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by Ana Hidalgo
Dicen que la paciencia es un árbol de raíces amargas pero de frutos dulces.
Por lo general, nos molesta esperar. Esperar a que cambien las cosas, a que llegue el tren, esperar en la cola del cine, a que nazcan las flores, esperar, esperar, esperar…
A día de hoy sabemos que las personas impacientes pueden tener mayores dificultades de salud como sufrir hipertensión, problemas cardíacos, tensiones musculares…
Quizás por ello nos decimos a nosotros mismos que debemos ser más pacientes, que nos falta paciencia, pero
Para que puedas averiguar cómo aprender a ser más paciente , hoy te comparto 3 reflexiones que te ayudarán a ello:
Igual que cada persona tiene su propio umbral del dolor, cada uno de nosotros tenemos nuestro propio umbral de paciencia.
Por eso, es importante averiguar los objetivos que nos planteamos a la hora de desarrollarla, así como saber en qué ámbitos de nuestra vida queremos perfeccionarla (personal, laboral, social).
Descubre en qué momentos te sientes más ansioso o impaciente y anótalos en un diario.
Pasado un tiempo, analiza tus notas y trata de averiguar si existe un patrón habitual en ellas:
¿En qué situaciones pierdo la paciencia con más frecuencia?
¿Qué me estresa de esos momentos?
¿Quiénes están implicados?
¿Qué antecede a estas situaciones?…
De este modo, te será más fácil descubrir qué es lo que realmente te hace sentir nervioso y poder así tomar medidas preventivas o paliativas.
Averigua qué puedes sacar de bueno de estas situaciones.
Por ejemplo, si eres de esas personas que se estresan ante un atasco y todas las mañanas topas con uno, quizás podrías transformar este tiempo en algo positivo, como mejorar tu inglés escuchando programas en este idioma.
Aprender a ser más paciente supone aceptar que todo tiene su propio tiempo, y su propia naturaleza, y que no siempre está en nuestras manos modificarlos.
Puedes empezar demorando pequeños momentos de tu vida como tomar un tiempo antes de responder al teléfono o lavarte los dientes pasado un minuto de haber puesto la pasta en el cepillo.
Estos ejercicios pueden causarte al principio mucha incertidumbre pero te ayudarán a tener algo más de paciencia pues, te guste o no, siempre habrá situaciones en tu vida en las que tendrás que esperar.
Si deseas recibir mi ayuda profesional, puedes contactar conmigo, estaré encantada de ayudarte.

Ana M. Hidalgo
“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.
Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.
Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”