google-site-verification: google7dcda757e565a307.html

From AI integration to cross-platform fluency—discover the must-have technical and soft skills for today’s most in-demand dev roles.

by Ana Hidalgo
Muchos desean tener hijos, pero antes de ello, olvidan pensar en cómo prepararse para ser padre o madre.
Tanto si ya tienes hijos, como si deseas tenerlos, reflexiona un momento sobre si vuestra relación de pareja está preparada para ello.
Fíjate que no hablo de ti o de tu pareja, sino de tu relación de pareja. Es decir, de si estáis preparados como pareja para afrontar la maternidad/paternidad.
¿Por qué te lo pregunto?, sencillo, tras ser padres/madres, en muchas ocasiones comienzan los conflictos de pareja. Es decir, ambos querían hijos, pero no se habían preparado como pareja para afrontarlo.
Como sabes, prepararse para ser padre o madre al tiempo que sigues siendo pareja, hijo/a, empleado/a,amigo/a… no es tarea sencilla.
Cada persona tiene su propio modelo de paternidad/maternidad en su cabeza. Todo depende de su educación, cultura, y por supuesto, sus propias vivencias.
Ahora bien, ¿tú y tu pareja habéis ya puesto en común vuestras ideas al respecto? Muchas veces es algo que se olvida.
Las diferencias en ideas, creencias y valores sobre cómo afrontar la paternidad/maternidad en pareja pueden acabar pasándote factura.
Probablemente, cada uno viva como “algo natural” o “saludable” el tipo de educación que le es más familiar.
Por ejemplo, quizás la educación que recibiste haya sido más estricta, y la recibida por tu pareja fuese más permisiva. De ahí, que surjan conflictos entre vosotros a la hora de ponerse de acuerdo.
Además, por si fuese poco la educación y crianza de los hijos, también hay que reestructurar aspectos muy importantes como el tiempo que quedará para cada uno y para ser pareja (no sólo papa y/o mamá).
Esta teoría que parece tan fácil de responder, en la práctica suele acabar siendo una improvisación tras otra.
Hay que tener en cuenta que, cuando hay niños de por medio, la realidad incluye un sistema familiar mucho mayor.
Ahora el nuevo miembro de la familia lo es para todos: Es decir, es también nieto/a, sobrino/a, hermano/a, primo/a.
De ahí, que haya que lidiar con más factores familiares, cuya importancia, posiblemente, no teníamos bien calibrados.
Ante esta problemática tan común, es mejor anticiparse y prepararse para ser padre o madre en pareja.
Todos sabemos que nuestros padres, por muy bien que lo hicieran con nosotros, tuvieron su propio estilo de crianza.
Algunos de sus métodos funcionaron, otros no, y algunos han quedado ya obsoletos por el cambio socio-cultural producido.
Si deseáis crear vuestra propia identidad como padres/madres aunando los puntos a favor de vuestra relación de pareja, esta técnica os será de gran ayuda.
Anota en un papel la forma de crianza que has recibido: aprendizajes de vuestra familia, cagadas, y vivencias neutras.
A continuación, elige cuáles de ellas quieres meter en tu “mochila” para que guíen tu paternidad/maternidad. Si lo ves necesario, puedes incluir las tuyas propias.
Después, pide a tu pareja que hago lo mismo creando su propia “mochila”.
Finalmente, poned en común vuestra experiencia, explicando por qué habéis incluido algunos tipos de crianza y eliminados de vuestra mochila otros.
Podéis contad anécdotas que os hayan marcado y os hayan llevado a inclinaros hacia esa decisión. De esta forma os será más sencillo entender los valores al respecto que tenéis cada uno.
Así, creando una mochila común, llegaréis a acuerdos más fácilmente, creando juntos vuestro propio estilo de crianza.
Todos hemos perdido los nervios alguna vez en la vida y es que, generalmente el estrés saca nuestra peor versión.
Prepararse para ser padre o madre es asumir que también perderás los nervios. Pasarás noches sin dormir, soportarás gritos de niños, se reducirá tu tiempo libre… es por eso que hay que entrenarse emocionalmente.
Al igual que si decides escalar una gran montaña o cruzar un desierto debes ir poco a poco, aclimatando tu cuerpo a diferentes presiones o temperaturas, prepararse para ser padre o madre también requiere de un periodo de adaptación.
Busca un momento tranquilo al día para entrenar tus emociones. Revisa cómo te has sentido a lo largo del día y cita cada una de las emociones experimentadas.
A continuación, trata de describir la situación en la que tuvo lugar esa emoción de la forma más exacta posible, separando la situación de la emoción.
Cuando lo tengas, descubre el pensamiento que había detrás de tu emoción.
Tu pensamiento pudo haber sido algo así como: “siempre me trata como a un niño”.
Como puedes ver, es fácil que un pensamiento rápido vaya acompañado de algún sesgo cognitivo. ¿Realmente tu pareja te trata SIEMPRE como a un niño?
Ahora, sustituye este pensamiento por otro más adaptativo.
Por ejemplo, mi pareja me riñó por no tirar la basura, posiblemente esté soportando mucho estrés y no encontró otra manera de hacerlo, hablaré con ella para averiguar qué le sucede.
Así, podrás ir encontrando cómo tus pensamientos, es decir, la forma de interpretar tu realidad, afectan a tus emociones.
Esto, te facilitará entender y controlar mejor tus mismas pudiendo cambiarlas con mayor facilidad.
Con la llegada de los hijos a penas hay tiempo para nosotros y menos para la relación de pareja. Sin embargo, esto no tiene porqué ser siempre así.
Ya hemos dicho que prepararse para ser padre o madre supone aceptar compromisos, algunos de ellos nada cómodos.
Ahora bien, entre estos compromisos, no sólo está el cuidado de los hijos, también debemos incluir el cuidado propio y de pareja.
Llegados a este punto algunos me dicen:
Si eres de los que piensas así, te animo a reflexionar:
Como ves, tu salud y la salud de tu relación también afecta a tus hijos, priorízala.
Para ello, puedes reservar al menos 30 minutos al día para este fin.
A lo largo de la semana podéis turnaros para sacar estos 30 minutos tan imprescindibles.
Estos 30 minutos requerirán de un mínimo de 10 minutos para los dos a solas a diario y el resto, puede ir rotando.
Un día uno tendrá 20 minutos libres, y 10 en pareja; otro día será el otro quien los tenga y, al menos dos veces a la semana, tendréis 30 minutos para estar los dos a solas.
Ojo, durante ese tiempo juntos, no sois papás ni mamás, las conversaciones girarán en torno a cualquier área que vaya más allá de la paternidad/maternidad.
Aprovechad para contaros vuestro día a día, tened un poco de paz entre adultos, charlar, reír, mostrar cariño …
No se trata de descuidar a los hijos, sino de priorizar por un rato vuestra relación.
Podéis lograrlo cambiando algunas rutinas como acostar a los niños antes o levantaros vosotros un poquito antes.
Ya sé, ya sé que el madrugar no es lo tuyo, pero si lo harías si tu jefe te lo pide, ¿no lo vas a hacer por tu pareja, por tu familia y por ti?
Como ves, estas son sólo algunas ideas sobre cómo prepararse para ser padre o madre al tiempo que pareja. Si deseas encontrar más alternativas ajustadas a tu caso concreto, recuerda que me tienes a tu disposición. Será un placer ayudarte, en el contexto de una terapia, a combinar tu paternidad/maternidad con tu relación de pareja.

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional. Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas. Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”