Quiero cambiar y no sé cómo hacerlo
Cómo cambiar a los 40, 50 …
Autora: Ana Hidalgo
Reflexión previa:
Muchas veces creemos que el primer paso para cambiar es entender qué nos pasa.
Y es verdad que la conciencia es importante, pero no siempre es suficiente.
Hay personas que saben perfectamente por qué repiten ciertos patrones, por qué se adaptan o por qué se exigen tanto… y aun así siguen reaccionando igual.
Ojo, no es porque no quieran cambiar, algunos lo intentan, y vaya si lo intentan… Lo que sucede es que algunos aprendizajes emocionales no se transforman solo con comprensión o buena voluntad.
Por eso mismo, si te ha pasado esto alguna vez, te animo a seguir leyendo.
Arrancamos:
Seguro que alguna vez has dicho —o pensado— algo parecido a esto:
- “Quiero cambiar, pero es que no puedo…”
- “De verdad, quiero cambiar… pero no sé cómo hacerlo.”
Las combinaciones son infinitas: “… no puedo porque ya soy muy mayor…”, “quiero cambiar, pero no puedo porque no tengo dinero…”, “lo que ocurre es que no puedo porque no sé cómo hacerlo…”, “no puedo por…”. El caso es que al final el cambio no se produce.
Y es que, cuando nos dicen esto de “quiero cambiar y no puedo”, a veces incluso suena a excusa. Y quizá por eso mismo tú hayas sentido vergüenza al decirlo…, como si el problema fueras tú.
Pero no siempre lo es. Es más, en muchísimas ocasiones no lo es.
A veces tenemos claro que queremos cambiar, puede que incluso sepamos qué tenemos que hacer, pero no lo hacemos.
Esto es así porque estamos intentando cambiar desde un lugar que no es el que manda. La mente entiende rápido, pero el cuerpo cambia lento.
Tu cuerpo necesita repetición, experiencia y seguridad para aprender, no una explicación racional.
Qué hacer para preparar tu cuerpo para el cambio:
Voy a compartir contigo algunas estrategias que pueden ayudarte a empezar a moverte con más claridad, entendiendo qué te frena y qué necesitas para avanzar con mayor seguridad.
Evidentemente no tengo una barita mágica y por mucho que algunos se empeñen en defender eso de “poder es querer”, no siempre es cierto.
Ten en cuenta que a veces hay que dar un rodeo para poder conseguir lo que uno realmente quiere, y para ello el camino comienza sabiendo qué es lo que quieres en realidad, lo que se esconde bajo los tapujos del “sí, pero…”
En cualquier caso, ten esto bien presente: Los siguientes pasos pueden ayudarte a empezar a moverte, pero es importante entender que no se trata solo de “hacer mejor las cosas”.
Se trata de generar experiencias distintas que tu sistema pueda integrar como seguras. Es decir, estos pasos te ayudarán a “entrenar” tu cuerpo para que pueda prepararse para el cambio.
Pasos que pueden ayudarte a cambiar:
Quizá al leer estos pasos notes algo incómodo: que ya has hecho muchos de ellos… y aun así sigues igual. Ahora bien, eso no significa que estés fallando o que estos pasos no funcionen.
Significa que hay cambios que no se producen desde la voluntad, sino desde la seguridad.
Y la seguridad, muchas veces, se construye en relación.
· Hazte preguntas:
¿Qué es lo que quiero cambiar?, ¿realmente quiero hacerlo?,¿por qué pongo el foco de atención en el “pero”?, ¿qué me está frenando?, ¿qué necesitarías para que este freno desapareciese?, ¿cómo puedo hacer que esto cambie?…
Hacerte este tipo de preguntas te ayudará a poner el foco en lo que realmente quieres y encontrar las posibles soluciones y no tanto en los obstáculos del camino.
· Define bien tu objetivo y por tanto tus sub-objetivos.
Marca con claridad cuál es tu objetivo principal y subdivídelo en pequeños objetivos más fácilmente alcanzables.
A continuación, define una o varias tareas con las que puedas alcanzar estos objetivos y fíjalas en tu agenda en orden cronológico.
· Prepara tu entorno.
Organiza tu entorno con las herramientas que vayas a necesitar. Por ejemplo:
Si quieres dejar de tomar alcohol los fines de semana, puedes pedir ayuda a tus amigos para que te ayuden o puedes organizar planes alternativos que no impliquen situaciones de riesgo.
De igual modo, si quieres dejar de fumar, te vendrá bien sustituir el tabaco por caramelos sin azúcar.
En caso de que quieras cambiar de trabajo, prepara tu nuevo CV y coméntalo con las personas de tu entorno para ampliar tu red de contactos…
· Pide ayuda al especialista que corresponda.
Las grandes metas nunca se alcanzan solo, si realmente tienes ante ti, algo que te supone un gran reto, consulta a alguien especializado en esa materia para aprender a allanar el camino y recorrerlo de forma más fácil y segura.
Por ejemplo, ¿quieres perder peso? Consulta un nutricionista, ¿quieres comenzar a cuidar tu forma física?, acude a un entrenador personal, ¿quieres mejorar tu autoestima?, contrata a un psicólogo…
· Ponte en marcha.
El miedo al cambio no es un enemigo.
Muchas veces es un protector antiguo que teme que vuelvas a hacerte daño. Hablé de ello en otro artículo: “qué hacer cuando estás petrificado”, y es que con frecuencia, el cambio nos aterra.
No se trata de lanzarte sin miedo.
Se trata de empezar, aunque sea pequeño, y repetir lo suficiente como para que tu cuerpo deje de sentir que eso es peligroso.
Cualquier pequeño cambio te ayudará a poner en marcha tu engranaje.
Si deseas recibir mi ayuda profesional, puedes contactar conmigo a través de este enlace, estaré encantada de ayudarte.
Reflexión final
Cambiar no es solo decidir.
Es desaprender formas de funcionar que un día te protegieron.
Y eso requiere algo más que intención: requiere tiempo, repetición y, en muchos casos, acompañamiento.
Si sientes que llevas demasiado tiempo intentando hacerlo sola, quizá no sea falta de fuerza, sino que necesitas un proceso que se sostenga.
A veces una sesión es el inicio.
A veces el cambio necesita un proceso más sostenido.
Lo importante es no seguir intentando sola.
Ana M. Hidalgo
Sobre la autora:
Soy Ana Hidalgo, psicóloga especializada en relaciones, autoestima y procesos de cambio emocional en la adultez.
Acompaño a personas que se sienten atrapadas en patrones que entienden… pero no consiguen transformar.
Si quieres recibir semanalmente reflexiones y artículos sobre vínculo, identidad y emancipación emocional, puedes suscribirte en terapiaconAna.com.
Efectivamente, Querer no necesariamente es poder. Hay que hacer algo para que las cosas sucedan.
Felicidades por tu blog, es de mucha ayuda.
Saludos.
Muchas gracias Carlos. Me encanta saber que te es de utilidad. Un abrazo.
Hola Ana, me encantaron los «tips», los «como». Son una guía para trazar un plan de acción, concreto.
Lo fundamental es saber lo que quieres cambiar, como lo mencionas.
Un gran abrazo, y te sigo leyendo 🙂
Connie
Muchas gracias Connie. Me alegra mucho saber que te gustó el artículo. Un abrazo