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by Ana Hidalgo
¿Crees que ser amigos con derechos es una buena idea o que alguno terminará sufriendo?
Marta y Javier son amigos desde hace años. Se llevan bien, confían el uno en el otro y un día deciden empezar una relación sin compromiso. “Será divertido”, piensa Marta, “sin ataduras, sin dramas.”
Al principio, todo parece fácil. Se ven cuando quieren, disfrutan de la intimidad y siguen con sus vidas sin rendir cuentas. Pero, con el tiempo, Marta empieza a notar que espera mensajes de Javier con ansiedad, se siente molesta cuando él le dice que ha salido con otra persona y, sin darse cuenta, empieza a desarrollar sentimientos que no estaban en el plan.
📌 ¿Te ha pasado algo similar? ¿Has sentido que esta «relación sin compromiso» te está generando más dudas y emociones de las que esperabas?
No todas las personas reaccionamos igual ante una misma situación. Los amigos con derechos pueden ser algo positivo o negativo en función de cada caso concreto.
Es por eso que, en este artículo quiero mostrarte:
💡 Por cierto, si estás dudando sobre lo que realmente quieres en tus relaciones, te recomiendo «Cómo decidir entre dos amores.»
En cualquier caso, y como no me canso de decir, la decisión de mantener o no este tipo de relación puede ser o no acertada en función de cada caso concreto, de las personas implicadas y de sus experiencias y expectativas al respecto.
Un amigo con derechos (también llamado follamigo o amigo con beneficios) es alguien con quien mantienes una relación sexual sin compromiso romántico ni exclusividad.
En algunas ocasiones surge con alguien conocido (un amigo de hace tiempo, por ejemplo), pero en otras ocasiones puede ser alguien con quien no mantienes ningún otro tipo de relación salvo sexual.
En principio este tipo de relación surge como un desahogo físico y no implica compromisos añadidos. Es decir, puedes llamar a tu amigo/a con derechos cuando quieres desfogarte sin necesidad de tener que ir a un cine, cenar o mantener ningún tipo de conversación profunda que implique intimidad emocional.
Si bien pueden existir muchos motivos para ello, con frecuencia he escuchado estos:
Pero en la realidad, la línea entre el placer y el apego puede volverse muy delgada según cada caso.
La respuesta es clara: sí, pero no para todos los casos ni personas.
Si ambas personas tienen expectativas claras y son emocionalmente maduras, esta relación puede funcionar sin generar sufrimiento. Algunas ventajas que pueden tener frente a otro tipo de relaciones son:
Ejemplo: Pedro es soltero y no quiere una relación seria porque está enfocado en su carrera. Para él, tener una amiga con derechos es una opción cómoda y sin estrés. No se preocupa por entrar en Apps para ligar ni se siente culpable por no tener tiempo para una pareja.
Ejemplo: Laura acaba de salir de una relación larga y quiere darse tiempo antes de comprometerse con alguien. Le gusta la idea de tener una relación donde pueda disfrutar y experimentar sin sentir presión.
Ejemplo: A diferencia de una relación formal, no hay expectativas de exclusividad ni de compartir cada aspecto de la vida personal. No es necesario esforzarse tanto, compartir valores ni opiniones.
Ejemplo: Teresa ha decido tener una relación de amigos con derechos con su amigo Juan porque sabe que no corre riesgos de ETS y que puede hablar con él claramente al conocerse desde hace años.
👀 Pero… ¿realmente se puede evitar el apego emocional?, ¿tú que opinas?
Aunque en teoría todo es «sin compromiso», en la práctica los sentimientos pueden aparecer sin que te des cuenta. No ocurre en todas las ocasiones, pero apostaría a que sí ocurre en muchas de ellas. Es por eso que, antes de meterte en una relación de amigos con derechos te plantees si podrás sobrellevarla. Algunos riesgos que pueden surgir:
Esto es muy típico en las películas, pero en la vida real… También. Ejemplo: María nunca pensó que se enamoraría de su amigo con derechos, pero cada vez que está con él siente más ganas de algo serio. Sin embargo, él sigue viéndolo solo como diversión. ¿Cómo crees que acabará esto? Exacto, con al menos un corazón roto.
Un clásico muy habitual es también tener celos cuando no existe una relación real. Acuérdate, por ejemplo, cuando hablamos de los duelos de los “casi algo” vimos cómo se puede sufrir incluso aunque la relación no fuese real. Ejemplo: Diego no se considera una persona celosa, pero cuando su amigo con derechos sube fotos con otra persona, siente molestia y ansiedad. Sabe que no tienen nada y quiere que siga así, pero su ego al saber que no es el único le incomoda.
Ejemplo: Carla cree que esta relación es algo estable porque han estado juntos durante meses. Sin embargo, cuando necesita un hombro en el que apoyarse y contar sus penas, se da cuenta de que ella esperaba algo más que nunca fue real. Su amiga con derechos no tiene tiempo de darle consuelo o atención.
Este tipo de relaciones tampoco está exenta de dependencia emocional. Ejemplo: Aunque sabe que esta dinámica ya no le hace bien, Juan sigue quedando con su amigo con derechos porque se siente solo y no quiere perderle. Terminar una relación, incluso cuando es entre amigos con derechos, no es fácil. El vínculo creado puede que exista cierta dependencia emocional.
👀 Si te identificas con alguna de estas situaciones, te recomiendo mi artículo «Cuando amar duele.«
Como tantas veces te digo, antes de entrar en una relación, hazte estas preguntas. Te comparto algunas muy potentes que te ayudarán a decidir si sumergirte o no en relaciones de amigos con derechos:
👀 Si alguna de tus respuestas es «no», es posible que esta relación te genere más problemas que beneficios. Cuidado con dónde te metes.
Si decides seguir con esta dinámica, estos consejos pueden ayudarte a evitar malentendidos y sufrimiento emocional:
Es importante aclarar algunos aspectos desde el primer momento. Por ejemplo, si uno de los dos empieza a tener sentimientos, ¿qué harán?, ¿seguirán o lo terminarán?
Genial que podáis disfrutad de intimidad entre amigos, pero es importante que después de vuestros encuentros reviséis cómo os afectan. Por ejemplo, si notas que cada vez que la otra persona no te responde rápido te afecta, tal vez la relación ya no es tan «sin compromiso».
Esto puede que os cueste un poquito más identificarlo, pues no se suele hacer de forma consciente o intencionada, pero también está ahí. Por ejemplo, ai cada vez que te sientes solo/a buscas a tu amigo con derechos, pregúntate si realmente quieres seguir con esta dinámica o si estás evitando enfrentar algo más profundo.
Si sientes que esta relación ya no te hace bien, pero no sabes cómo salir, es momento de reflexionar. Lo sé, puede que esa persona sea realmente un amigo/a tuyo y no quieras herirle, pero si esta dinámica te daña es importante hablarlo.
📌 Te comparto varias opciones para manejar la situación:
💡 Si te cuesta salir de esta dinámica y sientes que te afecta emocionalmente, la terapia puede ayudarte a entender qué es lo mejor para ti.
Ya sabes que, a este respecto, me tienes a tu disposición. Reserva tu sesión aquí y trabajemos juntos/as en esto.
✔️ Si tienes claro lo que ambos buscáis y habéis establecido límites sanos, ser amigos con derechos puede ser una experiencia positiva.
❌ Pero si notas que a alguno de los dos le afecta emocionalmente, es momento de replanteártelo.
En cualquier caso, si necesitas claridad sobre lo que realmente quieres y cómo manejar tus emociones en este tipo de relaciones, ya sabes que puedes contar conmigo. La terapia puede ayudarte a esclarecer qué es lo que realmente deseas o necesitas.
📌 Agenda tu sesión aquí mismo y sal de dudas. Si lo prefieres, envíame un whatsApp y la agendamos desde allí.
