google-site-verification: google7dcda757e565a307.html

Teoría del espejo en psicología

En qué consiste la teoría del espejo y cómo puede beneficiarte

Autora: Ana Hidalgo

¿Has oído hablar alguna vez de la teoría del espejo en psicología?

¿Te suena eso de que proyectamos en otros lo que nos sucede a nosotros?

¿Sabes en qué puede beneficiarte tu reflejo en otros?

Aunque a veces nos cueste aceptarlo, saber observar nuestro reflejo en otros puede ayudarnos mucho a crecer como personas.

¿Qué es la teoría del espejo?

Para que sepas de dónde partimos, te comparto un pedacito de su origen.

La teoría del espejo fue formulada por el psicoanalista J. Lacan dentro de un marco evolutivo.

Lacan estudió el desarrollo psicológico del niño en sus primeros meses y planteó una teoría sobre cómo formamos nuestro autoconcepto.

Ya sabes, el autoconcepto es la idea que tenemos sobre nosotros mismos y que sin duda influye en nuestra autoestima.

Originariamente, la teoría del espejo hablaba del momento en que reconocemos por primera vez nuestra propia imagen en el espejo.

Si tienes bebés cerca sabrás que para ellos es todo un acontecimiento que les hace reír a carcajadas y sorprenderse.

Lacan señaló que los infantes son capaces de reconocer que lo que ven es su propio reflejo gracias a los modelos visuales que tienen cerca (sus cuidadores).

Las semejanzas que encuentra en el exterior le llevan a deducir su similitud.

Es decir, según Lacan, el niño reconoce su imagen como propia gracias a la semejanza que intuye con sus allegados.

Llegados a este punto estarás pensando:

  • “Vale, muy bien esta teoría Ana, pero ¿para qué puede servirme?

Lo cierto es que el tratar de buscar en el exterior quiénes somos tiene más importancia de la que crees.

Para qué nos sirve la teoría del espejo en psicología

Como hemos visto, según plantea la teoría del espejo, encontramos quiénes somos en el reflejo de los demás.

Así, en ocasiones, vemos nuestro reflejo en los otros muy fácilmente.

De hecho, hoy en día, esta idea de autoconocimiento gracias a los otros, sigue vigente en los procesos de socialización.

Es más, los estudios sociológicos señalan que tendemos a agruparse con personas con similar grado de belleza, intelecto, poder adquisitivo… Esto nos ayuda a fortalecer nuestro concepto de pertenencia y puede influir en nuestros pensamientos, conductas y emociones.

De hecho, se ha mostrado que tendemos a sentirnos más cómodos con aquellas personas que nos resultan más similares. Nos identificamos más con los que consideramos son nuestros semejantes.

Por ejemplo, a todos nos gustan que nos metan en el saco de los listos, los buenos, los populares…Esto nutre nuestro ego.

De algún modo, encontramos reflejadas partes positivas de nosotros en estas personas con las que nos queremos identificar.

Sin embargo, no siempre el reflejo que nos ponen delante es tan agradable.

Es más, la teoría del espejo en psicología se suele usar para los casos en las que nos desagrada nuestro reflejo en otros y no lo admitimos.

Por ejemplo, me enfado muchísimo cuando alguien grita y me niego a aceptar que yo también pueda ser así.

Y es que, pocas veces nos paramos a pensar en por qué algo nos enfada o irrita tanto en realidad.

Podemos pensar: “es que Juan es un criticón, siempre se mete en la vida de otros” sin darnos cuenta que al afirmar esto nosotros mismos también estamos criticando.

Es por eso que podemos aprender mucho de nosotros mismos si conocemos cómo nos reflejamos al hablar de otros.

De hecho, lo curioso es que cuanto más nos escuece algo en otros, más señal de espejo estamos recibiendo.

Es lo que llamamos en psicología como Proyección.

Proyección y teoría del espejo en psicología

Cuando hablé en otro artículo sobre mecanismos de defensa, ya mencioné la proyección como uno de ellos.

La teoría de la proyección no es nada nueva. Surgió hace años surge con los trabajos de Freud.

Él se dio cuenta de que muchos de sus pacientes proyectaban sus sentimientos y pensamientos más oscuros en otras personas u objetos, acusándoles de ser ellos quien en realidad los poseían.

Por ejemplo, en ocasiones acusamos a otros de estar nerviosos cuando somos nosotros quienes lo estamos.

Pongamos algún otro ejemplo:

  • Afirmas que el día o la tarde está triste porque tú así te sientes.
  • Un niño hace que uno de sus muñecos golpee a otro reflejando así como se siente él por dentro.
  • Culpas a tu pareja de no escucharte cuando es a ti a quien le cuesta abrirse y mostrar sentimientos.

Así, si unimos proyección y espejo, veremos que buscamos en los demás lo que hay dentro de nosotros.

De esta forma, los otros son espejo de nuestro interior.

Es más, aquello que de otros nos genera emoción, refleja parte de nuestra propia realidad interna.

Por tanto, proyectamos para conocernos, para entendernos sin enfrentarnos a nuestro propio peligro directamente.

Me explico:

La teoría del espejo como método de autoprotección

Lo que proyectamos en otros (sea bueno o malo), generalmente muestra una parte de nosotros no aceptada o reprimida.

La teoría del espejo muestra una forma de proyección hacia el exterior que “nos protege” de nuestro interior.

Así, cuando proyectamos nuestra ira o enfado en otros pensamos que “el defecto” está en otros, pero no en nosotros.

No debemos olvidar que nuestra mente siempre tiende hacia la supervivencia y auto-protección.

Por eso, cuando nuestra mente presiente una amenaza para nuestra integridad física o mental, busca protegerse o defenderse.

Pongamos un ejemplo:

Si defiendo la verdad por encima de todo, pero yo también miento, estoy creando una incongruencia en mí, un desequilibrio.

Esta incongruencia me generará culpa, malestar, incomodidad…

Es por eso que cuando otra persona miente lo siento como algo atroz y doloroso.  Esto sucede porque estoy proyectando en esta persona mi propio reflejo, se remueve en mí mi propia incongruencia.

De esta forma, nuestra mente lanza al exterior nuestra propia “mierda” para mantener esta amenaza fuera y alejada de nosotros, y lo hace en forma de crítica o queja hacia esa persona o comportamiento: “Fulanito es un mentiroso”.

Al fin y al cabo, nos reconocemos a través de lo que vemos en el mundo exterior, pero al tirar balones fuera lo hacemos “menos dañino” para nuestro ego, al menos a corto plazo, aunque evidentemente nos generará problemas más tarde o más temprano.

Cómo entender aquello que proyectamos

Aquello que criticamos efusivamente parece ser algo que nos escuece por dentro, es decir esconde una proyección.

Sin embargo, no proyectamos igual todo.

De hecho, el efecto espejo puede ser directo o inverso.

Espejo directo:

Ocurre cuando lo que vemos en otros nos muestra una parte de nosotros mismos que no nos gusta ni reconocemos.

Por ejemplo: critico el egoísmo de alguien que me recuerda que yo también me comporto egoístamente a veces.

Espejo indirecto:

En este caso mi reflejo me recuerda mi postura rígida en el lado opuesto de ese aspecto que me resuena.

Por ejemplo: critico que otro despilfarre dinero y se de muchos caprichos porque yo me reprimo en este aspecto.

También, por ejemplo, expresiones como “es un egoísta, nunca piensa en los demás”, pueden hacernos de espejo indirecto al recordamos que deberíamos sentirnos libres para pensar más en nosotros mismos y cuidarnos más.

A tener en cuenta sobre tus espejos

Cuando sientas que el comportamiento de otros te rechina y te irrita, aunque no lo creas, estás de enhorabuena.

Ese rechinar es el modo en que tu interior te habla a través del reflejo en otros. Por tanto, si mantienes tus sentidos atentos, podrás aprender mucho sobre ti para restablecer tu equilibrio interior.

Gracias a la teoría del espejo podemos encontrar 3 aspectos importantes:

  • Dicen que cuando el río suena es porque agua lleva.

Aquello que te hace enfadar de otros es probable que esté reflejando semejanzas contigo.

Con frecuencia nos molestan muchísimo algunas actitudes de otros porque nos recuerdan una parte de nosotros que no nos gusta.

También puede rechinarnos porque sea algo que consideramos no está bien y a pesar de ello se lo estamos haciendo a otros, aunque no nos demos ni cuenta de ello.

  • Prejuzgamos para acomodarnos:

Si asumimos ciertos valores como universales y altamente valiosos y alguien los cuestiona, es probable que nos enfademos porque nos lleva a replantearnos otros puntos de vista y desequilibra nuestra propia verdad.

Por ejemplo, si creo en la honestidad y la fidelidad, y alguien argumenta sobre lo contrario, se cuestionan mis creencias y, ¿qué pasaría si estaba equivocado? Para evitar averiguarlo, me defiendo atacando al otro con argumentos del tipo: “es cerrado de mente”, “no puede ver más allá”.

Otro ejemplo es cuando prejuzgamos y proyectamos en otros aquellas cualidades que justifiquen nuestro acercamiento o alejamiento hacia esa persona.

  • Nos sirve de advertencia:

Como hemos visto también hay espejos indirectos. A veces tenemos que recordarnos a nosotros mismos la necesidad de cuidarnos más, darnos algún capricho y, en definitiva, defender nuestros propios derechos asertivos.

Es por eso que, a veces, acabamos reprochando a aquellos que sí lo respetan este aspecto que nos falta.

Cómo usar la teoría del espejo en psicología

Yoshinori Noguchi en su libro “La ley del espejo” señala que la realidad de nuestra vida es el espejo que refleja nuestro interior.

Así, pone como ejemplo que, al igual que cuando te miras al espejo puedes descubrir si estás despeinado o tienes mala cara, la vida pone a nuestro alcance un espejo emocional al reflejarnos en los demás.

Gracias a eso, apunta que podemos conocernos, darnos cuenta de quiénes somos y cambiar si así lo deseamos.

También apunta que la mejor fórmula para usar la teoría del espejo es hacerse preguntas al respecto y contestarlas sinceramente.

  • ¿Qué es lo que te molesta realmente?
  • ¿Hay alguna parte de tu yo presente o pasado que se relacione con eso que te molesta?
  • ¿En qué aspectos te sentiste agraviado por esa persona o sobre ese aspecto?
  • ¿Cuáles pueden ser los motivos?
  • ¿Qué podrías agradecer a esa persona o situación?
  • ¿De qué tendrías que disculparte tú?

Beneficios de aplicar la teoría del espejo en tu día a día:

Ya hemos adelantado algunos de sus beneficios, como el mayor conocimiento de uno mismo, o una auto-regulación interna.

Además, reconocer tu reflejo en otros puede ayudarte a ser más humilde, no prejuzgar anticipadamente, ganar en empatía y compasión, integrar el lado oscuro que todos llevamos dentro, ganar en paz interior…

Recuerda que no basta con encontrar qué te rechina, profundiza en ti y ponle remedio equilibrándote desde tu interior.


Si te ha gustado el contenido, puedes hacérmelo saber en los comentarios que aparecen más a bajo, o también puedes invitarme a un café 😉 y contribuir al mantenimiento de este blog con tu donativo.

Pincha en la tacita para hacer tu donativo.







Sobre la autora:

psicóloga Ana Hidalgo“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”