google-site-verification: google7dcda757e565a307.html

Cómo decir no a tiempo

Estrategias para aprender a decir no

Autora: Ana Hidalgo

A veces nos cuesta aprender a poner límites a los demás y cedemos ante peticiones que no son nada justas, no nos convienen o simplemente, no queremos atender, y todo ello por no saber decir no a tiempo.

Decir sí cuando en realidad quieres decir no te afecta a muchos niveles.

Por un lado, hace que te irrites contigo mismo y con la persona que te ha hecho la petición, te daña la autoestima, te hace sentir pequeño, te quita tiempo para hacer otras actividades que sí deseas hacer… por eso, como decimos en mi casa: “más vale una vez la cara colará que ciento amarilla”.

Aprender a decir no conlleva aprender a conocer tus derechos asertivos.

Cuando dices NO a alguien, no le estás traicionando, ni eres maleducado ni egoísta, simplemente tienes otras prioridades que en ese momento no coinciden con las de esa persona.

Decir no a algunas cosas, o algunas personas, también significa poder decir SÍ a otras.

Es decir, el no ceder siempre significa buscar un equilibrio entre lo que nosotros queremos realmente (nuestra realidad interior) y las exigencias que los demás ponen sobre nosotros (presión social).

Este equilibrio se consigue cuando nos respetamos a nosotros mismos, pero para ello primero debemos conocernos y saber qué es lo que queremos en nuestra vida, qué prioridades tenemos para saber así decidir sobre la aceptación o no de las demandas externas y organizar nuestro tiempo, esfuerzo y energía a nuestro interés y conveniencia.

Por ello, antes de dar tu respuesta y aceptar las peticiones de otros, plantéate qué pierdes y qué ganas al aceptarlas.

Te guste o no, en el día sólo disponemos de 24 horas, y está en tus manos decidir en qué las inviertes.

Ahora bien, ¿Cómo decir no a tiempo?

 

A continuación te propongo algunas estrategias para aprender a decir no:

  1. Emplea una respuesta simple, sincera y sin excusas

Si usas excusas, estas pueden derrumbarse en cualquier momento y te quedarías con el culo al aire, quedando como un mentiroso o cediendo sin quererlo para tapar tu mentira.

Por ejemplo, si no quieres ir a algún sitio porque te parece aburrido, en lugar de inventar una mala excusa, simplemente di algo así:

“Agradezco tu invitación pero no quiero ir, las veces que he asistido a ese evento no lo he disfrutado”.

  1. Plantea una posible solución alternativa.

Quizás puedas aplazar su demanda a otro momento en el que sí tengas tiempo y ganas de ceder a ella, quizás puedas proponer a otra persona que sepas está interesada en ayudar en esa situación…

De este modo, tu interlocutor sabrá que tienes interés en ayudarle, pero que en estos momentos no está en tus manos ceder a su petición.

  1. Recuerda que decir NO a otros no tiene por qué ser algo negativo, sino muy por el contrario, puede ser una buena forma de ayudarles a prosperar.

Por ejemplo, si cedes siempre que tus hijos te piden chuches acabarán dañándose los dientes por lo que decirles no les ayuda a cuidar su salud.

En el caso de los amigos que te piden dinero o favores continuamente, por ejemplo, decirles no puede ayudarles a ser más responsables con su propia economía, su autocuidado, sus responsabilidades…

Tener esto claro te ayudará a sentirte menos culpable a la hora de rechazar una petición que no quieres atender.

  1. Utiliza la técnica del disco rayado.

Cuando te insisten con mucha persistencia para que cedas en algo, conviene “ser igual de pesados que ellos” utilizando la técnica del disco rayado, esto es, repetir el mismo argumento cada vez que te vuelven a formular la petición sin atender al resto de motivos o manipulaciones que intenten hacerte para que cedas.

Por ejemplo: – “María, ¿puedes ir a recoger a mi madre?

  • Lo siento pero no me viene bien hacerlo.
  • Pero si no te llevará ni diez minutos, mujer, anda hazme ese favor.
  • Lo siento, pero ya te he dicho que no me viene bien hacerlo.
  • Es que me harías un gran favor mujer, me salvarías la vida. Además ¿qué tienes que hacer tan importante?, seguro que no te cuesta nada ir a por ella, si no son ni 10 minutos.
  • No insistas, ya te he dicho que no me viene bien hacerlo.
  • Está bien, ya buscaré quien pueda ir a recogerla”.
  1. Aplica el NO de la política personal.

Este es especialmente útil para los vendedores cansinos que nos quieren colar su producto sea como sea, o para las personas igual de insistentes que no aceptan un no por respuesta.

En estos casos, puedes decir algo así:

  • “lo siento pero tengo una política personal de no comprar este tipo de productos”
  • “todos los viernes nos reunimos la familia para cenar, y no puedo demorarme, lo lamento”
  • “lo siento pero por principios propios he decidido no asistir a ese tipo de eventos”…
  1. Acepta que no puedes con todo y que es imposible agradar siempre a todos.

A veces debemos decir NO, aunque quisiéramos poder decir sí porque nos es imposible cargar con más responsabilidades, por lo que es necesario priorizar.

Acepta que no eres omnipotente y declina aquellas solicitudes que no puedes atender con honestidad.

Por ejemplo: “me encantaría poder participar de este proyecto que me propones pero en este momento no puedo atender a más cosas, mi agenda está a tope de tareas”.

  1. Practica el no en el espejo.

Aunque parezca tonto, vivenciar antes las experiencias hace que sintamos menos tensión en el momento de actuar en la realidad.

Por tanto, si quieres declinar una invitación y decir no, practícalo de antemano.

Hazlo frente al espejo, observa tu forma de decirlo, tu tono, tu lenguaje no verbal, tus argumentos…

De este modo poco a poco irás ganando confianza a la hora de hacerlo.

  1. Da un no cerrado pero asertivo.

Si te resulta complicado decir no pero das opciones a un quizás o tal vez, la otra persona seguirá insistiendo.

Por tanto, tendrás que decir no más veces a pesar de que no te gusta.

Para evitar esto, di un no cerrado, sin opciones a negociarlo.

Esto no quiere decir que lo digas de forma agresiva, sino que lo hagas asertivamente.

Esto es, respetando tus derechos a decir no, y los derechos del otro a hacer una solicitud.

Ten en mente que deberás evitar dar explicaciones del tipo: “creo que no; me parece que no; supongo que no; de momento no; seguramente no; no, pero…”

Estas son sólo algunas de las estrategias que te ayudarán a decir no a tiempo, ¿cuáles utilizas tú?

Recuerda que decir no asertivamente es todo un arte que se adquiere con la práctica y con el desarrollo de las habilidades sociales, si deseas recibir mi ayuda profesional para potenciarlas, puedes contactar conmigo a través de este enlace, estaré encantada de ayudarte en mi centro de piscología en Alcorcón, o bien a través de internet con mi programa de psicoterapia on line.

Ana M. Hidalgo

www.terapiaconAna.com

Sobre la autora:

“Soy Ana Hidalgo, psicóloga de profesión y persona como tú, con grandes experiencias tanto a nivel personal como profesional.

Me dedico a ayudar a personas a superar situaciones difíciles y salir fortalecidas de ellas.

Si quieres recibir semanalmente artículos sobre amor, desamor y relaciones en general, suscríbete gratis a mi blog en terapiaconAna.com”