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Desapegarse para disfrutar el presente

Autora: Ana Hidalgo

Aprender a soltar y comenzar a recibir es una tarea necesaria y difícil al mismo tiempo.

Con frecuencia nos cuesta desprendernos del pasado en su más amplio sentido. Nos aferramos a creencias, recuerdos, objetos… y lo hacemos sin darnos cuenta de la carga que esto nos supone.

Por qué es importante aprender a soltar

En consulta, suelo pedir a mis clientes que sostengan un libro mientras continuamos con la sesión.

Al principio les parece algo tonto, pero suelen acceder sin más. Sostienen el libro y continúan tranquilamente charlando conmigo.

Pasado unos minutos el libro comienza a incomodarles, les dificulta el mover las manos con naturalidad, les estorba.

Algunos de ellos deciden soltar el libro en la mesa, otros en cambio lo mantienen.

Entonces les explico: Muchas veces guardamos pequeñas cosas sin darle importancia alguna. Unas veces por decisión propia, otras por petición de otros. Sin embargo, si las mantenemos mucho tiempo pueden terminar incordiándonos y haciendo más molesta nuestra vida.

Por ejemplo, sostener el libro un par de minutos podía hasta resultar divertido al principio, pero si lo tienes que cargar toda tu vida, puede pasar a ser un problema. Te impedirá coger bien otras cosas, expresarte mejor, o en casos extremos, dañar tu musculatura si se prolonga con una mala postura.

Obviamente, no se trata de soltar todo lo que hay del pasado en nuestra vida. Ahora bien, entre soltar todo y soltar aquello que nos daña hay una gran diferencia.

Por eso, aconsejo ir haciendo limpieza de vez en cuando y deshacernos de las que nos resultan inútiles o dañinas.

Y es que, sólo cuando aprendemos a soltar estamos disponibles para recibir otras nuevas oportunidades. Así, liberamos nuestras manos, nuestra mente o nuestra alma para algo más acorde al presente que vivimos.

Sentido de aprender a soltar y comenzar a recibir

Imagina que por algún motivo tu coche quedara destrozado, siniestro total. Ahora imagina que, a pesar de saber que no tiene solución te aferraras a él con fuerza y te negaras a probar otras formas de transporte, ¿cómo crees que sería tu vida?

Ahora cambia coche por relación de pareja, trabajo, hogar… ¿cómo sería tu vida si aún estuvieses aferrado a tu primera relación de pareja fallida, a un trabajo que no te gusta, o al hogar de tus padres en lugar de al tuyo propio?

Probablemente no te sentirías demasiado feliz o satisfecho con tu situación. No te estarás permitiendo disfrutar de lo que tu presente te ofrece por vivir apegado al pasado.

Es más, el no soltar el pasado te impediría avanzar, aprovechar nuevas oportunidades o, simplemente disfrutar de tu realidad presente.

Por qué nos cuesta aprender a soltar

La respuesta en la mayoría de los casos suele ser sencilla: por miedo.

Quizás te aferres a tu pasado por miedo a lo desconocido, al dolor, la soledad, la tristeza, nostalgia del pasado…

En otras ocasiones, cuesta aprender a soltar y comenzar a recibir porque no nos creemos merecedores de algo mejor. Muchas personas ven su dolor como la forma de pagar por sus errores y se aferran a él eternamente.

A veces, simplemente nos hemos vuelto dependientes o no nos hemos detenido a pensar en lo que está sucediendo.

Así, es fácil quedarse atrapado en pensamientos, creencias o valores que hemos encontrado en la sociedad sin plantearnos siquiera si estamos de acuerdo con ellos.

Que algo funcionase en el pasado no significa que siga haciéndolo. Plantéate qué te aferra entonces a ello, de qué te protege. Si consigues averiguar esto tendrás un gran paso ganado.

Ten en cuanta que puedes aprender a soltar y comenzar a recibir en cualquier momento de tu vida. No hace falta que sea una fecha especial, simplemente tienes que regalarte esa oportunidad.

Y si quiero aprender a soltar, pero no sé cómo hacerlo, me cuesta

Échales un vistazo a estos 3 pasos esenciales:

  1. Asume que no es una tarea sencilla

Antes que nada, debes saber que aprender a soltar no es sencillo como decía al principio. Y no lo es porque es doloroso, conlleva atravesar un duelo.

Aprender a soltar supone dejar atrás algo, perderlo, y eso escuece. A veces, mucho.

Debemos estar dispuestos a transitar el duelo y, en su primera fase, atravesar el dolor y el miedo a despedirnos de lo que dejamos atrás.

Prepararte para asumir un reto con cierta dificultad te ayudará a estar más preparado para transitarlo. Cárgate de energía y avanza a tu ritmo, paso a paso, poco a poco.

  1. Comienza por lo más fácil: los objetos

Generalmente aquello que conviene soltar suele tener varias capas.

Por ejemplo, en una relación de pareja guardas recuerdos físicos como fotos o regalos, pero también recuerdos emocionales.

La parte física te será más fácil de controlar y, por tanto, de despedirte de ella.  De ahí que se recomiendo borrar su teléfono, guardar o eliminar sus fotos, recuerdos de vacaciones conjuntas …

Un truco puede ser hacer una foto a uno o varios objetos y mantener simplemente su recuerdo en la foto.

De esta forma, ganas espacio y vas quitando carga emocional al objeto.

Si se trata de soltar para tu crecimiento personal, puedes comenzar ordenando tu armario o los cajones de tu casa y desprendiéndote de todo aquello que no te sirve o te aferre al pasado de forma dolorosa.

Como suele decirse: “jamás estrenarás ropa nueva mientras tengas tu armario repleto”.

Comienza por sacar lo que no te sirve, no se puede arreglar o te daña en cada una de las áreas de tu vida. De esta forma irá quedando más espacio para recibir lo nuevo.

  1. Organiza tu ritual de despedida: soltar lo emocional

Si tienes claro que ya no quieres algo en tu vida, pero te cuesta soltarlo emocionalmente, prepara un “funeral”.

Suele funcionar muy bien preparar un pequeño funeral o ritual de despedida.

En algunas ocasiones bastará con escribir una carta donde se plasmen tus sentimientos y emociones. En otras, será necesario pedir un poco de ayuda profesional.

Si decides tomar esta opción, y escribir una carta, se brutalmente sincero en ella.

Agradece los buenos y malos momentos, pues estos últimos te ayudan a hacer este tránsito más fácil. Saca tu alegría, pena, dolor, rencor…y hazlo sin censura.

Después, léelo en voz alta como si hablases con esa persona, situación u objeto de quien te quieres despedir.

Hazlo tantas veces como necesites, hasta que sientas que ya está todo dicho y no tiene sentido conservarlo.

A continuación, quema, rompe o deshazte de la carta enterrándola. Estarás listo para comenzar otra etapa de mayor serenidad y comenzar a recibir.

Si a pesar de este ejercicio te sigue costando soltar emocionalmente, y deseas un poco de ayuda extra, ya sabes que me tienes a tu disposición. Hay muchos ejercicios diferentes en terapia que pueden ayudarte a pasar página, aprender a soltar y comenzar a recibir.

Puedes contactarme y reservar tu cita directamente conmigo pinchando aquí.

Recuerda que, a veces, el mayor aprendizaje que te da el pasado está en aprender a soltarlo.