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Truco para no discutir con tu pareja

La historia del burro y el esquilador.

Autora: Ana Hidalgo

¿Te gustaría conocer algún truco para no discutir con tu pareja?

Yo aprendí uno buenísimo hace ya muchos años, ¿quieres saber cuál es?

Siendo niña mi padre me enseñó un gran truco para no discutir por malentendidos.

Ya en el momento de oírlo me pareció algo muy obvio y sencillo, sin embargo, a lo largo de mi vida personal y profesional, he visto que pocas personas lo llevan a la práctica y por eso quiero compartirlo hoy contigo.

Él me contó una historia que sucedió cuando él era pequeño y que todavía recuerda, ¿quieres oírla?

La historia transcurre en su pueblo, en un pequeño pueblito de Extremadura (al sur de España).

No recuerdo los nombres de sus protagonistas, por lo que los llamaré Braulio y el esquilador.

Aunque no la cuento también como él, aquí va mi versión resumida.

La historia del burro y el esquilador

Una calurosa mañana, Braulio atravesó la plaza del pueblo montando en burro.

Paró un momento para ir a hacer unos recados y, al desmontar, se encontró con el esquilador del pueblo.

El esquilador era un hombre bastante jovial y buen trabajador, aunque ese díaestaba bastante aburrido por la falta de trabajo.

  • “Braulio, veo que llevas la bestia muy mal acicalá, ¿quieres que te la esquile?”
  • “Lo cierto es que sí, llevas razón, por un lado, debería cortarle el pelo porque el pobre animal pasa mucho calor, pero, por otro lado, no, porque el burro es de mi hijo y no sé cómo se lo tomará”.

Braulio amarró el burro y marchó a hacer sus recados justo en el local de al lado.

Al terminar sus labores no podía creer lo que veían sus ojos, el esquilador había cortado el pelo del burro por un lado y había dejado al animal con el vello largo por otro.

¿Qué había ocurrido?

Al no concretar su decisión, el esquilador había tomado las palabras de Braulio al pie de la letra, y esquiló al animal tan solo, por un lado.

Además de sentirse el hazmerreír del pueblo todo el día hasta esquilar al burro por completo, Braulio aprendió dos lecciones.

La primera, que el esquilador tenía mucho humor y quizás un poco de mala uva, y la segunda y más importante, aprendió lo importante que es concretar lo que uno quiere.

¿Por qué te cuento todo esto?, ¿qué tiene que ver con las relaciones de pareja?

Te lo cuento porque esto es algo que ocurre con muchísima frecuencia y da lugar a muchos malentendidos.

Por eso, un muy buen truco para no discutir tanto con tu pareja es concretar.

Te muestro un ejemplo más actual.

  • Cariño, ¿quieres que vayamos a casa de mis padres este fin de semana?
  • Pues no sé qué decirte cielo, por un lado, me apetece estar allí en el campo que estamos muy tranquilos, pero, por otro lado, también tengo ganas de quedar con nuestros amigos.

Si no continuamos la conversación y la dejamos así en el aire, sin concretar nada, esto puede dar lugar a discusiones.

Al llegar el fin de semana uno puede dar por hecho que irán al campo con la familia y el otro que saldrá con sus amistades.

¿Te ha pasado algo parecido alguna vez? Compártelo en el chat.

¿Por qué ocurre esto?, ¿por qué cada uno interpreta una cosa de una misma conversación?

Quizás te suene raro, pero tendemos a rellenar la información que nos falta.

De hecho, la rellenamos con aquello que nos hace sentir mejor con nuestras ideas y pensamientos.

Es decir, buscamos la congruencia.

Si por ejemplo estamos de bajón o enfadados, nuestra mente recordará aquellos motivos, comentarios y situaciones que nos lleven a sentir esta congruencia con nuestro enfado o tristeza.

Sin embargo, si estamos felices, tendemos a pensar que todo saldrá como nosotros esperamos y somos más positivos.

Así, si por ejemplo propuse lo de visitar a la familia con la esperanza de que mi pareja dijera que no le apetecía ese plan, recodaré más fácilmente la parte en la que indicaba que iba a salir con sus amistades.

Sin embargo, si estaba deseando ver a mi familia y pasar el día en el campo, recordaré más fácilmente que comentó que también le apetecía pasar el día tranquilo en el campo.

  • Ana, ¿y si los dos recordamos toda la conversación, pero de forma distinta?

Pues eso indica que cada uno le dio más importancia a una parte de la conversación que a otra, como te comentaba dependerá de los factores internos de cada uno, de cómo se sintiera en el momento de hablarlo.

Por eso, te recomiendo que, al finalizar alguna conversación importante, elaboréis en voz alta, y de forma consensuada, un pequeño resumen para aseguraros de que ambos habéis entendido lo mismo y llegado a las mismas conclusiones.

Es decir, una vez más hay que concretar.

¿Por qué es tan importante concretar?

Porque cuando no concretamos, tendemos a ver todo de forma exagerada y dicotómica, perdiendo matices.

Como puedes imaginar, esto da lugar a errores de pensamiento bastante frecuentes (siempre, nunca, todo, nada, jamás…)

Concretar es importante y no sólo cuando exponemos una situación o damos una respuesta, sino también cuando queremos que se produzca algún cambio.

Por ejemplo, fíjate que cuando no concretamos aquello que nos ha molestado de una situación, nos salen las acusaciones del tipo: “tú siempre…”, “yo nunca…”.

¿Te ha pasado eso alguna vez, el exagerar cuando discutes y no concretar lo que realmente te sucede? Dime si te suenan estas expresiones:

  • Siempre hacemos lo que tú quieres.
  • Nunca tienes en cuenta mi opinión.
  • No me escuchas cuando te hablo.
  • Siempre me toca decidir a mí…

Estos son sólo algunos ejemplos dónde no se concreta, pero existen muchísimos otros.

Así, al no concretar, surge el conflicto dado que no tenemos ni aportamos una visión clara de la realidad, sino que exageramos lo que sucede.

Por ejemplo, ¿de verdad piensas que tu pareja no te escucha NUNCA? Mira que nunca es nunca, el 0% de las veces.

No lo creo, seguro que alguna vez te escucha.

Fíjate que no estás planteando a tu pareja que no te has sentido escuchado en una situación determinada, sino que estás acusando de no hacerlo NUNCA, lo que le pondrá a la defensiva.

Por eso, este sencillo truco de concretar aquello que realmente quieres, sientes o piensas, te ayudará a evitar este tipo de peleas.

¿Verdad que es bastante simple y lógico?

Pues ya sabes, a aplicarlo con más frecuencia.

Si deseas recibir mi ayuda profesional para mejorar tu relación de pareja, ya sabes que me tienes a tu disposición.

Me encuentras en terapia@terapiaconana.com


 

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Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

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