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Desarrolla tu paciencia

Autora: Ana Hidalgo

Dicen que crisis equivale a oportunidad, y es por eso que de toda esta dura situación que vivimos a nivel mundial podemos sacar al menos un aprendizaje, el de cómo fortalecer la paciencia.

Ahora mismo, estamos sobreviviendo a momentos de mucho estrés, y lo estamos haciendo bastante bien pese a los bajones puntuales.

Nos sentimos nerviosos ante esta pandemia mundial y la incertidumbre que conlleva no saber el tiempo que durará.

Con todo y con eso, sabiendo que ya estamos siendo pacientes, nunca está de más saber cómo fortalecer la paciencia un poquito más.

Hoy te comparto algunas estrategias que te serán muy útiles para ello, si bien, antes veremos algunas de sus ventajas.

Ventajas de ser más pacientes:

  • Ayuda a disminuir el estrés ante la incertidumbre.
  • Facilita el control de impulsos.
  • Permite un mejor análisis de los aciertos y errores y, por tanto, de la toma de decisiones.
  • Ayuda a mejorar el proceso comunicativo al permitir una escucha activa y una mayor reflexión sobre lo que se quiere decir.
  • Contribuye al desarrollo social positivo.
  • Además, la tranquilidad disminuye la probabilidad de sufrir enfermedades como hipertensión, ansiedad, e incluso algunas enfermedades coronarias.

Cómo fortalecer la paciencia

En esta ocasión te propongo dos tipos de estrategias sobre cómo fortalecer la paciencia. Las primeras son para aplicar más a largo plazo, las segundas para hacerlo más en tu día a día.

Estrategias para fortalecer la paciencia a largo plazo:

  1. Asume que ya eres paciente

No es lo mismo iniciar una nueva actividad pensando que no tenemos ni idea sobre la misma que sabiendo que sólo tenemos que perfeccionarla.

Si lo piensas bien, tú sabes ser paciente:

  • Probablemente no te casaste el primer día que quisiste encontrar pareja.
  • Tu hijo no empezó a hablar desde que nació, tuviste que ser paciente para oírle hablar por primera vez.
  • Además, cuando cocinas, tardas un tiempecito en elaborar tu menú…

Como ves, en todas esas ocasiones eres capaz de tener paciencia. Es decir, sabes ser paciente. Ahora toca perfeccionarlo.

Eso sí, igual que nunca pedirías a un árbol que creciera en un día, saber cómo fortalecer la paciencia también lleva su tiempo.

Es por eso que no esperes ver resultados en un abrir y cerrar de ojos, esto también tardará un poquito.

– Ana, ¿y cómo aguanto?, ¿cómo lo hago hasta que eso llegue?

Pues empleando alguno de los truquitos que explico más adelante.

  1. Realiza ejercicios que te ayuden a calmar tu ansiedad

Realizar respiraciones lentas y profundas, meditar, hacer mindfulness, hidratarte … son algunas de las acciones que puedes hacer para calmarte.

Ten en cuenta que la paciencia y el control del estrés en muchas ocasiones van de la mano. Si te sientes muy nervioso, es probable que estés más impaciente.

Es por eso que, practicar actividades que bajen tu intensidad cardiaca, te facilitará estar en calma y ser más paciente.

  1. Da un paso atrás y coge perspectiva

Muchas veces perdemos la paciencia porque nos cuesta separar lo que realmente importa y lo que no.

Queremos abarcar más de lo que podemos, o logramos abarcarlo, pero a un alto precio. Por ejemplo, desatendiendo otras facetas de la vida.

Esto hace que nos acostumbremos a ir acelerados, corriendo de un lado para otro, desactivando nuestra paciencia.

Por eso, bajar un poco tu ritmo de vida, te ayudará a tener perspectiva. Es más, te permitirá recuperar tu capacidad de ser paciente y disfrutar de los tiempos muertos.

Dado que aprender cómo fortalecer la paciencia te llevará un tiempo, cuando lleguen estos tiempos muertos, míralos como un regalo. Al fin y al cabo, con ellos la vida te da la oportunidad de poder practicar tu paciencia.

  1. Juega más

Cuando éramos niños no teníamos más remedio que ser pacientes:

  • Teníamos que esperar a que los mayores nos alcanzaran algo porque no teníamos altura suficiente.
  • Debíamos esperar nuestro turno en las carreras de relevos, el parchís, la oca…

Al ser adultos, muchas veces perdemos esa parte lúdica que nos enseña a ser pacientes. Es por eso que te animo a retomar los juegos.

Colorea mandalas, realiza puzles, organiza días de juegos en familia o con amigos. De esta manera, y sin darte cuenta, irás fortaleciendo tu paciencia.

  1. Asume que no tienes el control absoluto

Sabes que no puedes controlarlo todo, sin embargo, te sigues empeñando en querer hacerlo, al menos, en muchas ocasiones.

Ten en cuenta que sólo eres responsable de tus propios actos, todo lo demás escapa de tus manos. Cada persona, cada situación, requieren de ritmos propios para avanzar.

Esto significa que no dependen de ti ni de lo que tú hagas o sientas. Por eso, presionarte o presionar a los demás no servirá de gran ayuda.

Haz hasta donde puedes hacer y punto, cada uno tiene su papel y su propia responsabilidad.

  1. Reduce tus quejas

Cuando estamos impacientes solemos se más quejicas. Parece que en estos momentos un gran número de cosas nos molestan.

Es por eso que te animo a poner conciencia sobre las quejas que emites en esos momentos.

De esta forma, puedes hacer un autorregistro de quejas diarias que servirá como línea de base. Lo ideal sería ir reduciéndolas poco a poco.

Puedes comenzar abandonando quejas sobre banalidades propias. Por ejemplo: tu físico, un golpe pequeño sin trascendencia que te hayas dado, perderte un programa de la tele….

En lugar de quejarte, respira hondo, y piensa: “tranquilo/a, paciencia con esto, son cosas que pasan”.

De esta forma estarás comenzando a entrenar tu paciencia con cosas pequeñitas sobre tus propias reacciones.

Cuando tengas esta parte controlada, será el momento de ir ampliándolo. Podrás comenzar a controlar tu paciencia ante las reacciones de otros. Por ejemplo, una crítica, un gesto, una reacción que no esperabas…

Recuerda, cada uno tiene sus ritmos, y aprender esto te llevará un tiempo.

Cómo fortalecer la paciencia con acciones del día a día

cocinar mejora tu pacienciaSi lo que interesa es saber cómo fortalecer la paciencia con acciones cotidianas, toma nota de estas sugerencias.

  1. Comienza a cocinar.

Y con esto no me refiero a precalentar algo de comida ya elaborada. Me refiero a dedicarle tiempo a la cocina. Los fogones te ayudarán a ir aprendiendo a ser más paciente.

paciencia al hablar
  1. Conversa más respetando turnos.

Antes de responder dedícale un tiempo a reflexionar sobre lo que tu interlocutor te ha dicho y a meditar tu respuesta.

posterga recompensa cómo fortalecer la pacienciaPosterga tus recompensas.

Aplaza el comerte tu trozo de pastel unos minutos, cede el turno de televisión a otro, retrasa el mirar los mensajes de móvil… De esta forma verás que no es necesaria tanta inmediatez.

  1. ahoraAprende a disfrutar el momento presente.

Esto hará que dejes de anticipar, desear o preocuparte por lo que te propone el futuro. Disfruta lo que tienes en el momento actual.

Saborea un buen café, disfruta de una ducha relajante, de una buena conversación… Acepta y disfruta tu realidad. Recuerda que toda situación tiene un lado bueno, ¿qué estás aprovechando tú de la situación en la que te encuentras?

  1. despejar la mente
    Dedica unos minutos del día a hacer nada.

Con esto me refiero a permitirte vivir un momento de calma diario, sin hacer nada.

No mires la tele, ni pongas música, ni leas… simplemente no hagas nada durante unos instantes. Deja tu mente libre, que vaya donde quiera, simplemente acompáñala sin enredarte en pensamientos, que divague y vuele libre.

De esta manera, tu mente aprenderá que dispone de tiempo y no necesita correr, que las prisas no son necesarias.

  1. cómo mejorar la paciencia plantandoPlanta algo y cuídalo

Siembra una legumbre en un vaso, como nos mandaban de pequeños en el colegio. Verlo crecer lentamente te ayudará a recordar que todo requiere su tiempo.

De esta manera, cultivarás tu paciencia poco a poco.

 

Estas son sólo algunas de las estrategias que puedes comenzar a aplicar desde hoy mismo para fortalecer tu paciencia. En cualquier caso, si quieres profundizar más en ello dentro del contexto de una terapia, ya sabes que me tienes a tu disposición. Puedes reservar tu cita conmigo pinchando aquí.