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Cómo hacer para manejar el miedo

Autora: Ana Hidalgo

– Ana, aunque haya logrado admitirlos, no puedo expresar mis miedos.

Todos tenemos miedo a algo. Al fin y al cabo, el miedo es una emoción natural intrínseca a todos.

Sin embargo, que sepamos algo, incluso lo admitamos, no quiere decir que sepamos cómo manejarlo o expresarlo.

¡Cuántas veces hemos escuchado eso de: “me faltan palabras para expresar lo que siento”!

Si se trata de lo que algunos denominan “emoción positiva”, tratamos de poner ejemplos y explicarnos por distintas vías. Ahora bien, cuando se trata de miedo, la cosa cambia.

En muchas ocasiones solamente pensar en aquello que nos asusta nos aterra, y eso dificulta que encontremos las palabras o los ejemplos para expresarlo.

¿Por qué no puedo expresar mis miedos?

Aunque a día de hoy aprender a expresar emociones está ganando relevancia entre la sociedad, todavía queda un largo camino.

Muchas generaciones han crecido en el seno de una familia incapaz de compartir y expresar sus emociones.

Es más, para muchos, mostrar sus sentimientos es sinónimo de debilidad.

– “Lo que te pasa son tonterías, si sabes que no hay nadie en el armario no puedes tener miedo”.

– “Sólo los endebles se asustarían de algo así”.

Este tipo de expresiones, escuchadas una y mil veces en tu tierna infancia probablemente te ensañaron a reprimir tu miedo.

Las malas experiencias del pasado a la crítica, a ser juzgado, a la burla… han podido crear en ti esa “necesidad” de disimular lo que te sucede.

Por el contrario, a veces las familias expresan con demasiada facilidad sus lamentaciones y esto nos sobrecarga.

– Ana, no puedo expresar mis miedos para no asustarlos a ellos más, alguien debe ser fuerte en la familia.

De alguna manera, tratamos de buscar cierto equilibrio y eso hace que reprimamos nuestras emociones para balancear su sobreexpresión emocional.

Pero, con independencia de cómo haya sido tu entorno familiar, en ocasiones, no expresamos nuestros miedos sencillamente porque no sabemos.

Así, el no encontrar las palabras adecuadas a lo que realmente te sucede puede generar tu silencio.

¿Cómo expreso mis miedos?

  • No los expreso Ana, ya te he dicho que no puedo expresar mis miedos, ¿por qué esa pregunta?

Aunque pueda parecerte una pregunta idiota, no lo es.

Quizás no lo hayas meditado, pero el miedo, como cualquier emoción, no se expresa por una única vía.

El miedo contacta contigo a nivel físico (reacciones de tu cuerpo), psicológico (a través de pensamientos) y conductual (huyes, evitas…).

Es decir, tu miedo se expresa sí o sí, aunque no lo haga siempre con palabras dichas en voz alta.

De hecho, los demás pueden percibir tu miedo al ver tu respiración agitada, tus manos húmedas o tu cuerpo temblar.

También lo perciben cuando rehúsas constantemente una petición, fumas más de la cuenta, tartamudeas, se activa tu tic, procrastinas …

Bueno, para ser justos te diré que no todo el mundo es capaz de percibir las emociones de otros. Al menos, no todos tienen igual facilidad para hacerlo.

Es más, tampoco todos las expresamos de igual manera.

De hecho, algunos estudios, han mostrado cómo la expresión emocional depende de variables como el contexto y la cultura.

Por eso, deja que te pregunte, ¿en qué notas tú que no puedes expresar tus miedos?, ¿te refieres a que te cuesta verbalizarlos o a que no los expresas con tu cuerpo?

¿Qué hago si no puedo expresar mis miedos verbalmente?

Como señalaba antes, a veces cuesta expresar los miedos porque no los conocemos, o no nos sentimos legitimados para hacerlo.

Es por eso que es importante atreverse primero a mirarlos de cara y para ello puedes formularte varias preguntas.

  1. ¿Qué sabes sobre el miedo en general?

Pese a lo que algunos afirman, el miedo es una emoción y no es cuestionable.

Habrá quien sienta miedo ante una situación y habrá quien no lo sienta ante la misma situación. Sin embargo, es lícito que cada uno sienta una cosa distinta.

Yo siempre digo a mis clientes que las emociones se parecen a la temperatura del aire acondicionado. Unos pueden sentir calor con 20 grados y otros, frío. Sin embargo, no hace ni frío ni calor, es algo subjetivo que varía para cada persona en ese momento dado. Depende, por ejemplo, de tu propia temperatura corporal.

Así, es importante que recuerdes que estás en tu derecho a sentir miedo incluso aunque a otros pueda parecerles absurdo.

Saber esto te ayudará a ganar confianza en ti mismo a la hora de expresarlo.

  1. ¿Realmente el miedo me limita?

Si bien el miedo te protege de ciertos peligros, también puede llegar a limitarte poniéndote barreras irreales.

Ahora bien, como toda realidad tiene al menos dos caras, es posible sacarles partido a esas barreras.

De hecho, tus miedos iluminan un camino que todavía no has recorrido o del que todavía tienes algo que aprender. Te pongo un ejemplo:

Si te asusta que otros te juzguen, posiblemente es porque tú mismo te estás juzgando y no te gusta lo que ves. En este caso el camino sería comenzar a conocerte, aceptarte, respetarte y cambiar aquello incongruente de ti.

Es decir, toma el miedo como un aliado, no como un enemigo, pues una parte de él te resultará útil.

  1. ¿Los sentimientos se contagian?

Probablemente hayas oído hablar de neuromas espejo. Según esta teoría, reflejaríamos en nosotros lo que vemos en otros. De esta forma, las emociones podrían “contagiarse” de una persona a otra.

Pero, con independencia de teorías psicológicas y científicas, tan sólo tienes que observar cómo a veces la risa de un niño puede hacerte sonreír, o la pena y dolor de alguien puede hacerte llorar.

¿Por qué te cuento esto? Porque a veces tu miedo puede estar infundado, simplemente reaccionas al miedo de otro.

– Ya, Ana, pero ¿y si yo no quiero contagiar mi miedo a otros?

En este caso, puedes hablar de ello. No tienes por qué plantearlo de manera formal, puedes emplear el humor, escenificarlo de forma exagerada. De esta forma le irás quitando hierro al asunto y te será más fácil controlarlo.

Por ejemplo: puedes ayudar a tu hijo a que hable del monstruo del armario exagerando.

– “Yo creo que podría ser un monstruo aterrador, que mide 7 metros, que digo 7, 10, 30…, ¿te imaginas que intenta salir del armario y se da con el techo? Yo creo que se haría un gran chichón y al final se caería de culo. Pobrecillo, seguro que se hace daño, y necesitaríamos una tirita enorme para curarle…Al fin y al cabo, los monstruos no tienen por qué ser malos, ¿no?”.

  1. Aprende a expresarlos de forma creativa

Siguiendo con la idea anterior, podría sacar una parte creativa para expresar tus miedos.

Ten en cuenta que no tiene que ser con palabras, puedes hacerlo con un baile, una canción, un dibujo… Lo importante es poder sacarlo fuera.

Si lo piensas bien, muchos artistas plasman sus miedos, su rabia y rencor en sus obras de arte. No se trata de que te conviertas en un profesional del arte, sino de que saques tu parte más creativa. Exprésate a tu modo.

  1. Si te es posible, hazte amigo de tus miedos

Al igual que podemos convertir a un monstruo en un personaje bueno, también puedes hacer de tu miedo tu aliado.

Observa tu miedo con más detalle, ¿dónde lo notas? Quizás sientas que se acelera tu corazón o te tiembla la voz, pero eso son solo reacciones físicas. Pueden ser incómodas, pero son pasajeras.

Habla con ellas, ¿qué te tratan de decir?, ¿de quién o qué quieren protegerte? Quizás tan sólo te están retando a que salgas de tu zona de confort.

  1. Crea tu plan de acción a practicar

Aquí te he nombrado algunas de las pautas que puedes hacer cuando se te presente algún miedo. Pruébalas y combínalas hasta crear el plan de acción que mejor se ajuste a ti.

Cuando lo tengas, anótalo para no olvidarlo y poder utilizarlo más adelante. Así puedes escribirte una carta en la que señales cómo hacerlo.

Cuando no puedo expresar mis miedos me viene bien hacer …

En cualquier caso, si notas que tus miedos te sobrepasan y te cuesta manejarlos, siempre puedes pedir ayuda. Ya sabes que me tienes a tu disposición. Puedes reservar tu cita conmigo pinchando aquí.