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by Ana Hidalgo
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Si alguien te pide una foto, un vídeo o un audio subido de tono, te está animando a hacer sexting.
¿Deberías ceder a este tipo de peticiones?, ¿Conoces los riesgos y las ventajas de hacer sexting?
Generalmente se habla de sexting para referirse a fotos y vídeos subidos de tono o con carácter erótico. Sin embargo, los audios o las conversaciones picantes en las que la temperatura sube, también son formas de hacer sexting.
Hacer sexting puede ayudarte a liberar estrés, reactivar el deseo sexual, mejorar la confianza con tu pareja, proporcionar diversión… Sin embargo, y aunque a día de hoy es una práctica sexual muy extendida, no está exenta de riesgos.
Como suele suceder en otros ámbitos, sus beneficios o perjuicios dependerán mucho de cómo se use.
De hecho, un mal uso del sexting puede derivar en problemas de extorsión, ciberbulling, viralidad incontrolada, pederastia, agresiones…
Entrar o no dentro del juego del sexting es decisión tuya, de eso no cabe duda. Ahora bien, aunque el sexting puede tener sus beneficios como explicaba antes, hoy quiero mostrarte su lado oscuro.
Por eso, antes de hacerlo, te animo a que reflexiones sobre varios aspectos importantes:
Por ejemplo, no es lo mismo una pareja con quien mantienes una relación estable que alguien que acabas de conocer. ¿Te fías de esa persona?
Ten en cuenta que, a quien se lo envías hoy, quizás mañana no sea tan de tu confianza o agrado.
Aquí hay que tener clara una cosa, en el momento en que lo envíes, escapará de tu control.
Si te lo han solicitado, tienes que tener claro que debe ser algo consensuado. No cedas si no lo ves claro o no te fías. Si alguien te insiste más de la cuenta y no respeta tu derecho a decidir por ti mismo/a y decir no, ¿por qué crees que va a respetar otros de tus derechos si le envías algo?
En el otro lado, si tú quieres iniciar el juego, hazlo con educación. Ten claro que la otra persona está en su derecho de no aceptar. Ojo con mandar algo explícito cuando no te han dado permiso para hacerlo.
Ten en cuenta que, si estás conectado a una red Wifi, otras personas podrán ver el contenido de tu dispositivo.
De igual modo, puedes tener instaladas aplicaciones a las que has autorizado para acceder a tu galería de imágenes, audios… Esto sucede mucho con todas aquellas aplicaciones gratuitas que nos descargamos, como juegos. Mucho cuidado con todo esto.
Aunque decidas ocultar tu cara, recuerda que puedes ser reconocible por otros muchos aspectos. Por ejemplo, por alguna marca de nacimiento, por algún lunar, por tu tono de voz…
De igual modo, otros factores como los metadatos y la geolocalización también pueden llevar a descubrir tu identidad.
Piensa en qué ocurriría si te roban el dispositivo donde almacenas o guardas dicho contenido. Toma las precauciones adecuadas.
Hacer sexting activo consistiría en ser tú la persona que envía el contenido sexual propio.
El sexting pasivo, por el contrario, lo realizaría la persona que lo recibe.
Es importante que tengas en cuenta que, ambas personas son responsables de lo que suceda con ese contenido.
De hecho, el código penal penaliza a quien difunda o revele este tipo de contenidos sobre otras personas. Por eso, aunque te pueda parecer morboso o divertido, nunca enseñes, reveles o difundas el contenido intercambiado.
Recuerda que si recibes este tipo de contenido de forma inesperada puedes denunciarlo. Al igual que si alguien te acosa o extorsiona por escenas que tú hayas protagonizado.
En cualquier caso, dado que el sexting es una práctica libre, si estás decidido/a a hacerlo, toma las precauciones adecuadas.
Si has decidido hace sexting, te animo a hacerlo bien, tomando precauciones. Aquí te comparto 10 recomendaciones al respecto.
Recuerda, el límite de hasta dónde quieres mostrar o llegar lo marcas tú. Muchas veces una buena conversación picante puede ser suficiente para disfrutar de los beneficios del sexting. Una llamada telefónica, por ejemplo, puede ser más sugerente y tiene menos riesgos.
Disfruta de tu sexualidad con responsabilidad y precaución. Así será doblemente placentera.
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