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Maltrato psicológico en pareja

Cómo saber si tu pareja te maltrata psicológicamente

Autora: Ana Hidalgo

Quizás no tengas moratones, pero puedes estar sufriendo maltrato sin saberlo.

Una de las cosas que más me han llamado la atención cuando empecé a trabajar como psicóloga era lo distinta que puede verse la realidad cuando se coge perspectiva.

Nadie está libre de sufrir maltrato. No es cuestión de ser hombre o mujer, todos estamos en riesgo.

Si bien, antes de continuar con este artículo, quiero aclarar que, hoy hablaré de hombres maltratadores por pura estadística, pero hay que tener en mente que también existen mujeres maltratadoras, así como que el maltrato psicológico no sólo se puede sufrir en la pareja, sino también en otras situaciones como el área laboral.

Ahora bien, lo curioso del maltrato psicológico es que, en numerosas ocasiones, no se percibe como tal.

  • ¿Cómo voy a ser una persona maltratada si nunca me han pegado?

Como ya comenté en otro artículo, el maltrato verbal activa las mismas zonas cerebrales de dolor que el maltrato físico, sin embargo, no termina de ser entendido socialmente.

¡Cuántas veces he escuchado incluso en víctimas eso de “no será para tanto”!

Nos cuesta asimilar que la violencia está ahí, especialmente en personas a las que queremos.

Fíjate, la palabra maltrato se compone de Mal y Trato.

¿Acaso cuando te insultan, te menosprecian, te faltan al respeto no estás recibiendo un mal trato?

-Ya, Ana, pero todos en algún momento dado damos una mala contestación.

-Puede ser, pero en el maltrato psicológico hay muchos más signos que lo acompañan.

Así suele ser el proceso:

El maltratador psicológico nunca suele comenzar de frete, es decir va poco a poco, de forma sutil.

Al principio será una persona encantadora, atenta, te hará favores, será educado…

Sin embargo, poco a poco comienza a ganar terreno.

  • Claro que quiero ir con tus amigos este fin de semana, por supuesto.

Y, casualmente, cuando llegue ese día surgirá algo (no me encuentro bien, tengo que trabajar…)

No te impedirá que tú vayas, pero se las apañará para que te dé lástima y te sientas culpable si asistes a la cita.

Poco a poco irá acortando tu red social y de amigos, de familiares, y si puede, incluso laboral.

De este modo irás generando más y más dependencia de él.

Comienzas a caer en sus redes y ya empieza a mostrarse tal cual es: insultos, menos precios, infravalora tus opiniones e iniciativa, te controla, critica aquello que él no haya propuesto, hablará con ironía, llegarán las amenazas…

Es decir, se va apoderando de ti.

Primero te ha hecho pequeñita, para después pisotearte a su gusto.

Así, poco a poco y sutilmente, ha ido destruyendo cada vez más tu autoestima y generando más miedo y dependencia.

Lo curioso es que tus amigos, tus familiares, tus vecinos… pueden decirte lo encantador que es, pues sigue sabiendo engatusar muy bien a la gente, y por ello te planteas si no será culpa tuya, si no estarás exagerando con todo lo que te pasa y sientes.

¿Estaré exagerando?, ¿es esto maltrato?

Fíjate, no llevas un ojo morado, pero te hiere con cada frase irónica y destructiva que te lanza.

No te ha roto el brazo retorciéndotelo, pero se burla de ti con frecuencia y te menosprecia, y cuando tratas de hacerle frente, te hace sentir como una loca exagerada pues, al fin y al cabo, “tan solo era una broma”.

Quizás sus golpes no te han hecho saltar los dientes de la boca, pero no puedes ver a tus amigas o familiares, y cuando lo logras, lo haces medio a escondidas para que él no se enfade.

A lo mejor no te ha retorcido el cuello, pero te dice frases del tipo: “y a ti quién te va a querer si eres una mierda y no vales para nada”.

No te ha estampado una silla en la espalda, pero controla tu dinero, tu forma de vestir, horarios, móvil…

Quizás nunca te quemó con el cigarro, pero trata de convencerte de que tu vida no vale nada, y que aquello que te sucede no es para tanto.

¿Realmente crees que esto no es maltrato, si sientes miedo cada vez que crees puede estar enfadado por algo?

¿Acaso te respeta y te deja participar en las decisiones importantes?

Cielo, mereces una vida mejor, no lo olvides.

El paso más difícil es darse cuenta de lo que realmente estás viviendo y soportando, por eso, si ya lo sabes, ahora tienes dos opciones: conformarte o pedir ayuda.

Comenzar a hacer cambios no será fácil, pero la vida que estás llevando ahora tampoco lo es, y encima te atrapa.

Sé valiente, mereces algo mejor, todos merecemos un trato digno, no lo olvides.

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Si te encuentras en esta dura situación y deseas recibir mi ayuda profesional, cuenta conmigo.

Puedes contactarme en terapia@terapiaconana.com

Estaré encantada de trabajar contigo y ayudarte.


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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

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