sucede. Podemos tener una alta autoestima y hundirnos en un momento dado, o por el contrario, superarnos y elevarla.

Esto es así, porque está influenciada por nuestras vivencias y también por nuestros pensamientos y emociones.

Hoy te propongo unos ejercicios sencillos para la autoestima que te ayudarán a mejorar la calidad de tus pensamientos. De esta forma, con acciones sencillas, podrás ir mejorando tu autoestima fácilmente.

6 ejercicios sencillos para la autoestima

  1. Diario de autoestima

Siempre insisto en que una base sólida para nuestra autoestima está en el conocimiento de uno mismo. Ahora bien, esto no siempre es fácil de realizar.

Por eso, como lo que hoy quiero proporcionarte son ejercicios sencillos para la autoestima, te propongo uno para el autoconomiento.

Para realizarlo vas a necesitar tan sólo lápiz y papel.

Para empezar, anota todas aquellas cosas que te han salido bien en la vida.

Fíjate que no tienen que ser grandes cosas, puedes empezar con cosas muy sencillas. Por ejemplo, aprendiste a leer, a caminar, a atarte los zapatos, a hacer el desayuno…

Quizás no te parezcan grandes acciones, pero en su día sí lo fueron.

Cuando lo tengas, sigue repasando tu biografía y escribe tantas como se te ocurran, aunque te parezcan tontas o insignificantes.

Ten en cuenta que las grandes cosas generalmente se componen de otras cuya relación o valor no siempre vemos. Por ejemplo, un coche no es sólo su carrocería o su motor. Necesita también de tuercas, tornillos… e incluso agua para el limpiaparabrisas.

Cuando ya tengas esta idea en tu cabeza, es cuando realmente comenzará el ejercicio. Consiste en ver cada día estos pequeños engranajes que forman tu vida y tu autoestima.

Para ello, te animo a realizar un diario. Anota durante al menos un par de semanas tus logros diarios. Por ejemplo, puede ser algo así como: “hoy he logrado hacer una tortilla riquísima”, “hoy he aprendido a usar un nuevo programa”, “hoy he conseguido llegar puntual al trabajo”…

El hecho de pararte a pensar en tus logros, aunque sea unos minutos al día, mejorará tu percepción sobre ti.

  1. Cada día un propósito

Muy relacionado con el ejercicio anterior, este ejercicio te permitirá programarte para triunfar. Ojo, no hablo de salir en la tele ni ganar la Champion, sino de sentirse capaz y satisfecho contigo mismo/a.

Antes de empezar el día, anota aquello que para ti es realmente importante y que vas a hacer. No me refiero a importante para tu trabajo, sino importante para ti, a nivel personal.

Por ejemplo, hoy voy a sonreír más; hoy conseguiré leer al menos dos páginas; mi propósito del día es dedicarme a mí mismo/a cinco minutos.

No se trata de que te exijas nada, sino de ponerte pequeñas metas que para ti marquen una gran diferencia. Es decir, que te ayuden a mejorar tu calidad de vida.

Poco a poco, podrás ir ampliando la tarea y elaborar tu propio proyecto de superación personal.

Te sentirás fenomenal cuando al final del día puedas marcar como conseguido tu propósito. Para ello, recuerda que tiene que ser algo realista, algo que puedas lograr según tus circunstancias personales.

  1. Mereces un regalo

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que, muchas veces, nuestra autoestima baja cuando no tenemos reforzadores que nos recuerden que somos estupendos/as.

Siempre lo digo, el eslogan con el que una importante marca cosmética nos tienta me parece súper acertado. Estoy hablando de su frase: porque yo lo valgo.

Cada vez que nos premiamos por ser quienes somos o hacer lo que hacemos, estamos diciendo en voz alta un gran ¡OLE YO! Es decir, nos estamos mostrando amor y aprecio a nosotros mismos: autoestima.

No quiero decir con esto que tengas que andar continuamente alagándote o comprándote algo, ni mucho menos.

Sin embargo, debes tener claro que todos los días, y digo TODOS, haces algo bien, y eso merece un premio.

Regálate un momento para disfrutar de tu desayuno sin prisas, o para mirarte al espejo y decirte algo lindo. No importa tanto el con qué te premies, sino el hecho de que lo hagas.

De esta forma, te recordarás que tienes valor, que hay aspectos en ti y en tu vida que sí funcionan. Es decir, llevarás tus pensamientos sobre ti mismo a un lado más positivo y crecerá tu autoestima.

Un buen truco es aprender a echarte piropos y frases de ánimo.

  1. Te ves bien

Siguiendo con ejercicios sencillos para la autoestima como los anteriores, hay algo muy básico que a veces olvidamos. Cuando lucimos bien, nos sentimos bien con nosotros mismos.

Recuerda cómo te sientes los días que vas a algún acontecimiento especial y te arreglas un poquito más, ¿cómo te ves?, ¿cómo te sientes al mirarte al espejo?

Algunos estudios muestran que nos miramos en algún reflejo decenas de veces al día. Ahora bien, es curioso como eso puedo afectarnos.

Muchas de mis clientas me dicen que no les gusta mirarse al espejo porque no se gustan. Sin embargo, pese a que no se gusten, los escaparates, el móvil, los espejos de casa…hacen que veamos nuestro reflejo.

¿Esto qué quiere decir? Que todas las decenas de veces que nos vemos reflejados/as, nuestra mente le envía a nuestro cerebro un concepto de nosotros/as mismos/as.

Si comienzas a cuidar esta información, será más fácil que comiences a generar un mejor concepto de ti.

Arréglate y saca tu mejor versión. Maquíllate si esto te agrada, péinate de un modo que te favorezca, vístete cómodo/a, pero también que luzcas bello/a… Lo importante es que te vayas gustando a ti mismo/a, aunque sea por fuera. De esta forma tu autoestima crecerá también por dentro.

Si a esto le sumas los piropos del ejercicio anterior cada vez que te veas reflejado en alguna superficie, genial.

Por ejemplo: ¡ole qué bien me sienta este peinado!, ¡estoy reguapa/o con esta prenda!

Según vayas ganando confianza en ti, podrás atreverte incluso a piropearte en público, así ganarás más autoestima. Ojo, hablo de hacerlo con gracia y salero, no de forma prepotente o robotizada. Inténtalo, será divertido.

  1. Háblale al espejo

¿Recuerdas la lista de logros que hiciste al principio? Pues bien, podemos volver a usarla.

Otro de los ejercicios sencillos para la autoestima consiste en hablarte en el espejo.

Piensa en todo aquello que amas de ti y pronúncialo en voz alta. Mírate al espejo y comienza a hablarte con amor y cariño.

Recuerda formular tus frases en positivo. Por ejemplo, en lugar de decir: “mis ojos no están mal”, di: “me gustan mis ojos”; o mejor aún, di eso de: “me encantan mis preciosos ojos”.

Realizar este ejercicio con frecuencia, te ayudará a coger confianza en ti y a valorarte más. Verás que tienes aspectos que te hacen una persona maravillosa, incluso aunque haya partes de ti que no te gusten.

Ojo, estos ejercicios sencillos para la autoestima no funcionarán sino eres sincero/a contigo mismo/a. No ensalces algo de ti que no te gusta realmente. En lugar de ello, destaca aquello que realmente sí valoras de forma positiva.

No te quedes sólo en valorar lo agradable de tu aspecto físico, sino también tu carácter, cualidades, virtudes…

Un buen truco es buscar situaciones que de algún modo demuestren las cualidades que apuntaste en el primer ejercicio.

Por ejemplo, puedes decir: “soy una persona valiente porque aquella vez me atreví a …”

  1. Si te vas a juzgar, se justo

Con frecuencia la baja autoestima se da en personas muy autoexigentes o que se comparan mucho con los demás.

Por eso, si te vas a juzgar o comparar con otros/as hazlo de forma precisa y justa hacia ti.

Perdona por ser ordinaria en lo que te voy a decir, pero a todos nos huele mal la mierda.

Si sólo te fijas en aquello en lo que crees que fallas, vas a salir perdiendo sí o sí. Ten en cuenta que, generalmente, solemos conocer una parte pequeña de los demás, que suele ser su mejor cara.

Por eso, te animo a realizar una autoevaluación más justa y romper con esa imagen distorsionada de ti.

Para ello, escribe las palabras o frases que crees que mejor te definen en distintas áreas.

Por ejemplo, revisa tu aspecto, relaciones con otros, personalidad, el concepto que tienen de ti otros, inteligencia, sensibilidad, profesionalidad…

Cuando lo tengas, marca con un + las palabras o frases positivas que hayas escrito, y con un – las negativas.

Las primeras serán tus cualidades y las segundas tus debilidades o limitaciones.

Ahora, trata de acortar tus debilidades y de expresarlas de forma menos dañina. Por ejemplo, si tuvieses que señalárselas a alguien a quien aprecias mucho seguramente lo dirías con más tacto. Reescríbelas si fuese necesario y acota las situaciones en las que se produce, recuerda que hay excepciones. Por ejemplo, no siempre eres despistado/a.

Es muy importante que además cuides el lenguaje con el que hablas de ti mismo, se amable.

Antes de revisar tus listas de cualidades, piensa en todas las cualidades que admiras en otros. ¿Qué es lo que más te gusta de tu pareja, tus amigos, tu familia, las personas que admiras…?

Ahora sí, compara esas cualidades con las tuyas. Por lo general, la mayoría de las cualidades que admiramos en otros, son cualidades que ya están en nosotros.

Teniendo todo esto en cuenta, realiza una descripción de ti más justa y amable. De esta forma, hablándote con más respeto y justicia, conseguirás fortalece tu autoestima poco a poco.

Como ves, estos ejercicios sencillos para la autoestima requieren de cierta constancia. Esa es prácticamente su única complejidad.

Sin embargo, aunque sólo lograras ponerlos en práctica un día a la semana, terminarás notando su beneficio a largo plazo.

En cualquier caso, si deseas profundizar más sobre tu caso concreto e iniciar una terapia conmigo, estoy a tu disposición.