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Terapia familiar, para qué sirve

Cómo puede ayudarte la terapia de familia

Autora: Ana Hidalgo

Si no has oído nunca hablar de un tipo de terapia en la que acuden todos los miembros de una familia para abordar el problema que uno de ellos presenta, es porque no sabes qué es la terapia familiar y para qué sirve.

La terapia de familia, es un tipo de terapia que no muchos conocen. Sin embargo, puede aportarte grandes beneficios. Si estás pensando en acudir a terapia, te animo a tenerla en cuenta.

¿Qué es la terapia familiar?

La terapia familiar es un tipo de terapia que analiza y busca resolver conflictos que afectan a la familia.

Si bien, existen muchas escuelas diferentes que estudian su funcionamiento y proponen sus propias teorías, te explico en este artículo lo que considero más común y esencial para aportarte una visión global.

Probablemente, lo más llamativo de este tipo de terapia es que en ella participan todos los miembros de la familia.

Bueno, generalmente todos, aunque no siempre, si algún miembro de la familia no quiere asistir, hay que respetarlo.

Pero, es más, la terapia de familia, no se restringe a parientes consanguíneos. En ocasiones, cuando alguien “externo” juega un papel importante en la familia, también se le incluye en la terapia familiar. Puede ser el caso, por ejemplo, de la persona interna que convive con la familia.

Como puedes imaginarte, este tipo de terapia está fuera de lo que generalmente tenemos en mente, y de hecho tiene diferencias respecto a la terapia “tradicional”.

Por ejemplo, suele realizarse con varios terapeutas, aunque no es extrictamente necesario. También las sesiones suelen ser más largas (1 hora y media, aproximadamente), y su frecuencia suele ser menor (cada 2-3 semanas). En cualquier caso, como ocurre en cualquier terapia, debe ajustarse a las necesidades concretas de cada caso.

¿En qué se basa este tipo de terapia?

La idea de la que parte esta disciplina es bastante sencilla: la realidad está formada por sistemas.

Esto es, por conjuntos de elementos que, pese a tener características propias, se relacionan e influyen en los demás componentes.

Así, toda realidad puede interpretarse bajo el concepto de sistema. Por ejemplo, un reloj podría ser considerado un sistema.

Bajo esta perspectiva, el reloj tiene componentes muy diversos (manecillas, ruedas dentadas, muelles…). Estos componentes tienen distintas características y cumplen distintas funciones. Ahora bien, si alguna de estas piezas deja de funcionar, el funcionamiento del reloj (el sistema) se verá afectado.

En el caso de las familias ocurre lo mismo, todos jugamos un papel en el sistema familiar. Si alguno de sus miembros tiene dificultades, estas repercutirán de algún modo en cada miembro de la familia.

Por ejemplo, si te rompes una pierna, probablemente necesites ayuda en tareas que antes no necesitabas y te relaciones de forma diferente.

De igual modo, la terapia familiar asume que el sistema es una totalidad que no puede comprenderse desde la suma de sus partes. Por eso, es importante analizar también las relaciones implicadas en los comportamientos de sus miembros.

Si, por ejemplo, los hermanos se llevan mal y uno debe cuidar del otro por su lesión, es posible que tenga menos paciencia.

Además de estas premisas, existen muchas otras como que el sistema tiende a buscar su propio equilibrio a través de normas, que se puede llegar a un mismo punto desde distintos caminos, o que un mismo origen no siempre lleva al mismo resultado.

Ideas importantes dentro de la terapia familiar

Si hay algo que tenemos muy presente en terapia de familia es que, al igual que las personas experimentan cambios en su vida, la familia, también.

Esto se ve claramente al cambiar de una etapa del ciclo vital a otra.

Por ejemplo, seguramente el concepto de pareja que tenías a los 16 no sea el que tienes a los 30. Más aún si en tu relación se incorporan niños.

De igual modo, no concibes la familia igual cuando tus hijos son pequeños que cuando ya se han emancipado. Al fin y al cabo, hay que hacer frente a roles o necesidades familiares muy distintas en cada fase.

Ahora bien, no todos los cambios que se producen en la familia vienen marcados por ciclos vitales o estresores externos.

En algunas ocasiones, las “crisis” que empujan a los reajustes familiares pueden llegar por la misma estructura familiar. Por ejemplo, cuando se daña la comunicación, el respeto, la confianza

Con independencia del motivo que esté cambiando tu sistema familiar, esta terapia te ayudará a localizarlo y buscar el equilibrio.

Ojo, esto no quiere decir que tengáis que volver necesariamente a la situación origen para mantener el equilibrio.

De hecho, se trata de hallar alternativas familiares conjuntas para estar bien.

Así, el tener un espacio seguro donde exponer el problema con los distintos puntos de vista familiares, ayudará a comprenderlo.

De esta forma, en terapia familiar se expondrán las funciones de cada miembro, las distintas formas de relacionarse, y se ayudará a explicar el síntoma o problema en su versión más profunda, permitiendo realizar cambios que movilicen a todo el sistema para un mejor ajuste.

La terapia familiar, para qué sirve

Lejos de la terapia familiar que aparece en algunos capítulos de los Simpson donde se dan descargas unos a los otros, la terapia de familia tiene técnicas muy útiles que pueden ayudarte a mejorar tu situación familiar.

Dado que, a través de ella somos consciente de la influencia que cada miembro de la familia tiene sobre los demás, puede ser aplicable casi que para cualquier tipo de dolencia.

Así, la terapia de familia puede ayudarte a mejorar la relación con tu pareja, resolver problemas entre padres e hijos, adversidades entre hermanos, depresiones, problemas de ira…

De hecho, es especialmente útil cuando un miembro de la familia tiene una enfermedad grave, una adicción, o ha fallecido.

Hay que señalar que, desde la terapia familiar no se pretende cambiar directamente el síntoma o problema familiar.

A diferencia de otros enfoques, este tipo de terapia pretende modificar el patrón que las provoca para evitar su inercia.

Cuáles son las principales ventajas de la terapia de familia

La terapia de familia permite dar a conocer la existencia del problema a todos los miembros de la familia.

En ocasiones, negamos o no queremos ver la realidad de algo que nos afecta: problemas alimentarios, de pareja, peleas…

Como suele decirse: “a veces el que tiene el problema, es el último en saberlo” o también: “ve antes la mota en ojo ajeno que la viga en el propio”. De hecho, muchos no aceptan estar deprimidos, irritables o tener un problema de adicción.

Acudir a terapia de familia hace que se analice la realidad desde distintos ángulos, dado que se fomenta la comunicación. Además, mejora la convivencia familiar.

Entender que todos formamos parte de un sistema, que tus acciones repercuten en otros y viceversa, mejora la convivencia.

Así, se desarrolla la capacidad de llegar a acuerdos.

Como dirían los empresarios: se trabaja la ideología “ganar-ganar”, potenciando un esfuerzo colaborativo y comprensivo para enfrentarse a problemas familiares.

Con esto, se consigue a su vez mejorar el apoyo familiar y el sentimiento de pertenencia.

Otra gran ventaja es que la terapia familiar no señala a alguien como culpable de un problema. En lugar de ello, favorece la empatía entre los miembros y aporta estrategias para solucionar problemas de forma conjunta.


Si estás interesado en acudir a terapia de familia en Alcorcón, o Madrid, consúltame sin compromiso.

Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional. Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas. Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”