¿Qué le falta a nuestra relación? Quizá no sea lo que estás pensando
Cuando una relación de pareja no va bien, es fácil empezar a preguntarse: «¿Qué le falta a nuestra relación?»
Quizá falta tiempo juntos, conversación, deseo, cariño o ilusión.
O quizá no sabes exactamente qué está pasando, pero tienes la sensación de que algo ya no es como antes.
Y cuando no encontramos una explicación clara, nuestra cabeza intenta encontrarla.
Empezamos a fijarnos en lo que ha cambiado, en lo que ya no hacemos, en las discusiones, en la distancia, en aquello que echamos de menos.
Miré tanto las grietas que dejé de ver la casa que habíamos construido.
Me fijé en lo que faltaba, en lo que ya no hacíamos, en lo que había cambiado.
Hasta que un día me pregunté:
¿Qué estaba dejando de ver?
Cuando una relación atraviesa una etapa difícil, es fácil mirar únicamente aquello que duele: una conversación que ya no tenemos, menos deseo, menos planes juntos, más discusiones, una palabra que ha hecho daño…
Y cuanto más miramos esas grietas, más grandes pueden parecernos.
Hasta llegar a confundir una parte de la relación con toda la relación.
Por eso, antes de preguntarnos qué le falta a nuestra relación, quizá necesitemos hacer algo diferente: parar y recuperar perspectiva.
¿Qué le falta a mi relación cuando siento que algo no funciona?
Cuando una relación de pareja no va bien, es normal intentar encontrar rápidamente qué le falta.
Puede que eches de menos pasar tiempo juntos, que ya no habléis como antes, que haya disminuido la intimidad o que la relación se haya instalado en una rutina que ya no os hace bien.
En otras ocasiones, lo que pesa es la sensación de desconexión, la falta de reconocimiento, el deseo que ha cambiado o la impresión de que cada uno está haciendo su vida por separado.
Son áreas importantes de una relación, pero identificar aquello que echamos de menos no significa haber encontrado todavía el problema.
De hecho, añadir aquello que creemos que falta no siempre consigue que la relación vuelva a funcionar.
Al fin y al cabo, algo que siempre os funcionó puede que ya no lo haga. Vuestras circunstancias han cambiado y vosotros también.
En algunas ocasiones lo que necesitamos no es añadir algo, sino entender qué está ocurriendo entre vosotros.
La perspectiva: una forma diferente de mirar
Hay algo que muchas veces nos falta cuando intentamos entender qué está pasando en nuestra relación: perspectiva.
Fíjate en el dibujo que te comparto.
Cuando observamos una escena, nuestra atención puede quedarse atrapada en aquello que está en primer plano. Lo que queda alrededor sigue estando ahí, pero apenas lo vemos, porque le hemos restado importancia.
Con las relaciones puede ocurrir algo parecido.
Cuando estamos dolidos, preocupados o enfadados, aquello que nos duele ocupa todo el primer plano.
Si mi pareja está distante, veo su distancia. Cuando discutimos mucho, veo nuestras discusiones. Si tenemos menos relaciones sexuales, veo la falta de sexo. Si ya no hacemos tantos planes juntos, veo todo lo que hemos dejado de hacer…
Y cuanto más fijamos la atención en esa parte de la relación, más fácil resulta pensar que esa parte es toda la relación.
Pero una relación es mucho más amplia que aquello que ahora mismo nos preocupa.
Puede seguir habiendo cariño, complicidad, cuidado, proyectos compartidos o momentos en los que todavía os sentís cerca. También puede haber problemas importantes que no conviene minimizar.
La cuestión no es mirar hacia otro lado. Es conseguir mirar la escena completa.
Sobre la autora:
“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.
Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.
Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”.
