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by Ana Hidalgo
A día de hoy, todavía asusta hablar de suicidio, pese a que cada año miles de personas deciden terminar con su vida sin que los telediarios nos muestren esta realidad.
Hace unos años tuve la oportunidad de acceder a un monográfico sobre duelo del psicólogo experto: José González Fernández, donde se señaló una importante realidad que muchos olvidamos:
En España, la tasa de muertes por suicidios es casi tres veces mayor que la de accidentes de tráfico.
Debo decir que ahora, con la pandemia, estas cifras han crecido. No sé a ti, pero a mí conocer estos datos me sobresaltó.
¿Cómo es posible que veamos a diario campañas de prevención de accidentes de tráfico y ninguna de prevención del suicidio?
A mi modo de ver, esto ocurre por varias creencias falsas.
La realidad a veces nos sobrepasa y podemos tener ideas de suicidio, aunque no las verbalicemos o compartamos con otros.
Es decir, no sólo las personas que tienen un trastorno mental piensan en suicidio o mueren por suicidio.
Todos tenemos cierto riesgo de suicidarnos en momentos en los que existe un gran sufrimiento emocional.
Pese a que existen varias posturas al respecto, si se trata con el debido respeto en lugar de centrarse en la muerte en sí misma, hablar de suicidio puede ayudar a salvar vidas.
Hace años se pensaba lo mismo con temas relacionados con la violencia de género y los abusos sexuales, sin embargo, el conocer cómo podemos prevenirlo puede ayudar a evitarlo.
Las estadísticas muestran que, en torno al 80% de las personas que se suicidan han comentado en algún momento sus ideas de suicidio.
No se trata de dar detalles escabrosos o sensacionalismos en prensa, sino de mostrar una realidad que ha sido acallada.
El no poder hablar de ello con cierta naturalidad entre la sociedad hace que los familiares de las víctimas se sientan más culpables y desarropados, es algo así como quedar estigmatizado, haciendo el proceso aún más doloroso.
Las muertes por suicidio son una realidad que no habría que dejar pasar por alto, entre todos podemos ayudar a prevenirlas.
Si crees que alguien que conoces puede estar en riesgo, háblalo abiertamente, acompáñalo, anímalo a pedir ayuda profesional y, sobre todo, escúchalo. Tu apoyo puede ayudar a salvar su vida.
“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.
Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.
Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”.