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by Ana Hidalgo
Un error habitual en el que es sencillo caer al estar en pareja es la dependencia emocional.
Quiero aclarar que, si bien abordo la dependencia emocional de pareja, no necesariamente se aplica en exclusividad a la pareja, podemos estar “enganchados” a nuestros hijos, nuestros padres, nuestros amigos…
Lo curioso de este tipo de adicción es que podemos ser adictos sin saberlo, repitiendo patrones de conducta en cada nueva relación de pareja que iniciamos.
Al igual que existen muchos tipos de adicciones (alcohol, tabaco, móviles, redes sociales…) la dependencia emocional es una adicción que con frecuencia no vemos hasta que otros nos abren los ojos de ello.
Esta adicción consiste en una necesidad intensa de proximidad hacia la persona idolatrada.
Puede parecerte que el querer estar con tu pareja no es nada malo, sin embargo, cuando se convierte en necesidad, se transforma en algo enfermizo, no solo para la relación, sino para el propio bienestar, me explico:
Al igual que alguien que no tiene su droga a tiempo sufre periodos de abstinencia, y haría cualquier cosa por conseguirla mientras “está con el mono”, la persona con dependencia emocional sería capaz de olvidarse de todo lo demás para acceder al contacto con su pareja, incluso aunque esto suponga perjudicarse a sí mismo.
El no sentir el afecto, aprecio o cercanía del otro provoca un miedo intenso a la soledad o al abandono que puede llegar a la incapacitación para pensar o actuar con claridad.
La dependencia emocional es más frecuente de lo que piensas, y como en toda adicción, existen diferentes grados de enganche.
Dado que existen distintos grados en este proceso de dependencia,
Las personas con dependencia emocional hacia sus parejas se caracterizan por:
Por ejemplo, dejan de salir los fines de semana, poner la música que les gusta para no molestar, ir al gimnasio, hablar con su familia…
Así, poco a poco, se transforman en quien no son para conseguir la validación o la atención de su pareja.
Dado que se han distanciado de sus aficiones, son incapaces de disfrutar de algo que no sea su pareja.
Además, supeditan su felicidad al estado emocional de su pareja. Si su pareja no está bien, ellos tampoco pueden estarlo.
No sólo cambian su comportamiento por agradar, sino que quedan sumisas ante su pareja llegando a tolerar la humillación.
Evitan a toda costa los enfrentamientos, prefieren disculparse por agradar a soportar el temor a perder su relación.
Sólo piensa en estar con su pareja, cuanto más tiempo al día mejor, sin importar el resto de personas.
Dejan de compartir tiempo con familiares o amigos para dedicarse en su totalidad a su pareja.
Para una persona con dependencia emocional, no hay límites, se obsesiona por saber qué hace su pareja en cada momento.
Siente celos de terceros con facilidad y en caso de acudir a eventos con terceros, trata de controlar a su pareja acudiendo también o llamando.
Puede revisar sus conversaciones, mails, agenda… pues teme el abandono o la pérdida de su pareja.
En caso de ruptura de la relación, con frecuencia busca información sobre su ex en redes sociales o amigos.
Trata de acompañarlo a todas las reuniones, al trabajo, le llama con mucha frecuencia, pide muestras continuas de cariño…
Esto puede generar que su pareja se agobie y pida espacio o que lo utilice como moneda de cambio para conseguir sus propósitos a través de chantajes emocionales.
Con frecuencia las personas con dependencia emocional tienden a escoger como pareja a personas dominantes y manipuladoras, por lo que quedan sumisas a su voluntad.
Pero, de no ser así tu pareja, y no ser de los que traten de sacar partido a este poder otorgado, muy probablemente se canse de vivir así, observado, y sin contar con la persona de la que se enamoró, pues habrás dejado de ser tú para ser una sombra suya.
El temor a perder la relación, te lleva a soportar situaciones poco éticas y limita tus decisiones.
Te autocastigas con problemas que no son tuyos y permites que otros te pisoteen.
Aunque sucede de forma sutil, poco a poco te vas despersonalizando hasta olvidar qué es aquello que te gusta.
Terminas olvidando quién eres y cuando la relación termina, te encuentras inmerso en un periodo de abstinencia muy duro.
Por ejemplo, arriesgas tu trabajo a costa de realizar múltiples llamadas para hablar de banalidades con tu pareja, das la razón a tu pareja sin comprobar si está o no en lo cierto, desatiendes a otras personas importantes en tu vida…
Si descubres que te has convertido en una persona dependiente emocionalmente, te recomiendo acudir a un profesional de la psicología.
Como cualquier otra adicción, la dependencia emocional es necesaria tratarla antes de caer en una espiral de autodestrucción.
Si necesitas mi ayuda profesional, sabes que me tienes a tu disposición. Puedes contactarme pichando aquí.