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Mi pareja me ha dejado sin explicaciones

¿Te han dejado de repente, sin motivo, sin dar una explicación?

Autora: Ana Hidalgo

  • Ana, mi pareja me ha dejado sin explicaciones, así sin más.

Tras vacaciones, muchas personas acuden a mi centro de psicología en Alcorcón porque su pareja les ha dejado de repente.

Por eso, si a ti también te ha pasado, no te sientas un bicho raro. Es más frecuente de lo que imaginas.

Además, trataré de explicarte por qué te compartas ahora de forma un tanto errática.

Mi pareja me ha dejado sin explicaciones, ¿cómo es posible?

Como tú mismo habrás ya barajado en tu cabeza, hay muchos motivos para que suceda algo así:

Quizás lo primero que pase por tu mente es que hay una tercera persona. Sin embargo, este no es el único motivo.

De hecho, estas son algunas de las que mis clientes proponen.

  • Mi pareja me ha dejado por mis celos.
  • No lo entiendo, mi pareja me ha dejado porque dice que ya no me quiere, así de repente.
  • Siempre se quejaba de que hacíamos pocas cosas en común / o de que necesitaba su espacio.
  • Mi pareja me ha dejado porque le asusta el compromiso…

Aunque las infinitas opciones golpeen tu mente una y otra vez, si no te lo cuenta no lo sabrás.

Además, es posible que ni siquiera tu pareja (ahora ex) lo sepa con toda claridad.

En cualquier caso, la cuestión no es por qué ha roto contigo, sino qué vas a hacer ahora.

Mi pareja me ha dejado sin explicaciones y yo me comporto como un psicópata.

Como en cualquier proceso de duelo, vas a pasar por distintas fases y esto te llevará a conductas aparentemente absurdas.

Acechas

Ahora acosas a tu ex desesperadamente: miras si está en línea, dejas cientos de mensajes, consultas su estado en Facebook

Todo ello porque tratas de averiguar qué está pasando.

Es probable que quieras saber por qué ha tomado la decisión que ha tomado, ¿qué ha pasado?, ¿hay alguien más?…

Al no obtener respuestas, tu cabeza le dará una y mil vueltas sin encontrar respuestas. En este punto amigo, estás en la fase de negación.

Acosas

Al ser todo tan precipitado, sobre todo si no te lo venías venir, sigues con tus dudas de qué ha pasado.

Es más, empieza a no importante el entenderlo o no, lo que quieres es recuperarlo.

De hecho, posiblemente quieres recuperar a tu ex a cualquier precio y por eso crees que si realmente te escucha y entiende que tú estás dispuesto a esforzarte, todo hará que regrese a tu lado.

Aquí es posible que, como suele decirse, “te arrastres”, y le ofrezcas cualquier cosa a cambio de otra oportunidad.

Si este es tu caso, enhorabuena, has superado la negación. Ahora ya estás en la segunda fase del duelo: la negociación. Todavía queda un largo camino, pero vas avanzando: ánimo.

Maldices e insultas

Con mucha probabilidad tu ex no quiera escucharte, y eso hace que te cabrees, ¿cómo ha podido hacerte esto?

Toca la fase de la ira y el enfado.

Sigues dándole vueltas a qué ha pasado y al no obtener una respuesta que te satisfaga te frustras y enfadas.

Tratarás de no saber nada de tu ex, y si lo nombras será para ponerlo verde.

Aunque suene políticamente incorrecto, esto es bueno, te vas acercando a superar el duelo.

Te conviertes en zombi

En combinación con el enfado con frecuencia se turna la tristeza y desesperación.

Es probable que no comas ni duermas bien, hayas dejado de arreglarte e incluso parezcas un zombi.

Tan pronto gritas como lloras, y es que no te sientes del todo bien. Afortunadamente, tras el enfado y la tristeza suele estar el final del túnel. Tranquilo si estás en esta fase lo siguiente es la aceptación y el perdón.

¿Por qué estas conductas “tan raras”?

Como probablemente sepas, somos una de las especies que más inmaduras nace a nivel mental.

Nuestras neuronas se van desarrollando según vamos ganando experiencias con el medio y con otras personas.

De hecho, los estudios científicos han demostrado que los niños que no reciben suficiente apego/cariño tienen muchas menos ramificaciones en sus neuronas, es decir evolucionan peor y se desarrollan menos, hasta tal punto, que incluso pueden morir.

Con esto quiero decir que necesitamos afecto, apego y cariño para sobrevivir y por eso, guardamos mecanismos ancestrales para lograrlo.

Fíjate en cómo reacciona un bebé cuando ve que su madre le ignora sin motivo.

Cuando nuestra pareja nos deja y no entendemos el motivo, interpretamos esta situación como un peligro.

En ese momento hemos sido “abandonados” y esto nos asusta.

Al fin y al cabo, aunque ya no seamos bebés y podamos servirnos por nosotros mismos, nos incomoda.

Este cambio nos obliga a salir de nuestra zona de confort, incluso aunque nuestra relación no funcionara bien.

Afortunadamente, también disponemos de mecanismos que nos ayudan a reponernos y salir adelante, incluso a aprender de la experiencia. Eso sí, tendremos que transitar el proceso de duelo para lograrlo.

Si en algún momento has experimentado una situación como la que aquí cuento, me encantará leer en los comentarios tu experiencia sobre cómo saliste de ella. De este modo, entre todos estaremos mostrando a los que están ahora mismo en este punto que sí hay salida, que después la vida mejora y se normaliza.


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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

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