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Mi relación de pareja es mi empresa

Autora: Ana Hidalgo

¿Has oído hablar de las matemáticas de las relaciones de pareja? Se trata de una realidad que desmonta las matemáticas tradicionales.

Hasta el momento, nos han enseñado que si a uno le sumas uno obtienes dos. Sin embargo, cuando hablamos de relaciones de pareja el resultado es distinto.

Es más, las matemáticas de las relaciones de pareja muestran que uno más uno es tres.

De hecho, muchas relaciones de pareja fallan porque no terminan de entender la realidad matemática que la relación requiere.

Las matemáticas de las relaciones de pareja dicen: Uno más uno …TRES

Cuando formamos una relación de pareja, muchas veces pensamos que todo lo que ocurre en ella depende de las personas que la componen. Sin embargo, esta información no es del todo cierta, está incompleta.

Además de nuestras acciones, las matemáticas de las relaciones de pareja nos muestran que hay muchos otros factores en juego. Entre ellos, las familias.

Así, lo que ocurre en la pareja muchas veces está influenciado por terceros como las familias, los amigos, el trabajo…

Ahora bien, debemos tener claro, que las decisiones de cómo evoluciona la relación dependerá de las personas que la componen.

Entonces, ¿por qué los psicólogos de pareja decimos que uno más uno suma tres?

Sencillo, todo es cuestión de perspectiva, te lo explico con un ejemplo.

Las matemáticas de las relaciones de pareja pueden entenderse como estadísticas. Por ejemplo, en cuanto al número de parejas que se forman o se separan.

Sin embargo, a mí me encanta relacionar las mates de pareja con una visión empresarial.

Creando una empresa o una relación de pareja

En una relación de pareja existen tres componentes: tu pareja, tú y la relación que formáis.

De tal forma que vuestra relación es un ente independiente. No eres tú, ni lo es tu pareja, ni tan siquiera es la suma de ambos. Vuestra relación es mucho más, evoluciona en función de muchos factores que la afectan.

Esta idea de que en una relación de pareja son tres los componentes, es más importante de lo que crees. Esto es así porque entenderlo bien marcará parte del éxito de la relación.

Imagina que tú y tu pareja montáis una empresa. Cada uno de los dos asumirá ciertas responsabilidades sobre la misma, os convertís en socios.

Sin embargo, que la empresa sea vuestra no os autoriza a hacer lo que os dé la gana.

Por ejemplo, debéis asumir responsabilidades comunes como el pago de impuestos.

Dentro de una relación de pareja estas responsabilidades comunes podrían ser, el cuidado de los hijos o pagar la hipoteca.

Pero, además, tampoco individualmente podéis actuar como os dé la gana si queréis que la empresa prospere. Cada uno tendrá sus propias responsabilidades individuales.

Por ejemplo, no se te ocurriría faltar al trabajo, coger dinero de la caja o poner verde a tus clientes. No lo harías por algo muy sencillo: sería malo para la empresa.

Es decir, si queréis obtener beneficios, tendréis que ser responsables y confiar en que vuestro socio también lo será.

En una relación de pareja sucede lo mismo. Si sólo buscas tu propio beneficio en lugar de el de la empresa (relación), ésta quebrará.

Por eso, para que una relación funcione, habrá que velar por todos sus componentes. No basta con que tú y tu pareja estéis bien, también debéis cuidar vuestra empresa para obtener beneficios.

¿Es rentable tu empresa o relación de pareja?

Como sabes, toda empresa se crea para obtener beneficios (del tipo que sean).

Si un mes la empresa va mal y no obtiene beneficios, es responsabilidad de ambos, pero es absurdo que te enfades con tu socio. Tanto tu socio como tú queréis algún tipo de beneficio de esta empresa, de lo contrario no la mantendríais.

Es decir, es la empresa la que tiene que dar beneficios, no tu socio.

Por eso precisamente, en las matemáticas de las relaciones de pareja se insiste en que uno más uno da tres.

Si no cuidas tu empresa, por mucho que creas que estás cuidando a tu socio, la empresa no funcionará.

Esto quiere decir que, a la hora de tomar decisiones no se trata de ceder siempre para que tu socio sea feliz, sino de hacer lo que sea mejor para el futuro de la empresa.

Si uno de los dos da siempre la razón al otro para evitar conflictos, muy probablemente la empresa no prosperará. Se quedará estancada y no podrá evolucionar.

¿Cómo puedo obtener beneficios de mi relación de pareja para que sea próspera?

Tu empresa (relación), como cualquier empresa, necesita de un capital inicial para formarse. En este caso, ese capital puede llegar en forma de amor, pasión, compromiso…

Este capital irá cambiando con el tiempo. Unas veces los beneficios serán mayores y otras no tan notorios.

Ahora bien, en función del empeño que pongas en ella, más posibilidades habrá de conseguir éxito.

Aquí, las matemáticas de las relaciones de pareja vuelven a aparecer.

Igual que si no metes dinero en tu cuenta bancaria no puedes sacar dinero, no esperes sacar beneficios de una relación en la que no haces aportaciones.

Lo curioso es que no siempre hay que hacer grandes aportaciones para obtener grandes beneficios. En este aspecto, las matemáticas de las relaciones de pareja se asemejan un poco a la cotización en bolsa.

En ocasiones, una pequeña inversión te dará grandes beneficios y otras veces pensarás que estás obteniendo pérdidas. Esto es así porque la bolsa fluctúa, igual que las relaciones de pareja.

Sin embargo, si tu inversión es buena, recuperarás muy probablemente lo invertido.

Además, como en toda empresa, habrá distintas áreas en las que invertir. Por ejemplo, en una empresa puede ser la parte de marketing y publicidad, relaciones públicas, economía, trato al cliente…

En una relación de pareja sucede lo mismo. Para que funcione y puedas obtener beneficios, tendrás que atender a muy distintas áreas.

Entre ellas: el afecto, el amor, el respeto, la protección, la amistad, la pasión, la comunicación, la confianza, la diversión…

Por eso, para saber cuántos beneficios obtendréis, plantéate:

  • ¿Cuánto capital/ atención estáis tu pareja y tú poniendo en vuestra relación?
  • ¿Hay algún área que estéis descuidando?
  • ¿Estáis los dos velando por el interés de la empresa o por el vuestro propio?
  • ¿Qué nuevas aportaciones podéis hacer para que vuestra empresa marche mejor?

Y a ti, ¿te salen las cuentas? Me encantará leer tus comentarios.