google-site-verification: google7dcda757e565a307.html

Quiero perdonar y no puedo, ¿qué hago?

Perdonar: clave para pasar página

Autora: Ana Hidalgo

A veces dejar nuestro pasado atrás puede resultar una labor difícil pues nos cuesta perdonar aquello que nos dañó.

Sin embargo, como sugirió Mandela: “el rencor es el veneno que tomamos con la esperanza de matar a nuestros enemigos”.

¿Por qué nos cuesta perdonar?

Dicen que errar es humano y perdonar es divino.

A mi modo de ver nos cuesta perdonar por varios motivos, entre ellos quiero destacar 2:

  1. La mala definición del término.

Por ejemplo, tendemos a pensar que perdonar es permitir que alguien “se salga de rositas” pese al dolor causado.

Otras veces, creemos que perdonar equivale a justificar lo ocurrido de algún modo o incluso resignarnos.

En otras ocasiones, no queremos perdonar por miedo a olvidar y que nos vuelvan a dañar.

Es más, a veces no estamos dispuestos a perdonar hasta que la persona que nos hirió reconozca su falta, se disculpe y nos asegure de forma convincente que esto no volverá a suceder.

Sin embargo, esto puede que nunca suceda, que no se disculpe o que ni siquiera perciba que ha causado daño.

Por tanto, antes que nada, tendríamos que reformular el concepto de perdonar.

Perdonar no es olvidar, liberar a otro de responsabilidades, no implica reconciliarnos con la otra persona ni comunicarlo abiertamente.

Perdonar, bajo mi punto de vista, es aceptar lo que ha sucedido y a pesar de ello seguir adelante.

Ahora bien, sigamos revisando otros motivos comunes por los que nos cuesta perdonar.

  1. Nos hace sentirnos vulnerables, y eso nos asusta.

De este modo, el dolor se convierte en sentimiento de culpa que se vuelve hacia nosotros de algún modo:

“Si yo hubiese hecho tal cosa, no me habría pasado esto.”

“Qué he hecho mal para merecer esto”.

El sentirnos falibles nos asusta más que culpar a otros, de ahí que queramos mantener el rencor hacia otros.

“Si tú eres el culpable yo no puedo serlo también”.

¿Por qué es importante perdonar y dejar atrás el rencor?

A pesar de lo que se puede pensar a simple vista, cuando perdonamos, no lo hacemos para que otro se sienta bien, sino para liberarnos de una carga interna en nosotros que nos consume.

Te pongo un ejemplo.

Imagina que te has raspado la rodilla en una caída, te ha sangrado y dolido muchísimo.

¿cómo sabrías si la herida ya está curada?

Sencillo, salvo que hayas usado un anestésico, estará curada cuando deja de escocerte.

Sin embargo, esto no sucederá si sigues arrancándote la costra y hurgándote la herida continuamente.

Cuando aceptas que lo mejor para ti es dejar atrás lo sucedido y no remover la herida, esto es, cuando te atreves a perdonar, te liberarás de su carga, incomodidad y dolor.

Esto no quiere decir que olvides el golpe, es posible que te deje una cicatriz de recuerdo, pero el decidir no hurgar más en ello te ayudará a que deje de sangrar y escocer.

Es decir, no basta con decir “te perdono”, hay que dejar de hurgar en la herida para tu propio beneficio.

Aferrarte a tu dolor, a tu resentimiento, sólo te lleva a re-experimentarlo con frecuencia y revivir el trauma.

¿Y si sabes que quieres pasar página, pero no sabes cómo dejar de volver al mismo sitio?

Quizás una parte de ti quiere perdonar, avanzar y recuperar la tranquilidad, pero otra sigue atrapada en lo que ocurrió.

No se trata simplemente de decirte “tengo que dejarlo atrás”. Cuando llevas tiempo dando vueltas a lo mismo, necesitas entender qué te mantiene enganchado/a al dolor y cómo empezar a salir de ese bucle.

Por eso he creado un proceso guiado para acompañarte paso a paso en ese camino.

No para obligarte a perdonar. No para hacer como si nada hubiera pasado. Sino para que puedas recuperar tu paz y dejar de vivir atado/a a lo que ocurrió.

→ Quiero empezar a recuperar mi paz

¿Quiere esto puede decir que no puedas hablar de ello nunca? NO, por supuesto que puedes hablar, incluso puede ser terapéutico, aunque no es aconsejable si deleitarse re-experimentando el daño ni aferrarte a este suceso indefinidamente y de forma continua.

Ana quiero pasar página, ¿cómo lo hago?, ¿cómo puedo perdonar?

Dicen que el primer paso para hacer algo es querer hacerlo, pues bien, un buen inicio será decidirte a perdonar.

Ten en cuenta que perdonar no es como un interruptor que podamos encender o apagar, sino que lleva su tiempo.

Es más, una situación dolorosa puede abrir antiguas heridas del pasado y la brecha requiere tiempo y tacto para sanarse.

Por eso, en ocasiones, perdonar a otros y especialmente a nosotros mismos, puede conllevar pedir ayuda profesional dado que pueden removerse muchos fuegos internos.

A este respecto ya sabes que me tienes a tu disposición.

Ahora bien, si tienes claro que quieres perdonar y continuar con tu vida, para que puedas comenzar sigue estas pautas:

  1. Acepta lo que ha ocurrido.

No se trata de restarle importancia, sino de valorar y saber qué es lo que ha sucedido.

Siguiendo con el símil de la herida, si no aceptas que al caerte te hiciste daño y estás sangrando, no podrás valorar su gravedad y adoptar las medidas oportunas.

Lo mismo ocurre con aquello que te cuesta perdonar, ya sea una mentira, una infidelidad, una negligencia… ¿qué sucedió?

Conocer algunos aspectos básicos de la situación te ayudará a entenderla mejor.

Por ejemplo, puede ayudarte a entenderla el saber quién estuvo implicado, qué motivos pudo haber, qué consecuencias tiene dicha situación…

  1. Reconoce tus emociones.

Acepta que la situación dolorosa te ha causado enfado, tristeza, preocupación… lo que sea.

Saber que estás enfadado o triste, por ejemplo, te ayudará a saber con qué emoción tienes que lidiar.

En muchas ocasiones tras el rencor se oculta la vergüenza, la inseguridad, la pena…indaga sobre qué te remueve internamente.

Las emociones que se esconden tras estos acontecimientos te darán pistas sobre cómo abordar la situación.

Es más, compartirlas y contar con un hombro sobre el que llorar y desahogarte te vendrá bien especialmente al principio.

A veces el problema no es que no quieras perdonar. Es que todavía hay algo dentro de ti que necesita ser comprendido.

Puede ser rabia, miedo, culpa, inseguridad, vergüenza o la sensación de que aquello que ocurrió cambió la forma en la que te ves a ti mismo/a.

Si quieres dejar de cargar con todo esto pero no sabes por dónde empezar, he creado un proceso guiado para ayudarte a comprender lo que te está pasando y recuperar poco a poco tu bienestar emocional.

→ Descubre el proceso guiado

  1. Trata de enfocarte en el momento presente.

El ganar perspectiva te ayudará a entender que lo sucedido es un contratiempo en tu vida, pero esta debe continuar.

Tu realidad no es sólo aquello que acabas de perder o te está dañando, es mucho más amplia.

Enfocarte en el aquí y ahora, te ayudará a ganar perspectiva sobre tu realidad y te permitirá retomar tu vida.

Ten en cuenta que, si el daño ha sido muy grande, como por ejemplo la pérdida de un ser querido por la negligencia de alguien, quizás una parte de ti quiera aferrarse al dolor y no perdonar pese a que tu cabeza sepa que es lo que más te conviene.

En este caso, antes de poder perdonar tendrás que atravesar un proceso de duelo en el que desgranar los factores que te aferran al sufrimiento.

 

Ganar perspectiva y reconocer tus emociones te permitirá recobrar tu bienestar y perdonar, tanto a otros como a ti mismo.

No tienes que obligarte a perdonar

Si llevas tiempo intentando pasar página y no lo consigues, quizá no necesites exigirte más.

Quizá necesites entender qué te está manteniendo atrapado/a en ese dolor y empezar a trabajarlo de otra manera.

Para eso he creado un proceso guiado que puedes hacer a tu ritmo y que te acompaña paso a paso en este proceso.

→ Quiero recuperar mi paz

Y si sientes que necesitas trabajar tu caso concreto conmigo, también puedes reservar una sesión individual.

Cargando ...

Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”

Compártelo con tus amigos