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Hacer feliz a los demás es más sencillo de lo que te crees. 

Aprende a tener días formidables logrando que otros también los tengan.

Autora: Ana M. Hidalgo

¿Te gustaría poder hacer feliz a los demás más a menudo?

Antes que nada, quiero que sepas que ya lo has hecho alguna vez y no es tan difícil como crees.

Por eso, quiero pedirte que recuerdes aquella vez en la que hiciste algo bueno por alguien.

No hace falta que sea algo grandioso y extraordinario como donarle un riñón a otra persona, sino que ahora mismo hablo de las sencillas cosas de tu día a día: sujetar la puerta para que pase otra persona, acercar el balón a un niño que lo lanzó lejos, ayudar a cruzar la calle a una persona mayor, escuchar a un amigo que lo está pasando mal…

Seguro que recuerdas alguna situación similar.

Ahora bien, ¿recuerdas cómo te sentiste al hacerlo?, seguramente muy bien, pero además, ¿cuál fue la expresión de la persona a la que ayudaste?

Posiblemente se sentía agradecida porque le facilitaste un poco más su día.

Y es que, ayudar a los demás a ser más felices, aunque tan sólo sea un poquitín, es más sencillo de lo que a priori podemos pensar.

A todos nos agrada que los demás sean amables con nosotros, que nos echen una mano cuando nos hace falta, que nos hagan reír, y que, en términos generales, nos faciliten la vida.

Pues bien, hoy voy a recordarte algunas de las cosas que te harán sentir bien al hacerlas, al tiempo que puedes hacer feliz a los demás. Toma nota:

Acciones para sentirte feliz y hacer feliz a los demás:

  • Saludar a los demás con cortesía y respeto.

Siempre ha sido de buena educación saludar al entrar a una tienda, al subir al autobús o al encontrarte con un vecino en el ascensor. Hagamos que estas buenas costumbres perduren.

Al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta que le deseen“buenos días”?, no es sólo una coletilla o una expresión vacía.

Haz que tome el significado que le corresponde, es un deseo profundo de que vaya bien el día.

  • Interésate sinceramente por los demás.

Cuando hables con otra persona, mírala a los ojos, pon atención en lo que te está contando.

También realiza esa llamada que siempre sueles demorar para ver qué tal se encuentra la otra persona, que no te importe si eres tú quien da el primer paso, ten en cuenta que con frecuencia esperamos la llamada que nunca hacemos.

Te aseguro que cuando recibes una llamada de alguien a quien llevas mucho tiempo sin ver, siempre te da alegría, al igual que al ver que otros se preocupan por tu bienestar y te tienen en consideración.

  • Sonreír siempre que puedas.

La risa y la alegría es contagiosa.

Lleva el buen humor allá donde vayas, quizás algún día tú necesites que sea otro el que levante tu ánimo y entonces te alegrarás de haber sembrado antes el buen hábito del optimismo y la alegría en los que te rodean.

Además, el mantener una actitud positiva y alegre, hará que tu día mejore por momentos.

  • Regalar abrazos y mostrar tu afecto con frecuencia a las personas que quieres.

No esperes a que sea una ocasión especial.

Cada día es único, y eso lo convierte en algo especial, no lo dejes pasar y comparte tus sentimientos.

Si a ti te gusta descubrir que eres una persona querida e importante para los que te rodean, a los demás también les gustará.

Es maravilloso sentir que no somos invisibles y que nos aprecian, quieren y valoran.

  • Hacer elogios y cumplidos sinceros

Elogia cuando la otra persona actúa de forma correcta o crees que los merece por algún motivo.

Pueden ser tan sencillos como alabar su nuevo corte de pelo o su esfuerzo realizado.

¿A quién no le gusta que le alaguen de vez en cuando?

De igual modo, el poner tu atención en aspectos positivos, aunque provengan del exterior, hará que tu mente funcione en la misma dirección y te ayudará a encontrar más cosas positivas en todo lo que te rodea con más facilidad.

  • Agradecer

Da las gracias por los actos y las palabras de los demás, sus consejos, sus elogios e incluso sus críticas constructivas, pues te pueden ayudar a esforzarte y mejorar más.

El refranero popular dice: “es de bien nacidos el ser agradecidos”.

Lo mejor es que cuando agradeces algo, comienzas a ver el valor de eso que agradeces y que te está ocurriendo y consigues darle una visión más positiva a tu realidad.

  • Regala momentos especiales.

No necesitas que sea un día señalado, son pequeños detalles del día a día los que nos hacen sentir que somos especiales.

Por ejemplo, preparar entre diario una cena romántica con tu pareja; organizar una búsqueda del tesoro con tus hijos; reunir al grupo de amigos de toda la vida; conseguir para otra persona el libro descatalogado que llevaba tiempo buscando…

En muchas ocasiones, son los pequeños detalles los que marcan la diferencia y convierten un día ordinario en uno extraordinario y maravilloso.

Estos son sólo algunos sencillos pasos para conseguir ser un poco más felices al tiempo que hacemos que otras personas también lo sean. Llenemos el mundo de gente alegre, positiva y feliz.

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Recuerda que con pequeños actos como este, a veces se consiguen grandes cambios.

Ana M. Hidalgo

www.terapiaconAna.com

Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”