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by Ana Hidalgo
Seguramente conozcas a alguien que, en algún momento dado, ha decidido huir por miedo al amor o al compromiso.
El miedo a enamorarse tras haber sufrido un corazón roto es más común de lo que imaginamos. Sin embargo, ese no es el único motivo por el que puedes decidir huir por miedo al amor.
De hecho, probablemente reconozcas algunos de los comportamientos más habituales de aquellos que huyen del amor. Quien sabe, quizás tú seas uno de ellos y no lo sepas.
Es por eso que quiero compartirte algunas de las conductas más comunes de aquellos que temen enamorarse.
Pues, si bien el miedo al amor experimentado de manera extrema puede dar lugar a una fobia (filofobia), este miedo puede darse en distintos grados y formas.
Si bien no tienen por qué darse todas estas conductas, podrás encontrar arraigada alguna de las siguientes:
Tanto a la hora de decidir si alguien le gusta o no, como una vez que tiene pareja, busca defectos que justifiquen que no debe implicarse demasiado sentimentalmente con esa persona.
De esta forma le será más fácil huir si la relación prospera y debe enfrentarse a su miedo a amar.
Quizás no lo veas criticar, pero exige a su posible pareja que alcance unos cánones inalcanzables. Como suele decirse: “ponen el listón muy alto”.
De hecho, si lograran encontrar a alguien que cumpla sus cánones, tenderán a huir por miedo al amor.
Recuerdo una mujer que me decía: “sé que no es trabajador, que miente, consume drogas y no es guapo. Sin embargo, me he enamorado”.
Si busco a alguien incapaz de aportarme lo que busco, me será más fácil justificar mi miedo al amor: “siempre me sale rana”.
Para forzar una ruptura discuten por el detalle más insignificante cuando temen estar enamorándose.
También pueden dejar de coger el teléfono, olvidar fechas importantes, poner excusas…especialmente cuando la relación comienza a asentarse o hacerse más formal.
Quizás te suene eso de: “no sé qué ha pasado, si ahora estábamos mejor que nunca”.
Pueden alargar la fase del noviazgo hasta el infinito por temor a plantearse vivir juntos, tener hijos, casarse…
En función del grado de miedo, pueden tardar en presentar a su pareja a amigos y/o familiares o incluso temer que los vean a solas para no formalizar la relación.
Se cuestionan continuamente si le falta esto o aquello a su relación, si merece la pena, si es suficiente…
A diferencia de otras parejas en crisis, suelen alegar sobre su malestar motivos superfluos y poco definidos. Suele tratarse más de una sensación que de un hecho concreto que les moleste.
Creen que son un lastre para su pareja y creen que otros sufren por su culpa. Se sienten culpable de cualquier cosa que suceda a sus allegados.
Quizás hayas oído eso de:

Generalmente, el miedo a enamorarse esconde detrás otros tipos de miedos más profundos y arraigados como el miedo al abandono o a sufrir.
De hecho, puede deberse a factores muy diversos como son:
A veces, las malas experiencias del pasado (traiciones, divorcios, peleas frecuentes…) se mantienen vivas en nosotros y nos lleva a tomar precauciones para querer evitarlas a toda costa.
No queremos volver a sentirnos decepcionados, dolidos, enfadados, engañados…
En ocasiones, no nos creemos merecedores de afecto y cariño, no nos creemos válidos, no nos vemos capaces de cumplir las expectativas del otro…
Es por eso que tememos que otro, al ganar más intimidad con nosotros, descubra que en realidad somos un fraude.
Todos guardamos secretos de mayor o menor envergadura pues, al fin y al cabo, forman parte de nuestra intimidad.
El que otro sepa demasiado sobre nosotros puede hacernos sentir vulnerables. Especialmente si en el pasado ya otros usaron información íntima para hacernos daño.
Si no me expongo a gustar a otros/as, no podrán rechazarme. De esta manera sigo teniendo la sensación de control.
Generalmente este miedo suele estar presente en personas que han sufrido bulling o cuyas familias de origen eran poco afectuosas.
Este tipo de miedo puede incluso ser paralizante ante la perspectiva de volver a sufrir un nuevo duelo por amor.
Tendemos a anticipar el abandono sobre todo cuando ya lo hemos experimentado con anterioridad (por exparejas, familiares, amigos…)
Así, huir por miedo al amor, en estos casos, puede reflejar un pasado inestable. Por ejemplo, una infancia cargada de traumas y abandonos (padres con apego inestable, casas de acogida alternas…).
En ocasiones nos asustan las relaciones por temor a perder nuestras libertades y sentirnos controlados.
Asumimos que las relaciones de pareja “deben” cumplir con ciertos roles que pueden coartar la individualidad o libertad.
Por ejemplo, creemos que podemos sentirnos obligados a pasar tiempo con la familia de origen de nuestra pareja, dar explicaciones sobre cuando entramos o salimos, justificar nuestros actos, amistades, economía…
Algunas personas están enganchadas a la bioquímica que produce el enamoramiento y, les asusta perderla.
Como sabes, cuando nos enamoramos sufrimos cambios bioquímicos que nos provocan un subidón hormonal muy agradable y adictivo.
Sin embargo, según va pasando la fase del enamoramiento y se va convirtiendo en un amor más “racional”, esta bioquímica vuelve a equilibrarse y, pierde su intenso efecto de bienestar.
Por eso, cuando empieza a escasear la dosis de bioquímica placentera, algunas personas salen huyendo.
Es decir, huir por miedo al amor es, en realidad, huir para encontrar una nueva dosis de esta droga bioquímica.
Como siempre digo: “los miedos son libres”. Cada uno es libre de tener uno u otro miedo pues, al fin y al cabo, el miedo es una emoción más intrínseca a nosotros.
Sin embargo, a veces nuestros miedos pueden ocasionarnos problemas o incluso paralizarnos.
Si tu miedo al amor lo vives con gran intensidad, te paraliza y te afecta a algún área importante de tu vida, puede que se haya transformado en una fobia. En este caso, además de las recomendaciones que aquí te comparto, te animo a acudir a terapia especializada.
Si te ves con fuerza y quieres vencerlo, estas directrices pueden ayudarte a dejar de huir por miedo al amor:

No es casualidad que todas tus relaciones tengan un ciclo de vida similar. Si te has identificado con alguna de las conductas anteriores, puede que estés escondiéndote de tu miedo al amor.
También puedes revisar tus relaciones pasadas y analizar qué es lo que no funcionó. Esto te ayudará a ir abriendo los ojos.
Ya hemos visto que detrás del miedo a amar, hay otras preocupaciones más arraigadas que te frenan en tus relaciones.
Revisa tu pasado y tus sentimientos, de este modo te será más fácil encontrar cuáles son tus miedos ocultos.
Puedes plantearte: “¿qué es lo que más me asusta de amar?”
Como he comentado tantas veces, todos tenemos una tendencia defensiva. Puede ser atacar, huir o congelarse.
Localizar cuál es tu postura más frecuente te permitirá detectar más fácilmente en qué situaciones la estás poniendo en práctica. De este modo, te será más fácil descubrir qué es lo que realmente te está asustando en cada caso.
Ten en cuenta que, por lo general, los miedos no suelen venir solos y tienden a camuflarse unos con otros.
Cada día que amanece es distinto al anterior, ¿por qué esta relación tendría que ser igual a otra?
Puede que hasta el momento hayas huido de cierto tipo de situaciones o relaciones, pero quizás no sabías que lo estabas haciendo, te salía natural y no veías otras opciones.
Ten en cuenta que, tus decisiones pasadas no sólo no pueden cambiarse, sino que no deberían cambiarse.
Al fin y al cabo, actuaste como en ese momento pensaste era el mejor modo posible o tenía ciertas ventajas. Por lo que deja de culparte y perdónate si fuese necesario. Centrarte en el aquí y ahora te ayudará a ver que cada día tú eliges cómo comportarte y cómo sentirte.
Es importante que tengas claro qué es importante para ti, y que no, dentro de una relación.
En muchas ocasiones elegimos pareja con prisa o a lo loco, y no nos damos cuenta que la persona que tenemos enfrente no es lo que deseamos en una relación.
Te animo a leer estos artículos en los que hablo sobre cómo elegimos pareja:
[button link=»https://terapiaconana.com/blog/sabemos-elegir-pareja/» newwindow=»yes»] ¿Sabemos elegir pareja? Motivos por los que elegimos mal.[/button]
[button link=»https://terapiaconana.com/blog/hasta-que-punto-mi-infancia-afecta-a-mi-eleccion-de-parejas/» newwindow=»yes»] Hasta qué punto mi infancia afecta a mi elección de pareja.[/button]
[button link=»https://terapiaconana.com/blog/como-elegimos-a-nuestra-pareja/» newwindow=»yes»] Cómo elegimos a nuestra pareja.[/button]
En lugar de huir por miedo al amor, comunica a tu pareja qué te está pasando, cómo te sientes, qué te asusta.
De este modo, facilitarás que sea más comprensiva contigo y, si así lo deseas, te tienda una mano para ayudarte.
Para iniciar cualquier cambio necesitarás dos herramientas: actos y tiempo.
Las cosas no se resuelven de un día para otro, te llevará un tiempo hacer cambios duraderos y profundos. Sin embargo, no por eso te sientes a la bartola. Para que algo cambie hay que tomar acción. Deja de procrastinar.
Recuerda que no tienes por qué hacerlo solo. Si deseas recibir mi ayuda profesional en el marco de una terapia, me tienes a tu disposición.

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“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.
Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.
Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”