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Qué hacer cuando te quedas sin palabras

Autora: Ana Hidalgo

A veces nos preocupa el quedarnos sin palabras o no tener nada interesante que decir en una conversación y aquí te surge la gran pregunta: ¿de qué hablar cuando no sabes de qué hablar?

En el artículo de hoy te comparto algunas orientaciones para que sepas qué puedes hacer cuando te quedas sin palabras y no sabes de qué hablar.

Además, te digo 3 secretillos muy importantes a recordar en estas ocasiones.

El encuentro breve:

En ocasiones, acciones tan cotidianas como subir en ascensor, pueden resultar incómodas si no sabemos cómo actuar.

Dime si a ti también te ha sucedido alguna de estas situaciones:

  • Te reencuentras casualmente con un antiguo conocido, os paráis a saludar, pero no tenéis nada que deciros.
  • Por fin conoces a una persona que te guste y a la que quieres impresionar, pero te quedas sin palabras.
  • Te dan una información que te pilla de improviso y no sabes qué decir.

Situaciones como estas son muy habituales y no siempre sabemos cómo resolverlas exitosamente.

Aquí te planteas si hablar o callar y, en caso de hablar ¿qué decir?, ¿cómo salir airoso de una situación así cuando no estás seguro de tus propias habilidades sociales?

La cháchara o hablar por hablar, ¿es beneficiosa?

Como ya nos cantaba Pau Donés en Jarabe de Palo: Depende.

A veces un poco de cháchara puede venir bien para romper el hielo y calmar nuestra ansiedad.

Sí, has leído bien, sobre todo calmar nuestra ansiedad.

Y es que, para muchas personas los silencios pueden resultar muy incómodos.

Si este es tu caso, sería importante que revisases qué te causa realmente esa incomodidad.

¿Acaso te asusta lo que piensen de ti, o quedar mal? Estos suelen ser motivos bastantes comunes.

Ahora bien, si este no es tu caso, quizás pienses que mantener una conversación trivial es una muestra de respeto.

Nos han enseñado a saludar a los conocidos cuando los vemos e intercambiar palabras cordiales como muestra de educación.

Sin embargo, y aquí te lanzo el primer secretillo: no es obligatorio hacerlo.

Es más no sólo no es siempre necesario, sino que tampoco tiene por qué ser beneficioso o recomendable siempre.

Por ejemplo, hay personas que sienten una invasión de su intimidad el que un simple conocido le pregunte sin más.

Para muchos, de hecho, es un engorro el que la gente les de conversación en el ascensor, por ejemplo.

Además, no debes infravalorar el poder de un silencio, a veces es necesario ceder este espacio para la reflexión.

¿Qué puedes hacer entonces?, ¿cómo decidir si charlar o no?

Pues depende de cómo lo vivas tú. Recuerda que no siempre acertarás pues cada persona lo vivirá de forma distinta.

Por eso, actuar conforme a tus creencias y valores te permitirá al menos ser congruente contigo mismo.

¿Qué pasa si quiero conocer a alguien nuevo y no sé de qué hablar?

Aquí va otro secretillo: más importante de lo que dices con tus palabras es lo que trasmites con tus gestos.

No importa tanto el tema del que hables sino el cómo mires a la persona, cómo te acerques a ella, qué indiquen tus gestos…

Si sois desconocidos, ve despacio, esto hará que la otra persona esté más receptiva.

Te pongo un ejemplo.

Piensa en cómo reaccionaría un gato que no te conoce si te presentas ante él bruscamente.

Posiblemente se sienta atacado y no esté receptivo, por lo que tratará de huir o atacarte.

Ahora bien, como ya en su día hablé en otro post sobre cómo encontrar un buen tema de conversación y otro sobre cómo mejorar las relaciones con 7 hábitos, no me entretendré demasiado en ello, ya que puedes leerlos pinchando directamente sobre ellos.

Por eso, tan sólo recordarte ahora que, si quieres conocer a alguien y no sabes qué decir, puedes comenzar a hablar sobre aquello que tenéis en común: el lugar físico en el que estáis, la persona que os ha presentado, el motivo de estar allí…

Algunos trucos que puedes emplear para encontrar un tema de conversación más fácilmente son:

  • Mantenerte al día de las noticias de actualidad.
  • Mostrarte agradable: mirar a los ojos, sonreír…
  • Informarte sobres los gustos y preferencias de esa persona con la que quieres hablar.
  • Preguntar directamente a esa persona.
  • Permitir que sea esa persona la que hable más e incentivarla a hablar.

¿Cómo hago que para que mi conversación no sea superficial si no tengo confianza?

Hables de lo que hables, recuerda que, si hay algo realmente universal que nos sucede a todos son las emociones.

Por eso, si quieres que tu conversación sea algo más que simple charla intrascendente, procura meterlas dentro de tu conversación.

  • Genial, pero… ¿cómo lo hago?

Es más sencillo de lo que crees.

Los temas con los que enlazamos más fácilmente las emociones son la familia, las aficiones, los sueños y la infancia.

Sin embargo, te diré como tercer truquillo que las emociones se pueden emplear en cualquier conversación.

Por ejemplo, imagina que quieres hablar sobre el trabajo.

En lugar de preguntar simplemente a qué se dedica, pregunta qué es lo que más le gusta de su trabajo o si se imaginaba de pequeño trabajando en algo así.

De este modo, estarás ayudando a que la otra persona contacte con su lado más emocional y te permitirá trazar un puente en común para avanzar en la conversación y pasar de una a otra.

Además, el permitir que la otra persona exprese sus emociones la hará sentirse escuchada y respetada, y esto ayudará a que valore la conversación aún más.

En cualquier caso, recuerda que la práctica hará que vayas mejorando.

Esto es, las habilidades sociales pueden aprenderse y entrenarse como cualquier otra habilidad.

Si deseas hacerlo, estaré encantada de ayudarte a través de un proceso terapéutico en el que revisaremos el origen de tus miedos, pero, sobre todo, podrás aprender nuevas herramientas que te ayuden a mejorar tus habilidades.

Ya sabes que me tienes a tu disposición tanto en mi centro de psicología como a través de la terapia online.

Puedes reservar tu cita conmigo directamente pinchando aquí.


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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

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