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Fobias específicas: definición, tipos y tratamientos.

¿Sabes si padeces alguna fobia?

Autora: Ana M. Hidalgo

Seguro que has oído hablar de fobias más de una vez pero, ¿sabes qué son o si tienes alguna?

Todos nosotros hemos sentido miedo alguna vez, en realidad este es una emoción primaria universal, con un matiz adaptativo, y de supervivencia que nos ayuda a percatarnos del peligro, para así poder salir airosos del mismo.

El problema viene cuando experimentamos esta emoción ante un peligro que no es inminente y/o real.

En estos casos, es frecuente ver cómo este miedo va poco a poco interfiriendo cada vez más con nuestra vida, y empezamos a darnos cuenta de que posiblemente nuestro miedo haya derivado en algo más, en una fobia.

Pero  ¿qué es una fobia?

Definición de fobia:

Generalmente este término se utiliza para señalar reacciones de miedo intenso, acompañado de evitación, que se experimenta ante estímulos más o menos específicos (cucarachas, perros, agujas, ascensores…), que pueden ser reales o imaginados.

Siendo además esta reacción injustificada por un peligro real o amenazante.

Por lo general, la persona es consciente de que su miedo es excesivo, exagerado e irracional, si bien esta característica puede estar ausente en el caso de los niños.

Tipos de fobias específicas:

Entre las fobias simples o específicas, el Manual Diagnóstico y Estadístico para los trastornos mentales (DSM-IV) señala la existencia de diversos tipos de fobias:

1. Fobia animal.

El miedo es causado por uno o más tipos de animales.

Los animales más temidos son las serpientes, arañas, insectos, gatos, ratones y pájaros.

2. Fobias de tipo ambiente natural.

El miedo es provocado por situaciones naturales tales como tormentas, viento, alturas, agua, oscuridad.

3. Fobias de sangre, inyecciones, daño.

El miedo es inducido por la visión de sangre/heridas o por recibir inyecciones y otras intervenciones médicas invasivas.

4. Fobias de tipo situacional.

El miedo se debe a situaciones específicas como transportes públicos, túneles, puentes, ascensores, aviones, coches (conducir o viajar), lugares cerrados…

5. Fobias de otro tipo.

Incluye situaciones que pueden conducir al atragantamiento, vómito, ruidos fuertes, caerse, personas disfrazadas…


Dada la amplitud de cada una de las tipologías, la lista de fobias específicas puede llegar a ser interminable (pensad simplemente en la cantidad de especies animales existentes), sin embargo entre las fobias más comunes encontramos de mayor a menor frecuencia las de tipo situacional, ambiente natural, sangre/inyecciones/daño y animal.

Entre las fobias raras o curiosas están la fobia a los árboles, a los payasos, a lavarse, a los ombligos, al color amarillo o a las palabras largas, entre otras muchas.

¿Cómo llegamos a adquirir estos miedos?

Actualmente existe acuerdo al decir que los miedos y fobias podemos adquirirlos a través de diferentes modos no excluyentes: modos directos e indirectos.

  • Por modo directo se adquieren a través de experiencias directas de condicionamiento.

Por ejemplo, tuve una mala experiencia con un perro que me mordió y desde entonces los tengo miedo.

  • Las fobias surgidas por modos indirectos pueden ser a su vez de dos tipos:adoptadas por experiencia vicaria o por transmisión de información.

Por ejemplo, vi como un gato arañaba a un niño, y desde entonces me dan miedo los gatos, o bien tras leer en el periódico sobre accidentes de tren comienzo a tenerlos miedo.

Los distintos modos de adquisición pueden interactuar entre sí, siendo más probable que se genere un miedo intenso o fobia cuando se combinan dos o más de ellos.

Así, por ejemplo, tras un accidente leve de coche, puede generarse un miedo ligero a conducir pero si posteriormente un amigo muere en un accidente grave, esto aumentará la posibilidad a convertir el acto de conducir en un estímulo aversivo e incrementará el miedo a conducir.

Tratamiento de las fobias:

A día de hoy los estudios muestran que las fobias específicas suelen ser más fáciles de tratar que otros trastornos de ansiedad relacionados, como son la agorafobia o las fobias sociales.

No obstante, puede haber excepciones como la claustrofobia o la fobia a conducir.

El tratamiento psicológico en estos casos es la opción más adecuada.

De hecho, se situa por encima del tratamiento farmacológico, el cual parece no ser de gran ayuda en el estudio de estas dolencias, e incluso puede interferir con la eficacia de otros tratamientos.

Se ha demostrado que es posible conseguir tratamientos notables en ciertas fobias específicas con tratamiento conductual.

Es más se ha conseguido que mejore el 75-85% de los fóbicos específicos.

No obstante, hay que tener en cuenta que cuando existen varias fobias, la generalización de los resultados a otras fobias no tratadas es con frecuencia escasa.

Si ves que tus miedos crecen en algún área de tu vida, no tardes en pedir ayuda, los miedos progresan poco a poco de forma sutil hasta convertirse en fobias.

Afortunadamente, el  tratamiento es bastante eficaz.

Si tienes alguna duda al respecto, o necesitas mi ayuda profesional, puedes contactar conmigo a través de este enlace.

Estaré encantada de ayudarte.

Ana M. Hidalgo

www.terapiaconAna.com

Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor, psicología y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”

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