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by Ana Hidalgo
¿Te has parado alguna vez a pensar cómo influyen tus estereotipos de género en tu comportamiento, en tu forma de elección de pareja y, en definitiva, tu forma de ver el mundo?
Nos guste o no, estamos influidos por nuestra cultura, nuestra sociedad, por el tipo de crianza que hemos recibido…
Y esto nos puede llevar a pensar, sentir o incluso actuar de determinadas maneras.
Los estereotipos de género son pensamientos e ideas exageradas, simplistas y erróneas acerca de características, conductas y actitudes que deberían tener los hombres o las mujeres.
Son afirmaciones categóricas, sin base científica que tratan de mostrar la verdad absoluta y global sobre hombres y mujeres.
Por ejemplo, afirmar que las mujeres son más débiles o delicadas o que los hombres son más valientes y audaces.
Sin embargo, ni todos los hombres son iguales, ni todas las mujeres son idénticas, recuerda que cada persona es distinta.
Creer que todos estamos cortados por el mismo patrón nos puede llevar a prejuzgar, discriminar y también no comprender las necesidades propias y de otros.
A diario se me disparan las alarmas con el tema de la violencia de género, las letras de muchísimas canciones de reggaeton, o simplemente contemplando una valla publicitaria.
Me llegan mensajes que asumen que las mujeres deben ser sumisas o los hombres unos machotes, pues en lugar de llamarlos maleducados o incluso violadores, así los describen algunos.
¿Qué ocurre si eres de esos hombres a los que no les gusta el fútbol y prefiere las manualidades?
¿Acaso se es menos hombre, menos macho?
¿Y qué si eres mujer y tienes criterio propio, piensas y decides abiertamente, eres inteligente y no te asusta demostrarlo?
¿Esto te convierte en menos mujer?
Lamentablemente nos han educado siguiendo muchos estereotipos de género y esto nos ha llevado a fingir ser quien no somos a fin de encajar mejor.
Cada vez recibo más consultas de personas que, pasados los 40 comienzan a descubrir que muchos de los roles de género que habían aceptado en sus vidas no cuadran con sus valores o ideales actuales.
Como puedes imaginar, esto les lleva a discutir con sus parejas e incluso a una gran confusión interna.
Llegada cierta edad, se sienten más libre para reclamar su identidad, su territorio y dejar su estigma atrás.
Los estereotipos, al ser una visión distorsionada de la realidad, pueden jugarte muy malas pasadas en tu relación de pareja.
Por ejemplo, si crees que los hombres son infieles por naturaleza o siempre están deseosos de mantener relaciones sexuales, puede que empieces a ver fantasmas donde no los hay.
Recuerdo un caso en el que él me comentaba:
Y es que pensar que el hombre tiene que estar siempre dispuesto a tener relaciones sexuales, es un estereotipo de género muy arraigado.
Quizás precisamente una de las dificultades que atañen a los estereotipos de género es que son compartidos por muchas personas, pues se generan social y culturalmente, y esto hace que estén “normalizados y extendidos”.
Otra mujer comentaba:
Su marido era un hombre capaz de contribuir en la crianza de sus hijos, sin embargo, los estereotipos llevaban a esta mujer a sobre cargarse de tareas y a privar a sus hijos y maridos de pasar más tiempo a solas juntos.
Los estereotipos de género nos limitan, nos atrapan y nos hacen caer en injusticias y conductas discriminatorias.
Existen multitud de estereotipos relacionados tanto con las mujeres como con los hombres.
Algunos de los más escuchados son:
Sin embargo, recuerda que no todas las mujeres son iguales, ni todos los hombres idénticos, y que todos estos estereotipos sólo son una visión limitada y sesgada de la realidad.
Los estereotipos de género llevan a una evolución diferente entre hombres y mujeres, justificando así, en muchas ocasiones, la discriminación y la carga moral al no poder estar a la altura o tener que llevar el peso de algo con lo que no queremos cargar.
Muévete contra los estereotipos de género.
Revisa tu relación de pareja, la educación que le das a tus hijos, la que tú mismo has recibido y comienza a ponerles freno.
Para combatirlos, recuerda estas 4 opciones que tenemos a nuestro alcance:
Todo esto nos ayudará a favorecer cambios que permitan desterrar estos sesgos de género y por tanto, fomentar un mayor respeto social y un mayor bienestar, más libre de presiones de género.
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“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.
Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.
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